Arquitectura

Alejandro Bustillo: la exposición que revela su faceta moderna y replantea su legado

La figura de Alejandro Bustillo (1889-1982) ha quedado asociada en el imaginario colectivo a una arquitectura monumental y academicista, ligada a instituciones públicas, residencias de elite y grandes emprendimientos turísticos. Sin embargo, una nueva exposición organizada por el Fondo Nacional de las Artes y curada por Marcelo Nogués propone revisar un período menos conocido de su trayectoria: la década comprendida entre 1929 y 1939, cuando el arquitecto ensayó lenguajes vinculados a la modernidad internacional. La muestra, titulada ‘Bustillo 1929-1939. Tiempos de modernidad’, se presenta en la Casa Victoria Ocampo (Rufino de Elizalde 2831, CABA) desde el 6 de octubre hasta el 14 de noviembre, con entrada libre, en el marco de la XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

El recorrido reúne planos, fotografías, correspondencia, ilustraciones y documentos originales provenientes del Archivo de Arquitectura de la Universidad Torcuato Di Tella y del archivo familiar del arquitecto. Estos materiales permiten reconstruir una etapa de exploración proyectual previa a la consolidación de las obras que definirían su legado, como el Edificio del Automóvil Club Argentino (1930-1933), el Hotel Llao Llao (1938-1940) o el Museo Nacional de Bellas Artes (1932-1934). La exposición se propone así desplazar la imagen monolítica de Bustillo para recuperar un momento de intercambio con las ideas de la modernidad, en un contexto de transformaciones profundas en la cultura argentina.

Para comprender la relevancia de esta revisión, es necesario remontarse a los antecedentes históricos. Alejandro Bustillo perteneció a una generación de arquitectos formados en la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires, pero que, a partir de la década de 1920, entró en contacto con las vanguardias europeas. Su viaje por Europa en 1924-1925 lo puso en diálogo con las obras de Le Corbusier, Walter Gropius y la Bauhaus, aunque su producción posterior se inclinó por una síntesis personal entre el racionalismo y la tradición clásica. La crisis de 1929 y el consiguiente cambio de paradigma económico y social en Argentina, con la irrupción de la industrialización sustitutiva y la modernización del Estado, generaron un clima propicio para la experimentación arquitectónica. En ese marco, Bustillo participó de proyectos que reflejaban una búsqueda de nuevos lenguajes, como el Edificio del Automóvil Club Argentino (ACA), considerado un hito del racionalismo local por su volumetría limpia y su funcionalidad.

La Casa Victoria Ocampo, sede de la muestra, ocupa un lugar central en este relato. Proyectada por Bustillo en 1927 y terminada en 1929, la vivienda de la escritora en el barrio de Palermo constituye una de las obras más innovadoras del arquitecto. Con una fachada de líneas simples, ventanas horizontales y una organización espacial fluida, el proyecto sintetiza las tensiones entre la tradición academicista y las demandas de la modernidad. La relación intelectual entre Bustillo y Victoria Ocampo, quien fuera una de las promotoras culturales más influyentes de la época, se convierte en una puerta de entrada para comprender un momento de ebullición creativa. Ocampo, fundadora de la revista Sur y defensora de la mujer en el espacio público, encargó a Bustillo una casa que rompía con los cánones de la arquitectura residencial porteña, y el resultado fue un edificio que hoy es considerado precursor de la arquitectura moderna en Argentina.

La exposición se inscribe en un contexto de revisión historiográfica de la arquitectura argentina. En los últimos años, diversos estudios han cuestionado la visión canónica que reducía a Bustillo a un defensor del academicismo, destacando su capacidad de adaptación a los lenguajes de su tiempo. Investigaciones como las de la arquitecta Claudia Shmidt o el historiador Jorge Francisco Liernur han señalado la complejidad de su producción, que combinó encargos públicos y privados con una reflexión constante sobre la técnica y el uso de nuevos materiales. La muestra curada por Nogués se apoya en estos aportes y propone una lectura cronológica que evidencia la evolución de Bustillo desde sus primeras obras de inspiración neocolonial hasta los proyectos racionalistas de los años treinta.

El período 1929-1939 coincide con una etapa de intensa actividad para el arquitecto. Además de la Casa Victoria Ocampo y el Edificio del ACA, Bustillo proyectó el Banco de la Nación Argentina (sede central, 1944, aunque el concurso fue en 1939), el Hotel Llao Llao en Bariloche (1938) y el Museo Nacional de Bellas Artes (1932). Estas obras, sin embargo, muestran una creciente monumentalidad y un retorno a formas clásicas que contrastan con la experimentación previa. La exposición se detiene precisamente en ese momento de transición, cuando Bustillo parecía dispuesto a explorar las posibilidades de la arquitectura moderna antes de optar por un lenguaje más tradicional que le garantizó el favor de los sectores dominantes.

Las implicancias de esta revisión son múltiples. En primer lugar, permiten comprender la arquitectura argentina del siglo XX no como una sucesión de estilos contrapuestos, sino como un campo de tensiones y negociaciones. La figura de Bustillo, lejos de ser un caso aislado, refleja las contradicciones de una elite intelectual que buscaba modernizar el país sin perder sus privilegios. En segundo lugar, la muestra contribuye a valorar el patrimonio documental del arquitecto, disperso en archivos públicos y privados, y a promover su conservación. Finalmente, la inclusión de la exposición en la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, un evento que convoca a profesionales y público general, sugiere un interés por parte de la disciplina en revisar sus relatos históricos y dialogar con el presente.

La XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que se celebra desde 1985, ha sido tradicionalmente un espacio de debate sobre las tendencias contemporáneas. En esta edición, la incorporación de una muestra histórica como la de Bustillo indica una voluntad de contextualizar las prácticas actuales en una tradición más amplia. No se trata de una mirada nostálgica, sino de una relectura crítica que busca entender cómo se gestaron las condiciones de posibilidad de la arquitectura argentina.

En conclusión, la exposición ‘Bustillo 1929-1939. Tiempos de modernidad’ ofrece una oportunidad para reconsiderar la obra de uno de los arquitectos más influyentes de Argentina. A través de documentos originales y una curaduría atenta, se reconstruye una década de experimentación que había quedado opacada por la imagen monumental de Bustillo. La muestra invita a reflexionar sobre la modernidad en Argentina, sus tensiones y sus legados, y se inserta en un esfuerzo más amplio por parte de la historiografía local por revisar sus figuras canónicas. El público podrá visitarla hasta el 14 de noviembre en la Casa Victoria Ocampo, un espacio que, como la propia exposición, condensa la compleja relación entre tradición y vanguardia en la cultura argentina.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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