La localidad de Canning, en el partido de Presidente Perón, comienza a mostrar un nuevo capítulo en su desarrollo urbano. Plaza Marechal, un complejo de usos mixtos a cielo abierto, inició su comercialización con una inversión proyectada de US$ 30 millones entre obra y radicación de marcas. El emprendimiento, desarrollado por Grupo Innova, busca responder a una demanda insatisfecha de bienes y servicios de primer nivel en la zona sur del Gran Buenos Aires.
El proyecto se emplaza en un predio de seis hectáreas sobre la calle Pampero, esquina Marechal, a 500 metros del kilómetro 12 de la ruta 58, principal vía de acceso a San Vicente. La ubicación estratégica es uno de sus atributos centrales: conecta con los barrios cerrados y countries que se multiplicaron en Canning durante la última década, así como con los nuevos desarrollos residenciales que se expanden hacia el corredor Canning-San Vicente.
Para comprender la magnitud de esta iniciativa es necesario remontarse al proceso de transformación territorial que experimentó la zona sur del conurbano bonaerense desde principios de los años 2000. Canning, que hasta entonces era una zona rural con baja densidad poblacional, comenzó a recibir inversiones inmobiliarias vinculadas a barrios cerrados y clubes de campo. Ese fenómeno se profundizó tras la crisis de 2001, cuando muchas familias de clase media y alta buscaron alternativas de vivienda en entornos más seguros y con mayor contacto con la naturaleza.
El crecimiento se aceleró en la década de 2010 con la expansión de la Autopista Buenos Aires-La Plata y la mejora de accesos como la ruta 58. Ese corredor se convirtió en un eje de desarrollo residencial que atrajo a desarrolladores como Grupo Innova, que lleva más de diez años operando en la región. La demanda de servicios comerciales, educativos, de salud y gastronómicos creció en paralelo, pero durante años la oferta local resultó insuficiente frente a la nueva población residente.
Plaza Marechal se presenta como una respuesta a esa carencia. El proyecto contempla 38.000 metros cuadrados de superficie proyectada, de los cuales 30.000 son cubiertos. Se organiza en cuatro pilares conceptuales: comprar, trabajar, disfrutar y entrenar. La propuesta busca que los residentes de la zona puedan resolver sus necesidades cotidianas en un solo lugar, reduciendo la dependencia de centros comerciales ubicados en otras localidades como Adrogué, Burzaco o La Plata.
El sector comercial y gastronómico ocupa 9.000 metros cuadrados e incluye 136 locales, un supermercado de 1.000 metros cuadrados y servicios financieros, educativos y de salud. El modelo de negocio será de gerenciamiento centralizado a cargo de Retco, firma especializada en la gestión y comercialización de centros comerciales. Este esquema permite una administración unificada, algo que en otros emprendimientos de la zona se resolvió de manera fragmentada, con resultados dispares en términos de calidad y sostenibilidad del servicio.
El Business Center dispondrá de 14.500 metros cuadrados con 128 oficinas de entre 50 y 120 metros cuadrados, diseñadas para adaptarse a profesionales independientes y a empresas medianas y grandes. La oferta de espacios corporativos modernos en la zona era prácticamente inexistente hasta hace pocos años; los profesionales y firmas debían trasladarse a oficinas en el centro de Buenos Aires o en La Plata. Este bloque busca capturar esa demanda insatisfecha.
El área de deporte y bienestar complementa la propuesta con instalaciones que, según la desarrolladora, estarán orientadas al confort, la inclusión y la sustentabilidad. Aunque el comunicado original no detalla la totalidad de los servicios deportivos, se prevé la inclusión de espacios para entrenamiento y actividades recreativas, en línea con la tendencia de los nuevos desarrollos mixtos que integran componentes de salud y fitness.
La envergadura del proyecto se aprecia al compararlo con otros desarrollos de usos mixtos en el conurbano. En la zona norte, complejos como Nordelta Town Center o Pilará Shopping Center sentaron precedentes en la integración de retail, gastronomía y oficinas. Sin embargo, en el sur, la oferta de este tipo era limitada. Plaza Marechal se convierte en el primer emprendimiento de esta escala en el partido de Presidente Perón, según afirma Damián Facio, director general de Grupo Innova.
El contexto económico en el que se lanza la comercialización es relevante. La inversión de US$ 30 millones se realizará en un escenario de volatilidad cambiaria y de restricciones a la compra de divisas para personas jurídicas, aunque el sector inmobiliario comercial ha mostrado resiliencia en los últimos años. Los desarrolladores suelen financiar este tipo de proyectos con una combinación de capital propio, preventa de locales y créditos de proveedores. La demanda de locales comerciales en zonas de crecimiento demográfico suele mantenerse firme porque los inversores buscan refugio en activos reales.
La zona de Canning y San Vicente experimentó un incremento poblacional sostenido. Según datos del Censo 2022, el partido de Presidente Perón registró un crecimiento intercensal superior al promedio provincial, impulsado por la migración interna desde el Gran Buenos Aires hacia zonas con mayor disponibilidad de suelo y menor densidad. Ese flujo poblacional genera presión sobre la infraestructura de servicios: transporte, educación, salud y comercio. Plaza Marechal apunta a cubrir parte de esa brecha.
Las implicancias del proyecto son múltiples. En términos urbanísticos, consolida un polo de desarrollo en el corredor Canning-San Vicente, que podría atraer nuevas inversiones en vivienda, logística y servicios. En el plano económico, la radicación de primeras marcas y la creación de empleo directo e indirecto dinamizarán la actividad local. En lo social, ofrece a los residentes alternativas de esparcimiento y consumo sin necesidad de largos desplazamientos, lo que mejora la calidad de vida y reduce la congestión vehicular en accesos principales.
El éxito del emprendimiento dependerá de varios factores: la evolución del contexto macroeconómico, la capacidad de atraer marcas ancla que garanticen flujo de visitantes y la eficacia del gerenciamiento centralizado. La experiencia de otros centros comerciales en el conurbano muestra que aquellos con administración profesional y una oferta diversificada logran sostenerse en el tiempo, mientras que los que carecen de esos atributos enfrentan dificultades.
Plaza Marechal representa, en suma, la maduración de un modelo de desarrollo urbano que comenzó con los barrios cerrados en los años noventa, continuó con la expansión de servicios en la década de 2010 y ahora se consolida con complejos de usos mixtos de gran escala. Canning deja de ser un dormitorio para convertirse en un centro de actividad económica y social. La comercialización iniciada en octubre de 2026 marca un hito en ese proceso y establece un precedente para futuros emprendimientos en la región sur del Gran Buenos Aires.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
