Cultura

Lorca regresa a Madrid: una escultura recorre la capital a 90 años de su fusilamiento en el marco de una resignificación de la saca nocturna

La noche del 17 al 18 de agosto de 2026, la ciudad de Madrid fue escenario de una intervención artística de carácter performativo que reinterpretó uno de los episodios más oscuros de la represión franquista. Una escultura del poeta Federico García Lorca, obra del artista madrileño Fernando Sánchez Castillo y perteneciente a la exposición La Perla Peregrina del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, recorrió diversos puntos de la capital vinculados a la vida, la obra y la memoria del autor de Poeta en Nueva York.

La acción, titulada Saca nocturna, formó parte del programa Cultura Orgullosa 2026, una iniciativa financiada por el Ministerio de Igualdad y desarrollada en colaboración con el Ministerio de Cultura de España. La performance fue dirigida por La Juan Gallery, responsable asimismo de la comisaría general del programa, y se articuló en torno a un concepto deliberadamente cargado de significado histórico: la saca, es decir, el mecanismo de extracción nocturna de personas de sus domicilios durante la Guerra Civil y la dictadura, llevado a cabo por fuerzas de carácter represivo, que en la inmensa mayoría de los casos culminaba en fusilamientos sumarios y en el entierro de las víctimas en fosas comunes. La acción buscó resignificar esa práctica: en lugar de ser extraído para ser ejecutado, Lorca fue transportado y exhibido por las calles como un retorno simbólico a la ciudad 90 años después de su asesinato.

El punto de partida del recorrido fue el Palacio de Velázquez, sede del Museo Reina Sofía en el Parque de El Retiro, espacio que reabrió sus puertas el pasado 24 de junio tras un proceso de rehabilitación financiado con fondos del Plan de Recuperación de la Unión Europea y que actualmente alberga la retro­spectiva dedicada a Fernando Sánchez Castillo. Desde allí, la escultura fue transportada por varios artistas a lo largo del itinerario nocturno, que incluyó espacios emblemáticos del casco histórico de la capital como el entorno del Museo del Prado, en una suerte de procesión urbana que invirtió el sentido histórico de la saca y convirtió lo que durante la guerra y la dictadura fue un ritual de muerte en un acto de reivindicación de la memoria.

El telón de fondo histórico de la acción remite a los hechos del 18 de agosto de 1936, fecha en la que Federico García Lorca fue fusilado en el camino que une Víznar con Alfacar, en la provincia de Granada, apenas un mes después del golpe de Estado del 17 y 18 de julio que dio inicio a la Guerra Civil española. La fecha exacta del asesinato ha sido objeto de un largo y persistente debate historiográfico. La investigación más ampliamente aceptada, impulsada por el hispanista británico Ian Gibson, sitúa la muerte del poeta a las 4:45 de la madrugada de ese 18 de agosto, junto a un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. El cuerpo de Lorca jamás fue recuperado: permanece enterrado, según todas las estimaciones, en una fosa común anónima en esos parajes, junto a los cuerpos de las otras tres víctimas ejecutadas en la misma operación. La homosexualidad del poeta fue señalada por numerosos testimonios como uno de los factores determinantes en su detención y ejecución por parte del bando sublevado, elemento que conecta directamente con la vocación del programa Cultura Orgullosa de dar visibilidad a las creaciones artísticas LGTBI+ y a la diversidad sexual, de género y familiar.

El contexto institucional de la intervención exige un análisis pormenorizado. Cultura Orgullosa es la tercera edición del programa de actividades culturales concebido conjuntamente por el Ministerio de Igualdad —dirigido en la actualidad por la ministra Ana Redondo— y el Ministerio de Cultura —bajo la titularidad de Ernest Urtasun—, con el objetivo de promover la presencia de la creación artística LGTBIQ+ en la Red de Museos Nacionales. La edición 2026 contempla cerca de una treintena de acciones distribuidas en 16 museos estatales y otras instituciones y espacios culturales de todo el país, entre ellas propuestas de danza, literatura, música, pensamiento crítico, creación sonora, pódcast en directo de carácter público y exposiciones. La programación comenzó en julio, de manera coincidente con las celebraciones del Orgullo, y se extenderá hasta mayo de 2027.

Entre las acciones anunciadas para esta edición destacan, además de Saca nocturna, una muestra fotográfica en homenaje a la artista Roberta Marrero en el Museo Nacional del Romanticismo, un pódcast en directo de David Velduque en el Museo del Greco de Toledo, el seminario Nación Trans en el Museo de América, la exposición Estaba oculto de Valle Galera en Valencia y una actividad sobre moda, género e identidad con Palomo Spain en el Museo del Traje de Madrid. El programa se inscribe en un marco legislativo más amplio: la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, en vigor desde el 21 de octubre de 2022, que establece los principios de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición como ejes de las políticas públicas de memoria y que declaró nulas las sentencias dictadas por tribunales franquistas contra los defensores de la República.

La elección del Palacio de Velázquez como punto de partida de la acción no fue casual. Este pabellón del Retiro, construido por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco en 1883 con motivo de la Exposición Nacional de Minería, es la sede en El Retiro del Museo Reina Sofía y el escenario de la exposición La Perla Peregrina, inaugurada el 24 de junio de 2026 y programada hasta el 8 de marzo de 2027. La muestra, comisariada por Ferran Barenblit, reúne unas 200 obras de Sánchez Castillo, entre las que se encuentran tanto piezas anteriores como trabajos de creación en curso, ya que el taller del artista fue trasladado al propio Palacio de Velázquez para formar parte de la muestra como elemento expositivo en sí mismo. El título de la exposición remite a una famosa perla de dimensiones irregulares de la corona española, y el comisariado la ha utilizado como metáfora del modo en que el poder viaja y pasa de mano en mano, así como del papel del arte en ese tránsito.

La acción Saca nocturna se desarrolló en una noche de verano en plena capital madrileña, con un despliegue de artistas portando la escultura en lo que los organizadores describieron como una procesión urbana. Según relató El País en su cobertura del evento, los portadores abandonaron el Palacio de Velázquez a las ocho y media de la noche entre aplausos de los visitantes del Retiro, coreando el lema ‘¡Lorca vive!’ y portando una pancarta con un verso del poeta: ‘Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo, pero que todos sepan que no he muerto’. La referencia al famoso verso de la ‘Oda a Walt Whitman’ establece un vínculo explícito entre la reivindicación de la figura de Lorca como poeta y como persona LGTBI+ y la dimensión política de su asesinato.

Las implicancias sociales y políticas de la intervención deben ser examinadas en relación con el estado del debate sobre la memoria histórica en España. Desde la aprobación de la Ley de Memoria Democrática de 2022, el Gobierno español ha impulsado una serie de políticas públicas destinadas a la localización de fosas comunes, la convalidación de los marcos jurídicos de la represión y la renovación del discurso memorial. Sin embargo, la búsqueda de los restos de Lorca sigue sin resolverse en 2026, casi un siglo después de su desaparición, lo que constituye uno de los expedientes abiertos más simbólicos de la memoria democrática española. La acción de Saca nocturna se construye sobre esa ausencia: la escultura que recorrió la ciudad elude la cuestión de la localización física de los restos para plantear un retorno simbólico que opera al mismo tiempo en el plano artístico, político y biográfico.

El marco presupuestario del programa Cultura Orgullosa y su vinculación con el Ministerio de Igualdad ha suscitado también lecturas políticas diversas en la prensa española. Por un lado, el programa es presentado por sus responsables institucionales como una herramienta de visibilización cultural de la diversidad en los espacios museísticos de titularidad estatal, en sintonía con el Plan de Derechos Culturales y el primer Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026 del Ministerio de Cultura. Por otro, la articulación entre memoria democrática y políticas LGTBI+ que propone la intervención sobre Lorca ha sido interpretada como parte de un giro más amplio en las políticas culturales del Gobierno hacia la integración de la perspectiva de género y diversidad en la gestión del patrimonio artístico nacional.

La recepción de la acción en los medios internacionales fue inmediata: diarios como El País, RTVE, El Plural, La Jornada de México y eldiario.es dieron cobertura al recorrido nocturno, con descripciones pormenorizadas del itinerario y del trasfondo conceptual de la propuesta. La cobertura mediática, por su parte, incidió en la carga simbólica de que fuera precisamente la capital, y no la Granada natal del poeta, el escenario de la conmemoración, en tanto que Madrid fue el lugar donde Lorca desarrolló la mayor parte de su carrera literaria e intelectual desde su llegada en 1919 a la Residencia de Estudiantes.

En definitiva, la acción Saca nocturna constituye un hito en la intersección entre arte contemporáneo, memoria histórica y políticas de diversidad en el contexto español contemporáneo. Al resignificar la saca como práctica artística y convertir el retorno imaginario de Lorca al espacio público de la capital en un acto conmemorativo de carácter performativo, el programa Cultura Orgullosa propone un modelo de intervención cultural que interpela directamente a los mecanismos de la memorización, la representación y el silencio que han rodeado históricamente los crímenes de la Guerra Civil y la dictadura. La escultura que partió del Palacio de Velázquez y recorrió Madrid la noche del 17 al 18 de agosto de 2026 no devolvió físicamente los restos del poeta granadino, pero operó sobre el espacio urbano activando lo que el Ministerio de Igualdad definió como un regreso simbólico, una resemantización del trauma histórico a través del lenguaje de las artes visuales y de la performance.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *