La pandemia de COVID-19 transformó profundamente la manera de habitar las ciudades. El confinamiento obligatorio evidenció la necesidad de contar con espacios exteriores privados, ventilación natural y entornos que promuevan el bienestar. En este contexto, el desarrollo inmobiliario Osten Tower I, ubicado en el Distrito Madero Harbour de Puerto Madero, emerge como un ejemplo paradigmático de cómo la arquitectura contemporánea argentina responde a estas nuevas demandas.
El proyecto, diseñado por el estudio PfZ Arquitectos para el desarrollador GNV Group, se inscribe en una tendencia global conocida como branded residences, donde una marca de hospitalidad o gastronomía se extiende al ámbito residencial. En este caso, el concepto nació con la apertura del bar y restaurante Osten, proyectado por Hitzig Militello Arquitectos, y culminó en esta primera torre, que ya se vendió en su totalidad, anticipando la construcción de Osten Tower II.
Según datos del mercado inmobiliario de Puerto Madero, la demanda de unidades con balcones amplios y amenities vinculados al ocio aumentó un 40% desde 2020, según informes de consultoras locales como Reporte Inmobiliario. Este fenómeno no es aislado: a nivel mundial, proyectos como los de Richard Meier en Nueva York o las torres de Zaha Hadid en Miami han priorizado la conexión entre interior y exterior.
El diseño de Osten Tower I se destaca por sus fachadas ondulantes, una metáfora del movimiento del río, según explica Juan Pfeifer, socio de PfZ Arquitectos, quien junto a su equipo ha trabajado durante más de tres décadas con GNV Group. “Alejandro Ginevra nos propuso llevar esa búsqueda a Osten I y II. Por eso el edificio no es un prisma rígido. Sus cuatro caras sinuosas le aportan un valor distintivo al conjunto”, afirmó Pfeifer.
La morfología no es un capricho estético. Responde a un concepto funcional: maximizar la superficie de los balcones y terrazas, que se conciben como espacios habitables. Amelia Qüesta, socia del estudio, detalló: “Pensamos la obra con la convicción de que los balcones y las terrazas debían ser amplios. Fortificamos la presencia de la expansión hasta lograr un perímetro continuo”. Estos espacios no son meros apéndices, sino lugares para el ocio, equipados con parrillas y pensados para el encuentro, como señala Eduardo Di Clérico, otro de los socios.
La construcción, de 78 metros de altura sobre 26 plantas, se apoya en una fundación combinada de platea y bases aisladas para el basamento, resuelta en hormigón armado tradicional. Sin embargo, el aspecto más innovador reside en la levedad visual de las losas, que se afinan hacia los bordes hasta alcanzar espesores de unos 12 centímetros, generando una imagen de ligereza sin vigas vistas. Este sistema estructural, apoyado en el núcleo central, permite que la envolvente sea protagonista.
La piel del edificio se compone de cerramientos de aluminio de alta prestación, divisiones interiores de mampostería y vidrios DVH tonalizados y de baja emisividad, optimizando la eficiencia energética. Las tipologías van desde 46 m² hasta 173 m², abarcando desde suites hasta tres ambientes, con áreas específicas para trabajo remoto, una respuesta directa a la modalidad híbrida que se instaló en el mundo laboral pospandemia.
La integración con el entorno es clave. En la planta baja se ubican el lobby, un business center con salas de reuniones y un local gastronómico, promoviendo la vida social. En el cuarto piso, una terraza con jardines de uso exclusivo y piletas privadas conecta a los residentes con las áreas verdes de Madero Harbour, articulando así las oficinas del World Trade Center y el futuro paseo comercial. La circulación vertical se resuelve mediante una escalera y tres ascensores, asegurando fluidez.
Este proyecto refleja una tendencia mayor en Argentina: la revalorización del espacio público y privado como lugar de esparcimiento. Según el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de Buenos Aires, los desarrollos residenciales que incorporan balcones y terrazas verdes han crecido un 30% en los últimos tres años. Además, el éxito comercial de Osten Tower I, con su venta total antes de finalizar la construcción, evidencia la solidez del mercado de lujo porteño, incluso en un contexto económico desafiante.
En conclusión, Osten Tower I no solo representa un hito arquitectónico en Puerto Madero, sino también un documento tangible de cómo la pandemia redefinió las prioridades habitacionales: la búsqueda de luz, aire y espacios para el esparcimiento se ha convertido en un estándar, no una excepción. El proyecto de PfZ Arquitectos y GNV Group demuestra que la arquitectura puede trascender lo meramente constructivo para convertirse en una herramienta de bienestar urbano, donde el ocio y la naturaleza se entrelazan con la vida cotidiana.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
