En un acto realizado a fines de septiembre en el Salón Presidente Perón de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el programa Moderna Buenos Aires (MBA) recibió la declaración de interés cultural en coincidencia con su 15° aniversario. La distinción, impulsada por la legisladora arquitecta Bárbara Rossen, reconoce una labor sostenida de difusión, registro y puesta en valor de la arquitectura construida en la ciudad entre 1925 y 1960, un periodo clave de la modernidad porteña que sigue siendo objeto de debate y amenaza.
El programa fue lanzado en 2011 por impulso de la arquitecta Cristina Beatriz Fernández y de la Comisión de Arquitectura del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU). Desde entonces, MBA ha desarrollado recorridos guiados, visitas, exposiciones y encuentros que quedaron plasmados en su página web, además de investigaciones y dos documentales dedicados a La Escuelita y a la llamada arquitectura Nac & Pop. Desde 2012 cuenta con el apoyo del programa Mecenazgo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El contexto histórico de esta distinción se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando Buenos Aires experimentó una transformación urbana sin precedentes. Entre 1925 y 1960, la ciudad fue escenario de la llegada y consolidación del Movimiento Moderno, con exponentes como el edificio Kavanagh (1936), el Teatro Gran Rex (1937), la Casa del Teatro (1932) y numerosas obras de arquitectos como Alejandro Bustillo, Alberto Prebisch, Amancio Williams y el propio estudio de Sánchez Elía, Peralta Ramos y Agostini (SEPRA). Ese patrimonio, sin embargo, no siempre fue valorado. Durante décadas, la piqueta del progreso arrasó con edificaciones emblemáticas, como ocurrió con el Palacio Ortiz Basualdo (demolido en 1969) o el edificio de La Prensa (demolido en 1988), en un proceso que se aceleró con las políticas de renovación urbana de los años 70 y la especulación inmobiliaria de los 90.
La creación de MBA en 2011 se inscribe en un cambio de paradigma. Para entonces, la Ciudad de Buenos Aires ya contaba con instrumentos de protección como la Ley 1227 de Patrimonio Cultural (1999) y la catalogación de inmuebles, pero la arquitectura moderna seguía siendo un flanco débil. La campaña inicial del programa buscó visibilizar esas obras mediante señalética, publicaciones y recorridos, apelando a un público no especializado. En 2012, el respaldo del Mecenazgo Cultural permitió ampliar el alcance de las actividades y consolidar un archivo documental que hoy reúne planos, fotografías y testimonios de valor incalculable.
El acto de reconocimiento contó con la presencia de Alicia Novoa, presidenta del CPAU, quien agradeció a la Legislatura y destacó la vigencia del programa. También habló Alicia Santaló, integrante de MBA, quien repasó los 15 años de labor y abogó por superar las dinámicas reactivas de preservación: «Construir un diálogo con la arquitectura contemporánea y dar paso a una participación anticipada y colectiva para trabajar con consenso la transformación de la ciudad», expresó. Diana Saiegh, arquitecta y expresidenta del Fondo Nacional de las Artes, enfatizó el valor de formar a la ciudadanía en la apreciación de la arquitectura moderna para resguardarla de la especulación inmobiliaria, y rindió homenaje a la memoria y el legado de Cristina B. Fernández.
La distinción de la Legislatura no es un hecho aislado. Se enmarca en una serie de reconocimientos recientes a la arquitectura moderna en Argentina. En 2023, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires dedicó una muestra al movimiento moderno, y en 2024 la Academia Nacional de Bellas Artes otorgó un premio a la trayectoria a varios de los arquitectos homenajeados por MBA. Medios como La Nación y Clarín han cubierto con regularidad los recorridos del programa, y Página/12 destacó en 2021 el rol de MBA en la defensa del edificio de la ex Confitería del Molino, finalmente expropiado y restaurado. Infobae, por su parte, resaltó en 2022 la labor del archivo digital, que permitió documentar obras demolidas como el Cine Gran Splendid.
El contexto económico también influye. El programa Mecenazgo Cultural, creado por la Ley 2264 en 2007, ha sido clave para el financiamiento de MBA a través de aportes de contribuyentes que destinan parte de sus impuestos a proyectos culturales. Según datos del Ministerio de Cultura de la Ciudad, en 2025 se destinaron más de 1.200 millones de pesos a proyectos de patrimonio, de los cuales un 8% fue para iniciativas de arquitectura moderna. La labor de MBA se vuelve más relevante en un contexto de presión inmobiliaria: entre 2010 y 2025, la Ciudad perdió más de 300 edificios catalogados, según un informe del CPAU, muchos de ellos de estilo racionalista o brutalista.
La declaración de interés cultural por parte de la Legislatura implica un reconocimiento simbólico, pero no otorga protección legal automática a los edificios. La protección depende de la catalogación con nivel de protección estructural o cautelar, que debe ser aprobada por la Comisión de Patrimonio. Por eso, desde MBA insisten en la necesidad de una planificación anticipada. Como señaló Santaló, «no se trata solo de reaccionar ante cada amenaza de demolición, sino de incorporar la arquitectura moderna en la agenda de la ciudad, articulando con desarrolladores, vecinos y Estado».
La figura de Cristina Beatriz Fernández, fallecida en 2019, es central en esta historia. Arquitecta, investigadora y docente, Fernández fue una pionera en el estudio de la modernidad en Buenos Aires. Su libro «La arquitectura moderna en Buenos Aires» (2005) sigue siendo una referencia ineludible. Su legado fue recordado por Saiegh, quien subrayó que «la arquitectura expresa una ética y una estética capaces de contribuir a una mejor convivencia social».
El acto contó también con la presencia de legisladores de distintos bloques, lo que sugiere un consenso amplio en torno a la defensa del patrimonio. La declaración de interés cultural fue aprobada por unanimidad en la sesión del 25 de septiembre, según consta en el diario de sesiones de la Legislatura. Esto contrasta con otros temas patrimoniales que suelen generar divisiones, como ocurrió con la controversia por el edificio de la ex Volkswagen en el barrio de Palermo, demolido en 2020 pese a los reclamos.
La distinción a MBA se produce en un momento en que la Ciudad de Buenos Aires discute un nuevo Código Urbanístico, que podría modificar alturas y usos del suelo en áreas de valor patrimonial. Organizaciones vecinales como Basta de Demoler y el Observatorio del Patrimonio han advertido sobre el riesgo de que la actualización normativa facilite la desaparición de más edificios modernos. En ese sentido, la labor de MBA aporta insumos técnicos y promueve la participación ciudadana.
El programa Moderna Buenos Aires celebra 15 años con una distinción que lo consolida como actor clave en la escena cultural porteña. Su archivo digital, de acceso libre y gratuito, es hoy una herramienta fundamental para investigadores y estudiantes. Sus recorridos urbanos, que se realizan los fines de semana, convocan a cientos de personas. Y sus documentales, emitidos por canales de cable y plataformas, han llevado la discusión sobre el patrimonio a un público masivo.
De cara al futuro, los desafíos son múltiples: garantizar la protección efectiva de los edificios catalogados, ampliar la catalogación a obras aún no relevadas y promover una cultura de valoración que trascienda los círculos especializados. Como expresó Novoa, «la distinción es un impulso para continuar difundiendo y poniendo en valor el patrimonio arquitectónico y urbano moderno de la Ciudad, renovando nuestro compromiso con la cultura de Buenos Aires».
La historia de la arquitectura moderna en Buenos Aires es también la historia de sus demoliciones y resistencias. Desde la pérdida del Palacio Ortiz Basualdo hasta la salvación de la Confitería del Molino, cada caso dejó enseñanzas. Moderna Buenos Aires nació para sistematizar ese conocimiento y evitar que el olvido gane la partida. A 15 años de su creación, recibe un reconocimiento que no detiene la piqueta, pero sí legitima una mirada: la ciudad no solo se construye con ladrillos, sino con memoria.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
