Arquitectura

Malba amplía su superficie bajo la Plaza Perú: Frida Escobedo lidera el proyecto que duplicará las salas de exhibición

En coincidencia con la celebración de su 25° aniversario, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) anunció un ambicioso proyecto de ampliación que duplicará la superficie destinada a salas de exhibición. La obra, que se desarrollará debajo de la Plaza República del Perú, estará a cargo de la reconocida arquitecta mexicana Frida Escobedo, cuyo estudio tiene oficinas en Ciudad de México y Nueva York, y quien recientemente fue responsable de la nueva ala del Museo Metropolitano de Arte de Manhattan. El anuncio, realizado en el marco de las actividades por el aniversario, marca un hito en la historia de la institución fundada por Eduardo Costantini, que busca adaptarse al crecimiento exponencial de su acervo y a las nuevas demandas del público.

El proyecto no se limita a una simple expansión edilicia, sino que plantea una transformación integral que conectará el edificio existente con la plaza y el jardín de esculturas. Según explicó Escobedo, la propuesta fue seleccionada mediante un concurso privado en el que participaron varios estudios de arquitectura. «El museo organizó un concurso privado entre varios estudios, nos invitó a Buenos Aires, conversamos con Eduardo Costantini y con su equipo antes de que hubiera un dibujo y después presentamos la propuesta. Eligió la nuestra porque le convenció que integrara los dos edificios y la plaza con el museo a través del jardín de esculturas», detalló la arquitecta en una entrevista concedida a Clarín.

La necesidad de ampliación responde a un crecimiento sostenido de la colección. Con la reciente incorporación de la Colección Daros Latinamerica, compuesta por 1233 obras de 117 artistas de la región, principalmente de las décadas de 1950 y 2010, el patrimonio del Malba y de la Fundación Costantini alcanzará aproximadamente 3000 piezas, posicionándose entre las colecciones de arte latinoamericano moderno y contemporáneo más importantes y extensas del mundo. Este incremento patrimonial, sumado a la multiplicación de actividades culturales —como cine, literatura, educación y programas públicos—, ha tornado insuficientes los metros cuadrados actuales.

El programa arquitectónico, definido por el museo, contempla nuevas salas para exposiciones temporales, auditorios, espacios de usos múltiples, talleres y oficinas. «El programa partió de una pregunta que nos hicimos al empezar: cómo se amplía un museo sin limitarse a hacerlo más grande. Para nosotros la respuesta estaba en las relaciones entre lo que ya existe y lo nuevo, entre los programas del museo y entre el Malba y Buenos Aires», señaló Escobedo. La propuesta mantiene la plaza como un espacio abierto a la ciudad, reafirmando la vocación pública del museo.

La elección de Frida Escobedo no es casual. Su trayectoria incluye intervenciones de alto perfil como la ampliación del Met en Nueva York, lo que la convierte en una figura central de la arquitectura contemporánea. Su enfoque, caracterizado por la integración de materiales locales y la atención al contexto, parece alinearse con la identidad del Malba, un museo que desde su fundación en 2001 se ha destacado por su arquitectura de vanguardia —obra del estudio Atelman-Fourcade-Tapia— y por su inserción en el barrio de Palermo.

El antecedente más directo de esta ampliación se remonta a 2011, cuando el arquitecto Carlos Ott presentó un proyecto para construir bajo la Plaza Perú. Aunque aquel plan no se concretó, obtuvo la autorización de la Ciudad de Buenos Aires para utilizar el subsuelo, una decisión administrativa que sigue vigente y que ahora sirve de base para el proyecto de Escobedo. «El proyecto de Carlos Ott fue el primero en proponer crecer bajo la plaza y el que obtuvo la autorización de la Ciudad de Buenos Aires. Esa decisión sigue vigente y es la base para nuestro proyecto. Partimos de ahí y del Museo tal como es hoy», reconoció la arquitecta.

En sus 25 años de historia, el Malba ha experimentado una evolución notable. Fundado por Eduardo Costantini, quien adquirió el edificio y la colección inicial, el museo se ha convertido en un referente regional. En este cuarto de siglo, la colección creció, la institución se diversificó y los programas públicos ganaron espacio. La ampliación busca acompañar ese desarrollo, ofreciendo instalaciones adecuadas para una programación cada vez más compleja.

La obra, que se encuentra en etapa proyectual, se inaugurará hacia fines de 2029 o comienzos de 2030. Si bien no se han difundido públicamente los montos de inversión ni los plazos exactos de construcción, se espera que el proyecto tenga un impacto significativo en el circuito cultural de Buenos Aires. La posibilidad de duplicar las salas de exhibición permitirá exhibir de manera permanente una mayor porción del acervo, así como recibir muestras internacionales de gran envergadura.

El contexto económico argentino, con fluctuaciones cambiarias y restricciones presupuestarias, plantea desafíos para la financiación de obras de esta magnitud. Sin embargo, el Malba es una institución privada sin fines de lucro que se sostiene con aportes de la Fundación Costantini, membresías, entradas y patrocinios. La ampliación se financiaría con fondos privados, lo que reduce la dependencia de los vaivenes fiscales. No obstante, la incertidumbre macroeconómica podría afectar los costos de construcción y los plazos previstos.

En el plano urbano, la intervención bajo la Plaza Perú requerirá coordinación con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La normativa vigente permite la construcción en subsuelo, pero será necesario garantizar la preservación del espacio público y la seguridad de las obras. La plaza, ubicada en el corazón de Palermo, es un pulmón verde muy transitado, por lo que cualquier modificación deberá minimizar las molestias a los vecinos y mantener la accesibilidad.

La ampliación del Malba se inscribe en una tendencia global de museos que buscan expandirse subterráneamente para preservar el entorno urbano. Ejemplos como la ampliación del Museo del Prado en Madrid o la del Museo de Arte Moderno de San Francisco demuestran que es posible ganar espacio sin alterar la fisonomía de la superficie. En el caso del Malba, la integración con el jardín de esculturas —un espacio querido por los visitantes— será clave para mantener la identidad del museo.

La designación de Frida Escobedo también refleja una apuesta por la arquitectura latinoamericana de proyección internacional. La arquitecta mexicana, nacida en 1979, ha desarrollado una obra que combina lo artesanal con lo contemporáneo, utilizando materiales como el concreto, el acero y la celosía. Su trabajo en el Met incluyó la renovación de las galerías de arte moderno y contemporáneo, lo que le otorgó un reconocimiento global. Para el Malba, su visión podría aportar una mirada fresca y contextualizada.

El proyecto de Escobedo aún debe atravesar varias etapas: aprobación de planos, licitaciones, construcción y equipamiento. Se espera que en los próximos meses se conozcan más detalles sobre el cronograma y el diseño final. Mientras tanto, el Malba continuará funcionando normalmente, con su programación habitual.

La ampliación del Malba no solo beneficiará a la institución, sino que también dinamizará el circuito cultural de Buenos Aires. La ciudad cuenta con una oferta museística diversa —Museo Nacional de Bellas Artes, Museo de Arte Moderno, Museo Fortabat, entre otros—, pero el Malba se distingue por su enfoque en el arte latinoamericano. Una mayor superficie permitirá exhibir más obras de la colección Daros Latinamerica, que incluye piezas de artistas como Lygia Clark, Hélio Oiticica, Antonio Berni y León Ferrari, entre muchos otros.

La incorporación de la Colección Daros Latinamerica fue posible gracias a un acuerdo entre la Fundación Costantini y la coleccionista suiza Ruth Schmidheiny. Esta colección, reunida durante décadas, es considerada una de las más completas en su tipo y su llegada al Malba consolidó al museo como un centro de referencia. Con la ampliación, se podrá exhibir de manera rotativa una mayor cantidad de estas obras, muchas de las cuales permanecen en depósito por falta de espacio.

El anuncio de la ampliación se produce en un momento de optimismo para la cultura argentina, tras la superación de la pandemia de COVID-19 que afectó severamente a los museos. La reapertura y el regreso del público a las salas han sido alentadores, y el Malba ha recuperado niveles de visitantes prepandemia. La nueva obra apunta a capitalizar ese impulso y a proyectar al museo hacia las próximas décadas.

En resumen, el nuevo Malba se perfila como una obra de gran envergadura que combinará la visión de Frida Escobedo con las necesidades de una institución en crecimiento. La ampliación bajo la Plaza Perú, la integración del jardín de esculturas y la duplicación de las salas de exhibición son los ejes de un proyecto que busca consolidar al museo como un faro del arte latinoamericano en el mundo. Aunque restan años para su concreción, el anuncio ya marca un antes y un después en la historia del Malba y de la arquitectura cultural de Buenos Aires.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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