Arquitectura

Patio Bullrich: de casa de subastas a ícono del diseño, una muestra repasa su ADN

Del 15 al 22 de octubre, el espacio Patio Point, ubicado en el nivel superior del Patio Bullrich, se convierte en un taller abierto y galería con la muestra ‘ADN PATIO: Arte, Diseño y Novedad’. La propuesta, de entrada libre y gratuita, reúne piezas de archivo indumentaria de alta costura e instalaciones artísticas. Según Daiana Szarfsztejn, center manager de Patio Bullrich, esta edición se llama ‘Origen’ porque es la primera y recorre la historia del patio, de los diseñadores y cómo eso inspira el futuro. ‘Hoy Patio es un shopping que trasciende la parte comercial; tiene que ver con la experiencia, con el lujo, con lo contemporáneo’, agregó.

La exhibición se corre de la lógica comercial de la temporada para mostrar prendas de exploración textil y valor patrimonial. Entre los objetos destacados se encuentran el top diseñado por la firma Naum utilizado por la Reina Máxima de los Países Bajos, una campera estilo biker en cuero dorado intervenida por Heidi Clair, un conjunto de sastrería artesanal con bordados a mano de Carmela Achaval y las piezas reconocidas con el Sello Buen Diseño de Nanda. También se presenta la Bitácora de exploración y su fragancia con tapa trabajada bajo la técnica japonesa Yakisugi. La Cámara Argentina de la Moda suma diez prendas históricas que repasan la evolución de la confección local.

La curaduría, desarrollada por el equipo interno de marketing del centro comercial junto a sus agencias colaboradoras, cruza firmas residentes como Adolfo Domínguez, Jazmín Chebar, Mishka, Zadig & Voltaire, Max Mara, Hugo Boss y Lacoste con creativos independientes como Esquina Esquina, Aynie, Lena Galli, Yawaron, GONE, Alga.bsas y Valentina.karnoubi. La propuesta integra además cruces culturales y experiencias sensoriales. ‘Patio está muy ligado con la moda, el arte y la historia argentina. Tenemos una alianza con el Museo Evita, clave para el turismo, que es parte muy importante del shopping, y desde ahí surgió la idea de traer algo de ese arte a la muestra’, señala Szarfsztejn. El recorrido suma activaciones de arte en vivo y estaciones olfativas.

El montaje incluye un rescate del patrimonio arquitectónico del solar concebido en la segunda mitad del siglo XIX y consolidado en 1921 como la casa de subastas Adolfo Bullrich y Cía., antes de su reconversión en 1988. Mediante estructuras octogonales colgantes impresas en tela, una galería fotográfica repasa hitos del edificio: el antiguo patio abierto, el reloj de 1921, los relieves de cabezas de ganado, la estructura de hierro, la araña central y los vitrales de la artista Alicia Toscano.

Para comprender la trascendencia de esta muestra, es necesario remontarse a los orígenes del edificio. El solar fue concebido en la segunda mitad del siglo XIX y consolidado en 1921 como la casa de subastas Adolfo Bullrich y Cía. Esta firma, fundada por Adolfo Bullrich, se dedicó inicialmente al remate de ganado y productos agropecuarios, actividad que reflejaba el modelo agroexportador argentino de la época. El edificio, obra del arquitecto Alfredo Massüe, presentaba un estilo academicista con detalles franceses, y se convirtió en un punto de encuentro para la élite porteña. En 1988, tras un proceso de reconversión, el espacio se transformó en el actual Patio Bullrich, un centro comercial de lujo que conservó elementos arquitectónicos originales como el reloj, los relieves y los vitrales.

La evolución del Patio Bullrich acompaña los cambios en el consumo y la moda en Argentina. En la década de 1990, con la convertibilidad y la apertura económica, el shopping se consolidó como un símbolo de estatus y acceso a marcas internacionales. En los años 2000, la oferta se diversificó y el centro comercial se adaptó a las nuevas tendencias, incorporando firmas de diseño independiente y eventos culturales. Según datos de la Cámara Argentina de la Moda, la industria textil y de indumentaria representa aproximadamente el 3% del PIB industrial y emplea a más de 100.000 personas, aunque ha enfrentado desafíos por la competencia de importados y la volatilidad económica.

La muestra ‘ADN PATIO’ se inscribe en una tendencia de los centros comerciales por ofrecer experiencias culturales para atraer público. Según un informe de la consultora Kantar, el 65% de los consumidores argentinos valora las actividades extracurriculares en los shoppings, y un 40% asiste a eventos culturales en estos espacios. En el caso de Patio Bullrich, la alianza con el Museo Evita y la inclusión de diseñadores locales buscan reforzar su identidad y diferenciarse de la competencia.

El contraste con otras épocas es evidente: mientras que en sus inicios la casa de subastas Bullrich era un espacio de transacción de bienes agropecuarios, hoy el Patio Bullrich es un escaparate de diseño de autor y alta costura. La exhibición de piezas como el top de Naum usado por la Reina Máxima o la campera de Heidi Clair no solo rescata el valor patrimonial, sino que también vincula la moda local con la realeza europea, como en el caso de Máxima Zorreguieta, argentina que se convirtió en reina consorte de los Países Bajos en 2013. Este tipo de conexiones internacionales refuerza la proyección global del diseño argentino.

La muestra incluye diez prendas históricas de la Cámara Argentina de la Moda que repasan la evolución de la confección local. Entre ellas se pueden encontrar piezas de las décadas de 1960, 1970 y 1980, que reflejan la influencia de la moda europea y la adaptación a los cánones locales. Según la curaduría, estas prendas permiten entender cómo los diseñadores argentinos fueron construyendo una identidad propia a partir de la mezcla de técnicas y materiales autóctonos con tendencias internacionales.

El montaje también rescata la historia arquitectónica del edificio mediante una galería fotográfica. Las estructuras octogonales colgantes impresas en tela muestran imágenes del antiguo patio abierto, el reloj de 1921, los relieves de cabezas de ganado, la estructura de hierro, la araña central y los vitrales de Alicia Toscano. Estos elementos son testimonio de las distintas etapas del edificio, desde su función original hasta su reconversión como shopping. La mención de los vitrales de Toscano es particularmente relevante, ya que esta artista argentina fue reconocida por su trabajo en vidrieras y mosaicos, y sus obras en el Patio Bullrich son un ejemplo de la integración del arte en la arquitectura comercial.

En términos económicos, la muestra se desarrolla en un contexto de recuperación del consumo tras la pandemia de COVID-19. Según el INDEC, en 2022 el sector de comercio minorista creció un 5,2% interanual, y los centros comerciales reportaron un aumento en la afluencia de público. Sin embargo, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo han moderado el gasto en bienes de lujo. En este marco, propuestas como ‘ADN PATIO’ buscan atraer visitantes mediante experiencias gratuitas que combinan arte, moda e historia, generando un valor agregado más allá de la transacción comercial.

La participación de diseñadores independientes junto a firmas consagradas refleja una estrategia de hibridación. Por un lado, marcas como Max Mara o Hugo Boss aportan prestigio internacional; por otro, creativos como Esquina Esquina o Valentina.karnoubi representan la escena local emergente. Esta convivencia no es nueva en el Patio Bullrich: desde los años 2000, el centro comercial ha albergado eventos de diseño independiente, como ferias y desfiles, que le permitieron captar a un público más joven y creativo.

La alianza con el Museo Evita es otro punto a destacar. Este museo, ubicado en el barrio de Recoleta, se dedica a preservar la memoria de Eva Perón y su impacto en la historia argentina. La conexión con el Patio Bullrich se remonta a la cercanía geográfica y a la afinidad en la valorización del patrimonio cultural. Según fuentes del museo, esta colaboración busca acercar el arte y la historia a nuevos públicos, aprovechando el flujo de turistas que visitan el shopping.

Las activaciones de arte en vivo y las estaciones olfativas añaden un componente sensorial que busca involucrar a los visitantes de manera más profunda. La inclusión de la técnica japonesa Yakisugi, utilizada en la tapa de la fragancia de la Bitácora de exploración, es un ejemplo de la fusión de culturas y técnicas artesanales. Esta técnica, que consiste en quemar la superficie de la madera para preservarla, es originaria de Japón y ha sido adoptada por diseñadores de todo el mundo por su estética y durabilidad.

En cuanto a las implicancias sociales y económicas, la muestra contribuye a la difusión del diseño argentino y a la puesta en valor del patrimonio arquitectónico. Al ser gratuita, democratiza el acceso a piezas de alta costura que normalmente están reservadas a un público selecto. Además, genera un espacio de encuentro entre la comunidad, los diseñadores y los visitantes, fomentando el diálogo entre el pasado y el presente. En un contexto de crisis económica, este tipo de iniciativas culturales resultan fundamentales para mantener el tejido social y promover la identidad local.

La conclusión que se desprende de los hechos es que el Patio Bullrich ha sabido reinventarse a lo largo de más de un siglo, desde su origen como casa de subastas hasta su actual rol como centro comercial de lujo y espacio cultural. La muestra ‘ADN PATIO’ es un reflejo de esa evolución y una apuesta por el diseño de autor y la historia como ejes de su identidad. Con entrada libre y gratuita, invita a recorrer un recorrido que conecta el pasado ganadero, la arquitectura de principios del siglo XX y la moda contemporánea, consolidando al Patio Bullrich como un referente que trasciende la mera actividad comercial.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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