Cultura

Ferrán Barenblit al frente de la 16.ª Bienal de Shanghái: un proyecto curatorial para «entender el presente y pensar el futuro» en el escenario de una nueva era

El anuncio de la designación de Ferrán Barenblit como comisario jefe de la decimosexta edición de la Bienal de Shanghái, efectuado el pasado 18 de julio por el Power Station of Art (PSA), posiciona al hispano-argentino en el centro de una de las plataformas expositivas con mayor proyección del continente asiático. La muestra, que abrirá sus puertas en noviembre de 2027 en la antigua central eléctrica reconvertida en museo, tendrá como eje conceptual «entender el presente y pensar el futuro», una formulación que, según el propio curador, responde a la necesidad de interrogar la contemporaneidad desde el arte en un contexto global marcado por transformaciones profundas.\n\nLa entrevista concedida por Barenblit en Buenos Aires, durante su paso por la capital argentina, permitió dimensionar el alcance de un proyecto que el curador calificó como «un reto extraordinario y una apuesta muy grande». En sus declaraciones, el especialista evitó adelantar las líneas programáticas concretas —reconoció que apenas lleva unas semanas en el cargo— pero delineó con precisión el horizonte conceptual que guiará la edición: responder a la pregunta eterna sobre «el papel del arte» y «cómo podemos dialogar con las grandes preguntas que tiene la contemporaneidad hoy».\n\nLa elección del escenario no es inocua. Shanghái, descrita por Barenblit como una «ciudad global» y un «lugar en el que se piensa el futuro desde el presente», concentra en sí misma las tensiones que atraviesan la configuración de la realidad contemporánea. El curador subrayó que la Bienal se celebrará «en el centro de donde se están tomando gran parte, consciente o inconscientemente, de las decisiones sobre cómo se configura la realidad», en referencia al papel de China como actor tecnológico e intelectual determinante a escala planetaria. Esa condición confiere a la muestra, en su lectura, «una doble dimensión», al situarla en el epicentro geopolítico de los procesos que afectan de manera global a las sociedades.\n\nLa trayectoria de Barenblit ofrece elementos sustantivos para comprender la relevancia de esta designación. Nacido en Buenos Aires en 1968, emigró con su familia a España durante la dictadura militar argentina (1976-1983), tras la detención de su padre por motivos políticos. Formado en Historia del Arte en la Universidad de Barcelona y en Museología en la New York University, construyó una carrera profesional a caballo entre Europa y Estados Unidos. Entre 1994 y 1996 se desempeñó como curador asistente en el New Museum de Nueva York bajo la dirección de Marcia Tucker, para luego dirigir el programa Espai 13 de la Fundació Joan Miró. En 2002 asumió la dirección del Centre d’Art Santa Mònica de Barcelona y, en 2008, la del CA2M (Centro de Arte Dos de Mayo) de Móstoles, institución de la que fue director fundador. Entre 2015 y 2021 dirigió el MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona), consolidando un perfil internacional orientado a las relaciones entre arte contemporáneo, transformaciones sociales y procesos políticos. Desde 2025, además, integra el Comité Científico del Padiglione d’Arte Contemporanea de Milán.\n\nEl proyecto curatorial que propone para la Bienal de Shanghái supone un replanteamiento del modelo tradicional de las muestras internacionales. Según ha explicado el propio comisario, se busca desplazar el protagonismo de un gran tema central hacia las relaciones que se establecen entre las obras, los artistas, los públicos y los contextos históricos y sociales en los que se producen. La aspiración declarada es que la Bienal resulte «exigente y legible, accesible y compleja», capaz de dirigirse a públicos diversos sin renunciar a la capacidad del arte de resistirse a las simplificaciones.\n\nLa historia de la Bienal de Shanghái aporta contexto a este desafío. Fundada en 1996 por iniciativa de Fang Zengxian, entonces director del Shanghai Art Museum, fue la primera bienal de arte contemporáneo de la China continental y celebró sus primeras ocho ediciones en ese recinto. Desde 2012, el evento tiene como sede el Power Station of Art, el primer museo estatal dedicado al arte contemporáneo en la China continental, ubicado en el edificio de la antigua central eléctrica de Nanshi, sobre la ribera del río Huangpu. El museo, que abrió al público en octubre de 2012 tras su reconversión desde el Pabellón del Futuro de la Expo 2010, cuenta con más de 41.000 metros cuadrados de construcción, de los cuales 15.000 se destinan a exhibiciones. A lo largo de sus ediciones, la Bienal ha mantenido como eje la articulación entre innovación académica y cultural, el seguimiento de los cambios sociales y las tendencias en la producción de conocimiento en un contexto globalizado.\n\nEl discurso de Barenblit en Buenos Aires adquirió, sin embargo, una dimensión filosófica que trascendió lo estrictamente institucional. El curador desarrolló una reflexión sobre el momento de transición histórica que atraviesa la civilización contemporánea: «El mundo tal como lo conocíamos hasta ahora está cambiando. Probablemente ya haya cambiado y no somos del todo conscientes, pero ese largo periodo que empezó en algún momento del siglo XVIII y que dio inicio a la modernidad, en el que hemos vivido a nivel político, intelectual y emocional en los últimos 250 años, ese mundo probablemente esté llegando a su fin y estemos entrando en una nueva era». Según su argumentación, la generación actual habrá sido testigo de dos momentos históricos distintos, y aunque admite no poder determinar con precisión ni el inicio del fin de la modernidad ni el comienzo del nuevo periodo, sostiene que «con todas las cautelas hay que pensar que desde el arte se puede intentar proyectar e imaginar los elementos que lo constituirán porque el arte se lo puede permitir».\n\nLas implicancias de este proyecto exceden el ámbito estrictamente artístico. La decisión de ubicar el debate sobre el futuro de la humanidad en el escenario de Shanghái supone un gesto cargado de significado en el contexto de la reconfiguración del orden global. La Bienal, al situar la pregunta «¿qué elementos del presente están condicionando de forma irrevocable el futuro?» como interrogante central, se convierte en un espacio de reflexión sobre las dinámicas tecnológicas, geopolíticas y culturales que definen la agenda mundial. La elección de un curador con formación transatlántica, que combina experiencias en Nueva York, Barcelona y Madrid, añade una capa de complejidad a un proyecto que se presenta como un foro de mediación entre Occidente y Oriente.\n\nEn términos económicos y culturales, la Bienal de Shanghái constituye un instrumento de proyección del poder blando chino en el circuito internacional del arte contemporáneo. Desde su traslado al Power Station of Art, la muestra ha funcionado como vitrina de las capacidades museísticas e infraestructurales de la potencia asiática, consolidando la posición de Shanghái dentro del mapa mundial de las artes visuales. El evento reúne cada dos años a artistas, curadores, críticos y coleccionistas de los cinco continentes, configurando un mercado y un circuito de legitimación que trascienden las fronteras nacionales.\n\nLa nominación de Barenblit representa, asimismo, un reconocimiento al perfil internacional de los profesionales de la curaduría latinoamericanos y españoles, en un circuito tradicionalmente dominado por figuras anglosajonas y europeas continentales. El hecho de que un curador nacido en Buenos Aires, formado entre Barcelona y Nueva York, y con trayectoria dirigencial en instituciones catalanas y madrileñas, asuma el liderazgo curatorial de una de las bienales más relevantes de Asia, marca un punto de inflexión en la circulación global de capital intelectual en el campo del arte.\n\nEn definitiva, la decimosexta edición de la Bienal de Shanghái se perfila como un observatorio privilegiado de las transformaciones estructurales de la contemporaneidad. Barenblit asume el desafío con un planteamiento que, en lugar de clausurar sentidos, propone abrir interrogantes: sobre el papel del arte, sobre las condiciones del presente y sobre las trayectorias posibles del futuro. La cita de noviembre de 2027 en el Power Station of Art constituirá, así, un ejercicio colectivo de imaginación situado en el epicentro de los procesos que definirán las próximas décadas.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *