Arquitectura

Casa FOA 2026: arte, plantas nativas y patrimonio en la exfábrica Alpargatas

La exfábrica Alpargatas, ubicada en el sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es el escenario de la 42ª edición de Casa FOA, que se inauguró el 14 de octubre de 2026 y permanecerá abierta hasta el 1 de octubre de 2026, según informaron los organizadores. La muestra, que este año lleva el nombre de Palacio Molina, propone una reflexión sobre la reconversión edilicia y la preservación del patrimonio industrial, en línea con una tendencia que se consolidó en las últimas décadas en la ciudad. El evento, que reúne a arquitectos, diseñadores y paisajistas, se centra en la alquimia temática como concepto articulador, con especial énfasis en los espacios exteriores que combinan arte y vegetación nativa.

El edificio, que supo albergar la producción de alpargatas desde mediados del siglo XX, fue testigo del proceso de desindustrialización que afectó a la zona sur de Buenos Aires a partir de la década de 1970. La reconversión de estas estructuras en polos culturales y comerciales se intensificó en los años 2000, con ejemplos como el Mercado de los Carruajes, el Distrito de las Artes en La Boca y el complejo de la exfábrica Canale en Barracas. Casa FOA, fundada en 1985, ha sido un actor clave en esta transformación, ya que desde sus inicios ha intervenido edificios en desuso para exhibir propuestas de diseño contemporáneo. En esta edición, el lema invita a repensar la relación entre lo construido y lo natural, con un enfoque en la sostenibilidad y la identidad local.

Uno de los espacios más destacados es «Tramas del tiempo» (Espacio 8), del paisajista Tomás Nadares. Según explicó el propio Nadares, la propuesta busca entrelazar arquitectura, vegetación, agua, arte y diseño contemporáneo. Para ello, utilizó muebles de la marca Tidelli, cuyas cuerdas representan ese entramado: hilos que se cruzan, se conectan y construyen algo nuevo. La elección del color naranja como protagonista no fue casual: «La idea fue elegir un color fuerte que tenga impacto y que combine bien con el verde de la vegetación», detalló el paisajista. El naranja está presente en canteros, toldos y hasta en las flores de especies seleccionadas, como rayito de sol, lantana camara, asclepia curassavica, ojo de poeta y zinnia, combinadas con enredaderas verdes, sauce eléctrico y vetiver.

Por su parte, la diseñadora Guadalupe Diez concibió el Espacio 18 como «un lugar mágico» lleno de rincones y secretos. «Pensé que era fundamental llegar y detenerse a contemplar el espacio con un balcón que recibe con piso deck. Al igual que la rampa, invita a ser parte de este espacio», afirmó Diez. Su intervención recuperó muchas de las plantas existentes en el lugar, como totoras, musgos y gramíneas, que sumadas a macetas y otras especies dieron un toque sofisticado. Al descender por la rampa se accede a una gran plataforma con barra y livings que invitan al relax, con alfombras de exterior que aportan elegancia y calidez. También se destacan estructuras doradas de acero inoxidable con acabado especial que trepan por la pared. El espacio propone además un lugar intermedio para un descanso más relajado, con una pasarela custodiada por tres sillones que permite ver todo el espacio iluminado desde otro ángulo.

En tanto, el Espacio 29, presentado por Grupo Nisen, es la expansión de una heladería compuesta por un deck con mesas al aire libre. El lugar se completa con la propuesta del paisajista Eduardo Stafforini, que armó un espacio con bambúes, especies aromáticas y frutales. En el recorrido se incorporan esculturas de aves de los artistas Carlos Uruzola y Gerardo Pochettino, siguiendo la premisa de sumar arte como elemento clave.

La 42ª edición de Casa FOA no solo exhibe tendencias en diseño y paisajismo, sino que también plantea un debate sobre el futuro de los espacios industriales en desuso. La reconversión de la exfábrica Alpargatas en el Palacio Molina se suma a una serie de proyectos que buscan revitalizar el sur de la ciudad, aunque con críticas por parte de sectores que advierten sobre la gentrificación y la pérdida de identidad barrial. En este contexto, la muestra ofrece una plataforma para explorar cómo el arte y la naturaleza pueden integrarse en la trama urbana, preservando la memoria del lugar.

La elección de plantas nativas y la reutilización de materiales existentes reflejan una creciente conciencia ambiental en el diseño contemporáneo. Especies como la lantana camara y la asclepia curassavica no solo aportan valor estético, sino que también atraen polinizadores y contribuyen a la biodiversidad urbana. Esta tendencia se alinea con políticas públicas que promueven la creación de corredores verdes y la reducción de la huella de carbono en las ciudades. Según datos del Gobierno de la Ciudad, en los últimos años se incrementó la superficie de espacios verdes en un 15%, aunque persisten desigualdades en la distribución por comuna.

Casa FOA, a lo largo de sus 42 ediciones, ha intervenido más de 40 edificios, muchos de ellos de valor patrimonial, y ha convocado a más de 5.000 profesionales. Su impacto económico se estima en millones de pesos, con un flujo de visitantes que supera las 100.000 personas por edición. En esta ocasión, la muestra se podrá visitar hasta el 1 de octubre en Av. Regimiento de Patricios 1053, CABA, con entradas que pueden adquirirse en línea o en boletería.

La combinación de arte, plantas nativas y patrimonio en los exteriores de Casa FOA refleja una evolución en la manera de concebir el diseño: ya no se trata solo de embellecer, sino de generar conciencia sobre la historia del lugar y su entorno. La propuesta de Nadares, Diez y Stafforini, entre otros, apunta a crear experiencias sensoriales que invitan a la contemplación y al disfrute, pero también a la reflexión sobre el paso del tiempo y la transformación urbana. En un contexto de crisis climática y de revalorización de lo local, iniciativas como esta cobran relevancia al demostrar que es posible armonizar pasado y presente, naturaleza y construcción, arte y vida cotidiana.

El legado de la exfábrica Alpargatas, que alguna vez fue símbolo de la producción nacional, hoy se reinventa como un espacio donde el diseño y la naturaleza se entrelazan. Casa FOA 2026 no solo muestra lo último en tendencias, sino que también invita a pensar en el futuro de las ciudades y en cómo los espacios en desuso pueden transformarse en motores de cultura y sostenibilidad. La muestra permanecerá abierta hasta el 1 de octubre, ofreciendo una oportunidad para recorrer un edificio cargado de historia y descubrir propuestas que buscan un equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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