Cultura

María Teresa Andruetto alerta sobre el «derecho a pensar»: el avance de la IA y el sedentarismo cognitivo

La advertencia de María Teresa Andruetto no es un lamento nostálgico. Es un diagnóstico preciso sobre una transformación cultural que avanza sin ruido. Desde su casa en Córdoba, rodeada de libros y con el sonido de los pájaros como banda sonora, la escritora sostiene que el «derecho a pensar» está en peligro. No se refiere a una amenaza abstracta, sino a un fenómeno concreto: la delegación del pensamiento en otros, ya sea en las redes sociales, en la virtualidad o en la inteligencia artificial. La autora de «Leer y resistir» (Letra Sudaca) y «¡Mujeres mierda!» (Ediciones Comisura) llega a Buenos Aires el 21 de septiembre para participar en la Fiesta de la Lectura por los 25 años del Malba, con una conferencia que lleva por título «Lectura y resistencia: pensar derecho de todos». Su voz, con décadas de trayectoria literaria y docente, se alza en un momento en que la velocidad de la información parece ahogar la pausa reflexiva.

El contexto de su intervención no es menor. La Universidad Nacional de Cuyo le otorgará un Doctorado Honoris Causa por su literatura, un reconocimiento que se suma a una obra que ha explorado la formación del pensamiento crítico desde la ficción y el ensayo. Andruetto no habla desde el margen, sino desde el centro de una tradición pedagógica y literaria que ha cuestionado los modos de transmisión del saber. Su planteo conecta con una preocupación creciente en ámbitos académicos y periodísticos: la erosión de la capacidad de detenerse a pensar. En su entrevista con Clarín, la escritora describe una «pereza intelectual» que atraviesa distintos ámbitos, desde la docencia hasta el periodismo, donde la re difusión de contenidos ajenos reemplaza la búsqueda activa de información.

El concepto de «sedentarismo cognitivo», que Andruetto retoma de la filósofa Flavia Costa, resulta central para entender su diagnóstico. No se trata de una metáfora. El término alude a un estado en el que el sujeto renuncia al esfuerzo de procesar información por sí mismo y delega esa tarea en sistemas automatizados. La inteligencia artificial, en este marco, no es solo una herramienta: es un actor que moldea la relación con el conocimiento. Andruetto plantea una pregunta que atraviesa su obra: ¿por qué escribimos? ¿Por qué leemos? Su respuesta apunta al disfrute del esfuerzo, a la escritura como un ponerse en cuestión, a la lengua que «alumbre algo». La IA, en cambio, ofrece velocidad. Y esa velocidad, sostiene, atenta contra la posibilidad de detenerse, de mirar con atención, de conocer un poco más.

La comparación con el pasado reciente es inevitable. Hace algunas décadas, el derecho a leer era la consigna central en las luchas por la alfabetización y el acceso a la cultura. Andruetto mismo escribió sobre ese derecho. Hoy, sin embargo, considera que el derecho a pensar es más urgente. La diferencia no es menor: leer implica decodificar, pero pensar implica relacionar, cuestionar, vincular. La lectura, en su visión, es una puerta; el pensamiento crítico es el territorio que se abre detrás. Y ese territorio, advierte, se está despoblando.

El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. En el ámbito global, informes sobre alfabetización mediática y pensamiento crítico señalan una tendencia similar. La sobreabundancia de información, lejos de fortalecer la capacidad de análisis, la fragmenta. Las plataformas digitales priorizan la inmediatez y la emoción sobre la reflexión. Los algoritmos, diseñados para maximizar la atención, recompensan la reacción rápida y castigan la pausa. En ese ecosistema, la figura del maestro, del profesor, del periodista como mediador que ayuda a detenerse a pensar se vuelve incómoda. Andruetto lo dice sin ambages: el docente no es un simple vehículo del saber de otros, sino alguien que con su recorrido y experiencia ayuda a frenar el automatismo.

Las implicancias de este diagnóstico son profundas. En el plano educativo, la delegación del pensamiento en la IA plantea un desafío estructural: si los estudiantes aprenden a resolver problemas con respuestas generadas automáticamente, ¿desarrollan la capacidad de formular preguntas propias? En el plano periodístico, la re difusión de contenidos sin verificación socava la función de control del poder que tiene la prensa. En el plano social, la pérdida de pensamiento crítico debilita la participación ciudadana y la posibilidad de construir consensos informados. Andruetto no propone una cruzada contra la tecnología, sino una reivindicación del esfuerzo cognitivo como forma de resistencia.

Su conferencia en el Malba, en el marco de los 25 años del museo, se inserta en una tradición de espacios culturales que buscan recuperar la pausa. La Fiesta de la Lectura no es solo una celebración de libros, sino una apuesta por el tiempo lento de la reflexión. En ese contexto, la voz de Andruetto adquiere una dimensión performativa: su propio decir, pausado y preciso, es una forma de resistencia frente a la velocidad que denuncia. La escritora no ofrece soluciones simples. Plantea una tensión: entre el disfrute del esfuerzo y la comodidad de la delegación, entre la conciencia del contexto y la disolución en lo virtual, entre el derecho a leer y el derecho a pensar.

El cierre de su intervención no es un llamado a la acción, sino una constatación. La lectura, dice, da la posibilidad de detenerse en algo para conocerlo un poco más. La IA, en cambio, acelera ese intento hasta volverlo superficial. La advertencia de Andruetto no es un rechazo a la tecnología, sino una defensa de la condición humana que se juega en el acto de pensar. En un tiempo de respuestas instantáneas, su apuesta es por la pregunta que incomoda, por el texto que obliga a volver sobre lo leído, por la lectura que no se consume sino que se habita. El derecho a pensar, concluye, es el derecho a no delegar en otros la construcción del propio entendimiento. Y ese derecho, hoy, está en peligro.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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