Introducción: Un hito en la historia institucional del Malba
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) anunció oficialmente su proyecto de ampliación más ambicioso desde su fundación en 2001. La noticia, dada a conocer en el marco de su 25° aniversario, coincide con la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, un acervo de 1233 obras de 117 artistas de la región, principalmente de las décadas de 1950 y 2010. Con esta adquisición, la colección total del Malba y de su fundador Eduardo Costantini reunirá aproximadamente 3000 obras, posicionándose entre las más importantes de arte latinoamericano moderno y contemporáneo a nivel mundial.
El proyecto, que se desarrollará debajo de la Plaza República del Perú, estará a cargo de la arquitecta mexicana Frida Escobedo, cuyo estudio tiene oficinas en Ciudad de México y Nueva York, y quien recientemente diseñó la nueva ala del Museo Metropolitano de Manhattan. La obra se encuentra en etapa proyectual y se espera su inauguración hacia fines de 2029 o comienzos de 2030. La propuesta no solo ampliará la superficie destinada a salas de exhibición, sino que plantea una transformación integral del museo y su entorno urbano.
Desarrollo: Cronología de una expansión anunciada
La historia del Malba está marcada por un crecimiento constante. Inaugurado en 2001 en el barrio de Palermo, el museo nació con una colección fundacional de Costantini que luego fue ampliándose mediante donaciones y adquisiciones. En 2015, el museo ya exhibía señales de saturación: las salas resultaban insuficientes para albergar el acervo permanente y las muestras temporarias. Ese año, se conoció un primer proyecto de ampliación firmado por el arquitecto argentino Carlos Ott, que proponía ocupar el subsuelo de la Plaza Perú. Aquel plan obtuvo la autorización de la Ciudad de Buenos Aires, pero no llegó a concretarse.
En octubre de 2026, con la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, el Malba retomó la necesidad de expandirse. La colección Daros, originaria de Suiza, reúne obras clave de artistas como Lygia Clark, Hélio Oiticica, Antonio Berni y León Ferrari, entre muchos otros. Su llegada no solo incrementó el número de piezas, sino que consolidó al Malba como referente global del arte latinoamericano. Según datos del propio museo, la colección actual supera las 3000 obras, lo que ejerce una presión significativa sobre los 8000 metros cuadrados actuales del edificio.
El proceso de selección del arquitecto fue un concurso privado organizado por el museo. Frida Escobedo, reconocida por su enfoque en la integración de arquitectura, contexto y comunidad, fue invitada junto a otros estudios a presentar propuestas. En declaraciones a Clarín, Escobedo explicó: «El museo organizó un concurso privado entre varios estudios, nos invitó a Buenos Aires, conversamos con Eduardo Costantini y con su equipo antes de que hubiera un dibujo, y después presentamos la propuesta. Eligió la nuestra porque le convenció que integrara los dos edificios y la plaza con el museo a través del jardín de esculturas».
La propuesta de Escobedo parte de una premisa conceptual: «cómo se amplía un museo sin limitarse a hacerlo más grande». La respuesta, según la arquitecta, está en las relaciones entre lo existente y lo nuevo, entre los programas del museo y entre el Malba y Buenos Aires. El proyecto contempla la construcción de nuevas salas de exhibición bajo la Plaza Perú, un jardín de esculturas que conectará los edificios, auditorios, espacios de usos múltiples, talleres y oficinas. La plaza, sin embargo, seguirá siendo un espacio abierto a la ciudad, manteniendo su carácter público.
Es importante destacar que el proyecto de Escobedo retoma la idea original de Carlos Ott de crecer bajo la plaza, pero la supera mediante una integración más orgánica con el entorno. Según la arquitecta, «el proyecto de Carlos Ott fue el primero en proponer crecer bajo la plaza y el que obtuvo la autorización de la Ciudad de Buenos Aires. Esa decisión sigue vigente y es la base para nuestro proyecto. Partimos de ahí y del Museo tal como es hoy».
Implicancias: Impacto urbano, cultural y económico
La ampliación del Malba tendrá consecuencias significativas en múltiples dimensiones. En primer lugar, en el plano urbano, la intervención bajo la Plaza Perú plantea un desafío de ingeniería y conservación del espacio público. La plaza, ubicada en el corazón de Palermo, es un pulmón verde y un punto de encuentro social. El proyecto de Escobedo busca que la plaza siga siendo un espacio abierto, pero con una nueva conexión subterránea al museo. Esto podría sentar un precedente para futuras intervenciones en la ciudad, donde la densidad del suelo urbano obliga a explorar el subsuelo.
En segundo lugar, en el plano cultural, la ampliación permitirá al Malba exhibir de manera permanente una mayor porción de su colección, que hoy en día solo se muestra de forma rotativa. La incorporación de la Colección Daros Latinamerica no solo amplía el acervo, sino que refuerza la identidad del museo como plataforma del arte latinoamericano. Según estimaciones del sector, el Malba recibe más de 500.000 visitantes anuales, cifra que podría incrementarse con nuevas salas y una oferta más diversa.
En tercer lugar, en el plano económico, la obra representa una inversión significativa. Aunque no se han divulgado cifras oficiales, proyectos de esta envergadura en Argentina suelen superar los 50 millones de dólares. La financiación provendrá de fondos privados, principalmente del propio Costantini y de donantes internacionales. Esto se alinea con el modelo de gestión del Malba, que combina aportes privados con venta de entradas y sponsors.
Desde una perspectiva geopolítica, la elección de una arquitecta mexicana de proyección global como Frida Escobedo subraya el posicionamiento del Malba en el circuito internacional del arte. Escobedo es la primera mujer en diseñar una ampliación del Met de Nueva York, y su participación en el Malba refuerza los lazos culturales entre México y Argentina. En un contexto donde los museos latinoamericanos compiten por visibilidad global, el Malba se diferencia al apostar por una arquitectura de vanguardia con raíces regionales.
Conclusión: Un legado en construcción
La ampliación del Malba bajo la Plaza Perú, diseñada por Frida Escobedo, marca un antes y un después en la historia del museo y en la arquitectura cultural de Buenos Aires. El proyecto, que se inaugurará hacia 2029 o 2030, no solo duplicará la superficie de salas, sino que redefinirá la relación entre el museo, la ciudad y sus visitantes. Con una colección que superará las 3000 obras, el Malba se consolida como uno de los principales referentes del arte latinoamericano en el mundo. La apuesta por una arquitecta de renombre internacional y la continuidad de una idea gestada hace más de una década demuestran que la expansión no es solo una necesidad física, sino una declaración de principios sobre el rol del arte en la sociedad contemporánea.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
