Hay libros que llegan tarde y libros que llegan justo cuando una institución se mira al espejo. ‘El pastor y los lobos’, el nuevo trabajo del escritor peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), pertenece a la segunda categoría. Presentado en Madrid el 3 de septiembre de 2026 y publicado por Seix Barral, el volumen reconstruye el ascenso improbable de Robert Francis Prevost hasta el papado como León XIV, el 267.º pontífice de la Iglesia católica desde el 8 de mayo de 2025. Pero el libro no se detiene en la crónica del cónclave: se adentra en una disputa interna que, según el autor, no responde a la lógica de izquierdas y derechas, sino a una pregunta teológica más profunda: dónde se ubica a Dios, en el cielo o en la tierra.
La afirmación central que Roncagliolo dejó en rueda de prensa fue tan breve como incómoda: «La guerra dentro de la Iglesia está llegando a límites suicidas». El diagnóstico no proviene de un observador externo. Roncagliolo ha construido buena parte de su obra narrativa alrededor del poder eclesial: ‘Abril rojo’ (2006), ganadora del Premio Alfaguara, ‘Y líbranos del mal’ (2021) y ‘El año en que nació el demonio’ (2023) conforman una trilogía sobre la Iglesia católica y sus estructuras de mando. ‘El pastor y los lobos’ funciona, en cierto modo, como el cuaderno de campo donde esas ficciones encontraron su material documental.
EL CASO SODALICIO, EL NUDO DE LA TRAMA
El eje del libro es la trayectoria de Prevost como sacerdote agustino en Perú y obispo de Chiclayo, y su rol decisivo en el abordaje del escándalo del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), una sociedad de vida apostólica fundada en Lima en 1971 por Luis Fernando Figari y aprobada por Juan Pablo II en 1997. La organización, según reconoció públicamente, registró abusos sexuales de su fundador y otros miembros de la cúpula contra 19 menores y 10 mayores entre 1975 y 2002.
Roncagliolo amplía el marco de las acusaciones. «Es un caso brutal porque no solo se trata de abusos sexuales, sino también de delitos financieros y asesinatos de campesinos que defendían sus tierras», declaró, y equiparó al Sodalicio con estructuras como el Opus Dei en España y los Legionarios de Cristo en México, todas ellas, según su lectura, «protegidas» durante el pontificado de Juan Pablo II. El trasfondo territorial es verificable: en Catacaos, Piura, el Vaticano reconoció a Guadalupe Zapata Sosa como un líder comunero fallecido tras oponerse al tráfico de tierras vinculado a empresas del Sodalicio, y en mayo de 2025 autoridades eclesiásticas pidieron perdón de rodillas a la comunidad.
El paralelo con los Legionarios de Cristo no es retórico. Documentos desclasificados del Archivo Secreto de la Santa Sede revelaron que la Santa Sede conoció y encubrió los abusos de Marcial Maciel durante décadas: Pío XII ordenó suspenderlo en 1956, pero el fundador mexicano, que abusó de al menos 60 menores y tuvo seis hijos con tres mujeres, solo fue apartado en 2006, bajo Benedicto XVI. Ese patrón histórico es el que Roncagliolo proyecta sobre el presente.
EL PAPEL DE PREVOST Y LA DISOLUCIÓN
Según reconstrucciones periodísticas citadas por la BBC, Prevost jugó un papel fundamental en los últimos pasos del proceso contra el Sodalicio. Entre 2015 y 2023 el expediente permaneció prácticamente inmovilizado, y solo cuando el hoy pontífice asumió la prefectura del Dicasterio para los Obispos, en 2023, las decisiones comenzaron a moverse. Su dictamen —que el Sodalicio carecía de carisma fundacional— fue una de las razones por las que Francisco firmó el decreto de supresión el 14 de abril de 2025, días antes de morir. La comunicación oficial había circulado en enero de ese año. El Sodalicio quedó suprimido y hoy atraviesa un proceso de disolución bajo comisarios apostólicos.
Roncagliolo lee gestos donde otros ven protocolo. La recepción en el Vaticano, en marzo de 2026, del periodista británico Gareth Gore, autor de ‘Opus’, un libro que califica al Opus Dei como «secta abusiva», le parece una señal inequívoca. «Cuando Francisco se hizo una foto con los periodistas que investigaron los abusos del Sodalicio, acabaron cerrándolo; esa foto es un mensaje muy claro», afirmó. El encuentro, de unos 40 minutos según fuentes vaticanistas, incluyó la solicitud de Gore de una investigación independiente, una reunión con las víctimas y la revisión de la canonización de Josemaría Escrivá.
UN PONTÍFICE ENTRE DOS AGUAS
El análisis de Roncagliolo describe a León XIV como un equilibrista. «Los grandes críticos de Francisco están encantados porque ha recuperado el rito tradicional y ha abandonado los temas LGTBI; en cambio, ha consolidado la parte social», sostuvo. La reconstrucción de sus posiciones confirma esa tensión: en julio de 2026 el pontífice afirmó que no prevé cambios doctrinales sobre sexualidad y matrimonio, y describió a la familia como compuesta por «padre, madre e hijos», al tiempo que mantuvo la línea social heredada. El pontificado, señalan analistas, busca reducir la polarización litúrgica sin reabrir los frentes doctrinales que estallaron tras el Concilio Vaticano II.
En materia de abusos, sin embargo, el balance que traza el autor es más severo. Considera que es el asunto «en el que menos éxito ha tenido» y menciona las quejas de las víctimas durante la visita del papa a España en junio de 2026, cuando el pontífice se reunió casi una hora con seis personas en la Nunciatura Apostólica de Madrid y se comprometió a hacer de la Iglesia un «lugar seguro». Pese a la promesa, la Red Argentina de Víctimas de Abuso Clerical rechazó públicamente la gira latinoamericana prevista para noviembre de 2026 —que incluirá a Argentina, Uruguay y Perú— y acusó al Vaticano de encubrir a los perpetradores y de no aplicar castigos ejemplares.
IMPLICANCIAS: REPARACIÓN, MEMORIA Y CREDIBILIDAD
Las consecuencias del caso exceden el ámbito eclesiástico. En abril de 2026 el Vaticano abrió un canal de indemnización para las víctimas del Sodalicio con bienes incautados a la entidad, un mecanismo inédito que convierte la reparación económica en parte del magisterio práctico. En paralelo, el proceso de disolución obliga a reorganizar una red de colegios, centros juveniles y obras sociales en Perú, Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos.
El impacto es también político. La investigación sobre tráfico de tierras en Piura derivó en el enjuiciamiento mediático de figuras vinculadas al Sodalicio, incluido el obispo emérito José Antonio Eguren, quien forzó su renuncia y ha negado toda vinculación con el caso. La muerte del comunero Zapata Sosa, archivada por la justicia peruana en 2014 sin condenas, permanece como símbolo de un conflicto entre derechos territoriales y poder religioso que ningún decreto resuelve por sí solo.
Sobre el viaje papal a Perú previsto para noviembre, Roncagliolo ensayó una cautela que evita el pronóstico cerrado: «Espero que tenga un plan oculto, que es muy de su estilo. Pero hasta el momento diría que las víctimas esperaban más». La frase resume el problema de fondo del libro: la distancia entre los gestos simbólicos —fotos, audiencias, disoluciones— y la reparación efectiva que las víctimas reclaman. Formado en el catolicismo de la teología de la liberación, el autor confiesa que durante la investigación temió que otro periodista se le adelantara. No ocurrió. ‘El pastor y los lobos’ llega cuando la Iglesia todavía no ha resuelto si la caída del Sodalicio fue el cierre de un capítulo o el comienzo de una revisión más amplia de los grupos que Juan Pablo II respaldó. La respuesta, según los hechos disponibles, sigue pendiente.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
