Arquitectura

Ciudades sin estereotipos: cómo diseñar entornos urbanos inclusivos para la diversidad cognitiva y sensorial

Durante décadas, el urbanismo moderno se basó en un concepto simplista: el del ‘usuario promedio’ que utiliza la ciudad de forma homogénea. Sin embargo, la realidad demuestra que cada persona experimenta el espacio urbano de manera particular, influenciada por sus capacidades sensoriales, cognitivas y físicas. Esta diversidad, a menudo ignorada en los planos de diseño, genera exclusiones silenciosas que afectan a millones de personas. El libro ‘Ciudades Azules: accesibles, sensibles y empáticas’, de Lucía Bellocchio y Álvaro García Resta, surge como una respuesta crítica a ese paradigma. Publicado con prólogo del urbanista Carlos Moreno, plantea un enfoque que integra neurodiversidad, accesibilidad y diseño sensible. La obra no solo cuestiona la idea de un modelo urbano único, sino que propone herramientas concretas para crear ciudades más comprensibles y habitables. A través de entrevistas a los autores, se exploran los fundamentos de este enfoque.

La motivación detrás de ‘Ciudades Azules’ proviene de una necesidad detectada en la práctica profesional. Bellocchio, especialista en innovación urbana, y García Resta, arquitecto, observaron que los debates urbanos solían centrarse en cuestiones como la densidad o la movilidad, pero descuidaban la dimensión humana de la experiencia. Un punto de inflexión fue el contacto con familias de niños neurodivergentes que relataban cómo salir a la calle se convertía en un desafío cotidiano. Como señala Bellocchio, ‘diseñar para la diversidad no significa crear ciudades para una minoría, sino mejorar la experiencia urbana para todos’. El libro se inscribe en una tendencia global que promueve la ‘accesibilidad universal’, pero la profundiza al incorporar la variable cognitiva. Mientras que las normativas tradicionales se enfocan en rampas o semáforos adaptados, los autores proponen una revisión más amplia que incluye la legibilidad, la predictibilidad y el confort sensorial.

El concepto central es el de ‘ciudades azules’, que metafóricamente alude a la serenidad y la claridad como ejes del diseño. Para lograrlo, proponen tres principios: la comprensibilidad, la anticipación y la sensibilidad. La comprensibilidad implica que la ciudad debe ‘leerse’ con facilidad; la señalización clara y los sistemas de información simples son esenciales. La anticipación se refiere a la reducción de la incertidumbre: si las personas pueden prever qué encontrarán en su recorrido, la experiencia será menos estresante. Esto se logra con señales anticipatorias y dispositivos que informen sobre cambios en el entorno. La sensibilidad, por último, considera la diversidad de percepciones, desde la sensibilidad acústica hasta la visual. Estas ideas se aplican a todos los elementos urbanos, desde los semáforos hasta los sistemas de bicicletas compartidas.

Según los autores, la ciudad no es solo un conjunto de infraestructuras físicas, sino una compleja red de sistemas que incluye lo digital. La accesibilidad cognitiva, uno de los ejes del libro, se define como la capacidad de comprender y navegar el entorno sin esfuerzo adicional. Ejemplos concretos incluyen la estandarización de pictogramas en el transporte público o la implementación de aplicaciones que ayuden a planificar rutas libres de estímulos abrumadores. García Resta señala que ‘abandonar el abordaje de la ciudad desde la distancia o el tiempo’ es fundamental para acercarse a una perspectiva más humana. Este cambio de enfoque tiene implicancias en la planificación urbana, pero también en la gestión de espacios públicos, como plazas o parques, y en la creación de entornos digitales accesibles.

El libro llega en un momento propicio en Argentina, donde se han promulgado leyes que promueven la accesibilidad, pero su aplicación dista de ser integral. La ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, ha avanzado en la eliminación de barreras arquitectónicas, pero la señalización en subtes y colectivos aún presenta deficiencias para personas con baja visión o autismo. Un informe de la Comisión de Discapacidad de la Legislatura porteña indicó que, en 2024, solo el 30% de las estaciones de subte tenían información táctil completa. Además, la implementación de la Ley Nacional N° 27.043 (TEA) ha generado una demanda por mayor preparación en el ámbito urbano, pero aún falta profundizar en la formación de los equipos técnicos. ‘Ciudades Azules’ propone que la accesibilidad cognitiva se integre desde el inicio del diseño, y no como un añadido posterior.

Las implicancias sociales de este enfoque son profundas. Una ciudad diseñada para la diversidad no solo beneficia a personas con autismo, TDAH o dislexia, sino a toda la población: adultos mayores, turistas, o personas que transitan con prisa o bajo estrés. Los autores argumentan que al reducir la sobrecarga sensorial y mejorar la comprensión del entorno, se fomenta un uso más equitativo del espacio público. Esto puede incentivar la autonomía de quiénes hoy evitan salir solos, y abre posibilidades de participación social y laboral.

En el ámbito económico, el diseño inclusivo se presenta como una oportunidad para el desarrollo urbano. Ciudades que se convierten en destinos accesibles atraen a un mayor número de visitantes y residentes. Además, la implementación de soluciones de señalización clara puede generar ahorros en el mantenimiento y en la gestión de emergencias.

La publicación de ‘Ciudades Azules’ se suma a un movimiento intelectual que busca redefinir el éxitos urbano, ya no en términos de densidad o cantidad de edificios, sino de bienestar y adaptabilidad. A lo largo de la historia, el urbanismo ha pasado de plantear planes funcionales (como en el Movimiento Moderno) a proponer ciudades que reflejen las complejidades sociales (como en el enfoque del Nuevo Urbanismo). Sin embargo, la consideración de la diversidad neurológica como lente para el diseño es aún incipiente.

En resumen, el libro de Bellocchio y García Resta subraya la importancia de proyectar ciudades que no excluyan, pero también ofrece una guía práctica para lograrlo. La tesis subyacente es que toda mejora en la legibilidad o en la anticipación beneficia a todos, y que la imposición de una ‘normalidad’ única es una barrera para la equidad. El desafío monumental es transformar la inercia de los planificadores y de los procesos administrativos. Sin embargo, la repercusión del libro y el debate que ha generado evidencian una demanda social creciente por repensar las ciudades desde la empatía.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *