Arquitectura

Agustín Moscato asume la presidencia del CPAU: continuidad institucional y nuevos desafíos para la arquitectura argentina

La arquitectura argentina atraviesa un momento de transformación signado por la caída de la obra pública, la retracción de la inversión privada y la necesidad de repensar los modelos de producción habitacional. En ese marco, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) renovó sus autoridades para el período 2026-2027 y consagró a Agustín Moscato como nuevo presidente. La elección se llevó a cabo el martes 13 de octubre durante la reunión de consejeras y consejeros que resultaron electos en los comicios de septiembre, en los que se renovó el 50% del cuerpo con mandatos cumplidos de cuatro años.

Moscato no proviene de la militancia gremial tradicional. Es arquitecto formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejerce la docencia como profesor del Taller Sudamérica, y también dicta clases en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Su perfil público está asociado a la innovación: es cofundador, junto a Lucía Hollman, del estudio AToT (Arquitectos Todo Terreno), una firma reconocida por su enfoque en la vivienda contemporánea, la industrialización y los sistemas prefabricados en acero (steel framing). Ese estudio alcanzó el tercer puesto en el Premio ARQ Excelencia 2024, un ranking de prestigio entre profesionales del sector. Su llegada a la presidencia del CPAU sugiere una orientación hacia la modernización técnica y la eficiencia constructiva, en sintonía con los debates actuales sobre el déficit habitacional y la productividad del sector.

La conformación de la mesa directiva quedó completa con Valeria del Puerto como vicepresidenta 1ª, Silvana Parentella como vicepresidenta 2ª, Claudia Lanosa como secretaria, Adriana Dwek como prosecretaria, Roque Frangella como tesorero y María José Leveratto como protesorera. Los consejeros titulares electos fueron Fabián de la Fuente, Adriana Landazuri, Lucía Mazzaglia, Marta García Falcó, Néstor Magariños, Mariana Quiroga, Ludmila Crippa, María Violeta Nuviala Antelo y Paula Gómez Ortega. Como suplentes quedaron Alexis Schächter, Sebastián Colle, Fernando Galizia y Ricardo De Francesco.

El proceso electoral de septiembre estuvo marcado por la ausencia de competencia: la Lista Celeste fue la única presentada. Participaron 573 arquitectos y arquitectas, con 572 votos válidos (incluido un voto en blanco) y un voto impugnado. Los candidatos más votados fueron Roque Frangella (326 votos), Silvana Parentella (286), María José Leveratto (278), Néstor Magariños (248), Mariana Quiroga (246), Ludmila Crippa (242), María Violeta Nuviala Antelo (214) y Paula Gómez Ortega (205). Entre los suplentes, los respaldos fueron para Alexis Schächter (190), Sebastián Colle (186), Fernando Galizia (176) y Ricardo De Francesco (169). La baja participación —573 votantes sobre un padrón que supera los miles de matriculados— refleja un fenómeno recurrente en los colegios profesionales: la escasa involucramiento de los matriculados en la vida institucional, algo que las gestiones anteriores intentaron revertir sin éxito sostenido.

Para comprender la relevancia de esta elección, es necesario remontarse a la historia del CPAU. Creado en 1986 por la Ley 22.756, el Consejo es una entidad de derecho público no estatal que regula el ejercicio profesional de los arquitectos en la Ciudad de Buenos Aires y en partidos del conurbano bonaerense. Desde su fundación, ha tenido un rol central en la matriculación, el control ético y la promoción de la arquitectura. A lo largo de las décadas, sus autoridades surgieron de agrupaciones internas que representaban distintas corrientes: desde listas vinculadas a la militancia universitaria hasta espacios más técnicos y profesionales. La alternancia en el poder ha sido la norma, aunque con períodos de continuidad de gestiones.

En los últimos años, el CPAU ha debido enfrentar desafíos coyunturales severos. La crisis económica iniciada en 2018 y profundizada durante la pandemia de COVID-19 golpeó con fuerza a la construcción. Según datos del INDEC, el sector de la construcción acumuló caídas interanuales consecutivas en 2019, 2020 y 2021, con una recuperación parcial en 2022 y 2023 que volvió a revertirse en 2024. La obra pública nacional se desplomó tras el cambio de gobierno en diciembre de 2023, cuando se paralizaron proyectos de infraestructura y vivienda social. Ese contexto impactó directamente en el ejercicio profesional: muchos arquitectos debieron reconvertirse hacia la refacción, la ampliación o la construcción en seco, y los estudios pequeños y medianos sufrieron la caída de encargos.

La elección de Moscato, un profesional cuya expertise se centra en la industrialización y los sistemas prefabricados, puede leerse como una respuesta a ese escenario. El steel framing y otras técnicas de construcción en seco ganaron terreno en Argentina en la última década como alternativas más rápidas y económicas frente a la construcción húmeda tradicional. Sin embargo, su desarrollo aún enfrenta obstáculos: la falta de normativa actualizada, la resistencia cultural y los costos de importación de insumos. El nuevo presidente del CPAU tendrá la oportunidad de impulsar la actualización de reglamentos técnicos y la capacitación profesional en estas tecnologías, un reclamo que venía creciendo entre los matriculados más jóvenes.

Otro punto relevante es la relación del CPAU con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y con las gestiones nacionales. Históricamente, el Consejo ha tenido un vínculo de colaboración con el GCBA en materia de visado de planos, habilitaciones y control de obra. En los últimos años, ese vínculo se tensionó por la digitalización de trámites y la desregulación de ciertos procedimientos. La nueva mesa directiva deberá administrar esa relación en un contexto de ajuste fiscal y de revisión del rol del Estado en la construcción. No se conocen aún definiciones públicas de Moscato sobre estos temas, pero su perfil técnico y su experiencia en el sector privado sugieren una predisposición al diálogo y a la búsqueda de eficiencia.

Las implicancias de esta conducción también se extienden al ámbito de la formación y la matrícula. La UBA y otras universidades públicas atraviesan una situación presupuestaria crítica, con salarios docentes deteriorados y una merma en la inscripción de nuevas camadas de estudiantes. El CPAU, como referente institucional, puede jugar un papel en la defensa de la calidad educativa y en la articulación entre el mundo académico y el ejercicio profesional. La doble condición de Moscato como docente y arquitecto en actividad lo posiciona como un puente posible entre ambos mundos.

En el plano internacional, el CPAU integra la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA) y mantiene vínculos con colegios de otros países. La agenda global de la arquitectura hoy incluye la descarbonización de la construcción, la economía circular y la vivienda asequible. La industrialización que promueve Moscato puede alinearse con esos objetivos, aunque requerirá de políticas públicas de incentivo y de una actualización del marco normativo local.

La conclusión de este proceso electoral deja varios puntos para el análisis. Por un lado, la continuidad institucional está asegurada: el CPAU renovó autoridades según su reglamento, con una lista única que no expresó una disputa de proyectos, sino más bien un acuerdo entre espacios. La baja participación en los comicios plantea un desafío de legitimidad que la nueva mesa directiva debería atender. Por otro lado, la llegada de un presidente con un perfil innovador abre expectativas sobre la modernización de la práctica profesional y la adaptación a las nuevas realidades del mercado. En un contexto de crisis sectorial, el rol del CPAU como articulador entre el Estado, los profesionales y la sociedad será crucial. La historia del Consejo muestra que sus autoridades pueden marcar diferencias en la defensa de la profesión, y la gestión de Moscato será evaluada por su capacidad de traducir su experiencia técnica en políticas concretas para los arquitectos argentinos.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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