Cultura

De infiltrarse en Playboy a fundar la revista Ms.: así fue la extraordinaria vida de Gloria Steinem, ícono del feminismo que murió a los 92 años

Para mí una de las mejores partes de publicar un libro siempre ha sido la oportunidad de recorrer el país, visitar librerías y conocer a lectores de todo tipo. Esta frase que Gloria Steinem publicó en su cuenta de Instagram apenas nueve semanas atrás resume a la perfección la curiosidad innata de quien fue un símbolo principal del feminismo estadounidense y mundial.

STEINEM FALLECIÓ A LOS 92 AÑOS

El miércoles 2 de septiembre de 2026, a los 92 años, Steinem murió en paz en su casa del Upper East Side de Nueva York, rodeada de algunas de las muchas personas que la amaban, según informó su cuenta de Instagram. El comunicado, difundido a través de sus redes sociales, destacó que pasó sus últimos años haciendo las dos cosas que más amaba: compartir con los demás y escribir. En lugar de flores, Gloria pidió que quienes deseen honrarla con un obsequio realicen una donación a la Fundación Gloria, una organización creada hace apenas dos años con el objetivo de preservar el apartamento que Steinem consideró su hogar desde 1967. La visión de Gloria siempre ha sido que su casa siga siendo lo que ha sido hasta ahora: un punto de encuentro, un refugio para activistas internacionales y un espacio seguro para trabajar y descansar, señala la web de la fundación que gestionará el legado intelectual y material de la escritora.

LA PRIMERA INFANCIA Y SUS RAÍCES

Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, en el seno de una familia de ascendencia judía alemana. Desde pequeña tuvo que acostumbrarse a los continuos traslados de residencia asociados a la irregular vida laboral de su padre, un vendedor ambulante de antigüedades, y a los problemas de salud mental de su madre. No asistió regularmente al colegio hasta los 11 años, una circunstancia que la obligó a madurar prematuramente y la hizo consciente, desde muy temprana edad, de la presión y los problemas que padecía su madre en el trabajo.

Tras la separación de sus padres, cuando Gloria tenía solo 10 años, quedó a cargo del cuidado de su madre, una experiencia que ella misma describió en varias ocasiones como determinante en su rechazo temprano a la institución del matrimonio, que en aquellos años implicaba, para las mujeres, supeditarse a las necesidades del marido y perder parte de sus derechos civiles. No obstante, en un giro que ella misma definió como paradójico, se casó recién a los 66 años con el empresario y activista David Bale, padre del actor Christian Bale. La boda se celebró el 3 de septiembre de 2000 en la casa de su amiga Wilma Mankiller, la primera mujer en ocupar el cargo de Jefe Principal de la Nación Cherokee. Steinem explicaría entonces que no había cambiado ella, sino que el matrimonio en Estados Unidos —ahora sí igualitario desde el punto de vista legal— ya no la obligaba a cambiarse el apellido ni a ceder derechos.

LOS AÑOS DE FORMACIÓN ACADÉMICA

Estudió Gobierno en la prestigiosa universidad Smith College de Massachusetts, una carrera poco habitual entre las mujeres de su generación, donde se graduó en 1956. Su formación académica la llevó a una de las experiencias más transformadoras de su juventud: entre 1957 y 1958, mediante una beca Chester Bowles Asian Fellowship, viajó a la India, donde permaneció aproximadamente dieciocho meses. En ese país se desplazó desde los círculos intelectuales de élite de Delhi hasta las comunidades rurales del movimiento Bhoodan (donación de tierras) en la región de Ramnad, donde trabajó junto a activistas gandhianos en aldeas afectadas por disturbios de castas.

Investigaciones académicas recientes —notablemente la tesis de la Universidad Metodista del Sur titulada The Method and the Machinery: Gloria Steinem, India, and the Cold War— han documentado cómo estas prácticas de organización comunitaria, que incluían la escucha a través de diferencias, estructuras laterales sin liderazgo vertical, la toma de decisiones por consenso y la conversión del testimonio personal en análisis político, influyeron profundamente en los métodos de sensibilización colectiva que luego definirían la segunda ola del feminismo estadounidense.

LA REVELACIÓN DEL ABORTO

Antes del viaje a la India, Steinem enfrentó una experiencia que marcaría su vida de manera indeleble. A los 22 años, mientras residía en Londres, se practicó un aborto en una clínica británica, procedimiento que en Estados Unidos por entonces era ilegal y solo podía realizarse si la salud física o mental de la mujer corría peligro. Durante muchos años guardó silencio sobre el episodio. Pero en 1969, asistiendo en calidad de periodista de la revista New York a un evento público de denuncia (speak-out) sobre abortos clandestinos realizado en el sótano de una iglesia de Greenwich Village, escuchó testimonios de mujeres que revelaron sus experiencias frente a otras personas. Fue entonces cuando comprendió, en sus propias palabras, que había sido silenciada y que se había silenciado. Lo describió como un momento de revelación o un click de conciencia, a partir del cual entendió que Estados Unidos necesitaba un movimiento más amplio en defensa de los derechos de la mujer.

En aquella ocasión decidió compartir públicamente su propia historia. No comencé mi vida como feminista activa hasta ese día, confesó años después. En su memoria autobiográfica de 2015, titulada Mi vida en la carretera, dedicó el libro al médico londinense que le había realizado la intervención y explicó que había sido llevada a sentirse culpable, sin reconocer que existían razones políticas por las cuales a las mujeres no se les permitía tomar decisiones sobre sus propios cuerpos.

LA EXPERIENCIA ENCUBIERTA EN PLAYBOY

Antes de que el feminismo la consagrara como referente, Steinem fue una periodista freelance que en 1963 aceptó un encargo que cambiaría el curso de su carrera profesional. La revista Show Magazine le encomendó infiltrarse bajo una identidad falsa en el Playboy Club de Manhattan, en Nueva York, para documentar las condiciones laborales de las llamadas conejitas (Playboy Bunnies). El resultado fue el célebre artículo titulado A Bunny’s Tale, publicado el 1 de mayo de 1963, que se convirtió en su primer gran trabajo de investigación y al mismo tiempo en una experiencia que Steinem definiría más tarde como horrible.

Ser una conejita de Playboy era como estar colgada de un gancho de carnicero, afirmó en una entrevista de 2020 a la revista Interview. Tuve que trabajar muy duro con tacones de 10 centímetros y un vestuario tan ajustado que apenas podía respirar. El reportaje desmontó la fachada glamorosa del imperio de Hugh Hefner y expuso un mundo de misoginia y explotación: salarios inferiores a los anunciados, un sistema discrecional de deméritos por infracciones como negarse de manera poco delicada a salir con un cliente, uniformes que provocaban problemas de salud y acoso constante por parte de la clientela masculina. En una noche en la que aproximadamente 2.000 personas pasaron por las puertas del club, Steinem calculó que apenas diez de ellas las miraban no como objetos, sino como si pudieran ser seres humanos. El episodio, no obstante, tuvo consecuencias paradójicas para su carrera: la estigmatizó durante años y dificultó que se la tomara en serio como periodista. Posteriormente, Steinem llegó a lamentar la pieza por considerarla superficial al no haber reflexionado entonces sobre las fuerzas económicas y políticas que estructuraban esa explotación.

EL CAMINO HACIA New York MAGAZINE Y LA POLITIZACIÓN

En 1968 se incorporó a la revista New York, fundada por Clay Felker, donde se desempeñó como columnista y editora política. Allí cubrió campañas electorales y temas sociales progresistas, y fue precisamente desde esa plataforma que en 1969 publicó el artículo After Black Power, Women’s Liberation, considerado la primera gran crónica periodística sobre el naciente movimiento de liberación femenina y que le dio reconocimiento nacional como líder feminista.

En 1971, Steinem cofundó junto a un grupo de mujeres —entre las que se encontraban Shirley Chisholm, Betty Friedan y Fannie Lou Hamer— la Asamblea Política Nacional de Mujeres (National Women’s Political Caucus), organización destinada a brindar formación y apoyo a mujeres que buscaban cargos electivos y designaciones políticas. Ese mismo año también cofundó la Women’s Action Alliance y comenzó a realizar giras de conferencias públicas sobre feminismo, usualmente en pareja con activistas negras, como Dorothy Pitman Hughes primero y Florynce Kennedy después. Rápidamente descubrimos que una mujer blanca y una mujer negra hablando juntas atraían a audiencias mucho más diversas que cualquiera de las dos por separado, escribiría en sus memorias.

LA REVISTA MS.: EL PROYECTO FUNDACIONAL

En 1972, Steinem cofundó la revista Ms., publicación pionera en múltiples sentidos: fue la primera revista masiva cuyas propietarias, directoras y redactoras eran mujeres. Nació de un número preliminar incluido en el periódico New York en diciembre de 1971, que se agotó inmediatamente, demostrando la existencia de un público ávido por ese contenido. Entre las cofundadoras se encontraban Pat Carbine, Mary Thom, Mary Peacock, Nina Finkelstein, Letty Cottin Pogrebin, Margaret Sloan-Hunter y Joanne Edgar. Ms. abordaba temas que rara vez eran tratados en los medios hegemónicos: derechos reproductivos, violencia contra las mujeres, desigualdad en el ámbito laboral y representación femenina en la cultura y la política. Steinem solía recordar que cuando empezamos, ni siquiera existía un término para el acoso sexual. El impacto de la publicación trascendió el ámbito periodístico: Ms. no fue simplemente una revista, sino un movimiento.

En paralelo, Steinem participó activamente en la lucha por la ratificación de la Enmienda de Igualdad de Derechos (Equal Rights Amendment), un esfuerzo legislativo que, pese a no conseguir finalmente su aprobación en los estados necesarios, motorizó durante más de una década un intenso debate nacional sobre la condición jurídica de las mujeres.

EL ACTIVISMO POLÍTICO Y EL MOVIMIENTO DE SEGUNDA OLA

Durante los años setenta y ochenta, Steinem se consolidó como una de las voces más visibles del movimiento feminista de segunda ola. Su papel como vocera mediática fue paradigmático: su presencia en programas de televisión, semanarios y actos públicos contribuyó decisivamente a que el feminismo ingresara al mainstream cultural estadounidense. En la década de 1990, ayudó a establecer el Día de Llevar a Nuestras Hijas al Trabajo (Take Our Daughters to Work Day), iniciativa que permitía a las niñas conocer oportunidades profesionales concretas. En 2005, junto a Jane Fonda y Robin Morgan, cofundó el Women’s Media Center, organización destinada a promover la visibilidad y el poder de las mujeres en los medios.

Su actividad intelectual se tradujo también en una producción bibliográfica considerable. Entre sus obras más destacadas se encuentran Actos escandalosos y rebeldías cotidianas (1983), Marilyn (1986), La revolución interior (1991), Más allá de las palabras: rascando el techo del mundo (1993), Doing Sixty & Seventy (2006) y, especialmente, Mi vida en la carretera (2015), memoria autobiográfica en la que sintetizó décadas de recorridos por Estados Unidos y otros países junto a los movimientos sociales más diversos.

LOS RECONOCIMIENTOS Y EL MATRIMONIO TARDÍO

Su trayectoria fue reconocida con numerosos galardones a lo largo de las décadas. En 2013, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta condecoración civil de Estados Unidos. En mayo de 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en reconocimiento a una vida dedicada a expandir las posibilidades de autonomía de las mujeres en el mundo contemporáneo. En 2023 fue incluida en la lista 100 Women de la BBC.

En el plano personal, su matrimonio con David Bale duró apenas tres años: Bale falleció el 30 de diciembre de 2003 a los 62 años, víctima de un linfoma cerebral. Steinem se convirtió en madrastra de los cuatro hijos adultos de Bale, incluido el actor Christian Bale, con quien mantuvo una relación cercana durante décadas.

Su hogar —el apartamento donde residió desde 1966 o 1967 en una casa histórica del Upper East Side de Manhattan— representó mucho más que una vivienda: fue durante más de medio siglo un espacio de reunión para activistas de todo el mundo y un centro de trabajo intelectual. La propia Steinem diagnosticada de cáncer de mama en 1986 y de neuralgia del trigémino en 1994 había articulado los mecanismos para que su legado sobreviviera.

EL LEGADO DE LA FUNDACIÓN GLORIA

La Fundación Gloria, creada en 2024, se ha fijado como misión preservar ese histórico apartamento neoyorquino para que continúe funcionando como punto de encuentro, refugio y espacio seguro para activistas internacionales. En palabras de la propia fundación, la visión de Gloria siempre ha sido que su casa siga siendo lo que ha sido hasta ahora.

Steinem alcanzó a publicar este año un nuevo libro (ubicación y plataforma aún por confirmar) y mantuvo hasta el último momento esa curiosidad insaciable por las personas y los lugares que la caracterizó durante toda su vida. Para mí una de las mejores partes de publicar un libro siempre ha sido la oportunidad de recorrer el país, visitar librerías y conocer a lectores de todo tipo, escribió en su cuenta de Instagram apenas unas semanas antes de morir.

Gloria Steinem deja un legado que trasciende fronteras: transformó la manera en que las sociedades occidentales discuten la igualdad de género, introdujo en el debate público términos y conceptos que antes no existían (como la aceptación natural de la frase acoso sexual en el vocabulario común), fundó instituciones periodísticas y políticas que perduran, y demostró con su propia biografía que la militancia feminista no es patrimonio exclusivo de ninguna generación ni de ningún lugar. Su muerte —confirmada sin especificar la causa— cierra una vida que empezó en Toledo, Ohio, en 1934, y que se desarrolló a lo largo de más de sesenta años de compromiso ininterrumpido con la causa de las mujeres. Hoy, su casa en Nueva York sigue esperando a los activistas de mañana, tal como ella la imaginó.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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