Arquitectura

MeMo Arquitectas: el sello de la coherencia que las llevó al podio del diseño interior en Argentina

En el competitivo universo del diseño de interiores argentino, alcanzar un reconocimiento sostenido en el tiempo no es tarea sencilla. Menos aún cuando el contexto económico del país impone desafíos que exceden lo estrictamente creativo. Sin embargo, el estudio MeMo Arquitectas, fundado en 2013 por Patricia Mezzadra y Carola Moris, ha logrado consolidar una práctica que combina arquitectura, interiorismo y diseño de objetos, y que acaba de ser distinguida con un premio nacional que las posiciona en la cima del ranking de la disciplina.

La historia de MeMo se remonta a los años de facultad, cuando ambas socias se conocieron y comenzaron a imaginar un proyecto conjunto. Ese vínculo personal derivó en una sociedad profesional que dio sus primeros pasos con proyectos de pequeña escala. Con el correr de los años, la firma amplió su campo de acción hasta abarcar desde el proyecto y la dirección de obra hasta reformas, interiorismo y diseño de equipamiento a medida. Ese interés por explorar todas las escalas del diseño las llevó en 2015 a lanzar su propia línea de utilitarios en cerámica, concebida como un puente entre la arquitectura y el diseño industrial. La iniciativa fue reconocida con el Sello de Buen Diseño en tres oportunidades, un aval que certifica la calidad e innovación de sus productos.

El reconocimiento más reciente, sin embargo, llega desde el ámbito de la arquitectura interior. A lo largo de tres participaciones en Casa FOA, el estudio construyó un recorrido ascendente. En 2019 obtuvieron la Medalla de Plata a la Arquitectura y Diseño de Interior y el Premio al Nuevo Talento por el espacio «Tienda». En 2021 recibieron la Primera Mención a la Arquitectura y el Diseño Interior por «Unidad Modelo». Y en 2022, junto a su socio el Arq. Daniel Germani, alcanzaron la Medalla de Oro a la Arquitectura y Diseño de Interior Mercedes Malbrán de Ocampo por la «Cocina comedor». Este último galardón, el más prestigioso de la muestra, las consolidó como referentes indiscutidas del diseño de interiores en el país.

Consultadas sobre el significado de este premio, las arquitectas lo interpretan como una confirmación del camino elegido. «Es un gran honor y lo sentimos como una confirmación del camino elegido. Creemos que las claves fueron la constancia, la trayectoria y una coherencia que se puede ver en todos nuestros proyectos: que un trabajo de hoy y uno de hace años se reconozcan como parte de una misma mirada», señalan. Esa coherencia estilística y conceptual es, según ellas, el sello distintivo que las diferencia en un mercado saturado de propuestas efímeras.

Al definir el valor agregado de sus diseños, ambas apelan a su formación como arquitectas: «Entendemos los espacios como un todo. El interiorismo suele asociarse a la elección del equipamiento o dónde poner un cuadro. En nuestra visión es mucho más complejo: involucra a la arquitectura o caja interior, la fluidez de los espacios, así como a la coherencia en los materiales utilizados y la identidad que le otorgamos a cada ambiente». Esta perspectiva integral las aleja de la decoración superficial y las acerca a una concepción más profunda del habitar.

El contexto argentino impone desafíos adicionales. La relación precio/calidad es, según las arquitectas, el principal obstáculo a la hora de encarar un proyecto de excelencia. «Estamos acostumbradas a un escenario económico muy impredecible. El desafío es lograr un proyecto con un costo lógico sin resignar calidad, y eso exige planificar mucho: definir bien los alcances, anticipar decisiones de compra, trabajar con alternativas de materiales y acompañar la obra de cerca», explican. Esta realidad no es nueva: la volatilidad cambiaria y la inflación han sido constantes en las últimas décadas de la economía argentina, lo que obliga a los estudios de arquitectura a desarrollar estrategias de gestión que van más allá del diseño.

En cuanto a las tendencias que marcan el rumbo de sus próximos proyectos, MeMo apunta a materiales nobles y atemporales, diseños flexibles que perduren y no necesiten cambiarse en pocos años, y detalles custom made que generen pertenencia e identidad. «Detrás hay una convicción: menos descarte y más espacios pensados para durar», afirman. Esta filosofía se alinea con una corriente global que prioriza la sustentabilidad y la reducción de residuos, pero en Argentina adquiere un matiz particular: la crisis económica ha llevado a valorar la durabilidad como una forma de ahorro y resistencia.

El recorrido de MeMo Arquitectas refleja, en cierta medida, la evolución del diseño de interiores en el país. Durante la década de 2000, el boom de la construcción y el consumo impulsó la figura del decorador de interiores. La crisis de 2001 y luego la de 2018-2019 reconfiguraron el sector: los profesionales debieron adaptarse a presupuestos más ajustados y a clientes más exigentes. En ese tránsito, la formación arquitectónica se convirtió en un diferencial, ya que permite abordar los proyectos desde una visión estructural y no meramente ornamental. MeMo encarna esa transición: son arquitectas que hacen interiorismo, no decoradoras.

La consagración en Casa FOA 2022 no es un hecho aislado. Desde 2015, con su línea de cerámicos, el estudio demostró que podía moverse con soltura entre la escala del objeto y la del espacio. Esa versatilidad las llevó a ser invitadas a participar en ferias de diseño y a colaborar con otros estudios. Su socio Daniel Germani, reconocido internacionalmente, aportó una mirada global que potenció el proyecto de la «Cocina comedor». El resultado fue un espacio que combinó funcionalidad, estética y una cuidada selección de materiales, valores que el jurado premió con la Medalla de Oro.

Hacia el futuro, el estudio se pregunta hacia dónde va la disciplina. La pregunta, que quedó truncada en la entrevista original, invita a reflexionar sobre los cambios en los modos de habitar y trabajar. La pandemia de COVID-19 aceleró la tendencia del home office y la multifuncionalidad de los ambientes. Los espacios ya no se conciben como compartimentos estancos, sino como áreas flexibles que se adaptan a distintas actividades. MeMo parece haber anticipado esa lógica con su concepto de «espacios como un todo».

En un mercado donde la innovación es constante y la competencia feroz, la trayectoria de MeMo Arquitectas demuestra que la coherencia y la constancia pueden rendir frutos. Su historia es la de dos amigas que transformaron una vocación compartida en una marca reconocida. Y su mensaje final es claro: en tiempos de descarte y cambio permanente, apostar por lo atemporal y duradero no es una nostalgia, sino una estrategia inteligente. La premiación en Casa FOA 2022 no solo corona un trabajo, sino que valida una manera de entender la arquitectura y el diseño: como un todo integrado, donde cada detalle cuenta y cada decisión proyecta una identidad.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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