Hay un dato que condensa la dimensión del acontecimiento: en apenas doce meses, la Feria Plateada duplicó su escala. De los 24 proyectos reunidos en su tercera edición de diciembre de 2025, la convocatoria de este año registró alrededor de un centenar de postulaciones y terminó seleccionando 39 propuestas provenientes de diversas localidades bonaerenses y de otras provincias del interior. Ese crecimiento no es casualidad ni capricho curatorial: expresa una demanda concreta y verificable dentro del campo artístico argentino, particularmente en la región que habitualmente queda fuera del eje de exhibición y venta dominado por la Ciudad de Buenos Aires.
La cuarta edición de Plateada se realizará el viernes 28, el sábado 29 y el domingo 30 de agosto de 2026 en el Centro Provincial de las Artes – Teatro Argentino de La Plata, con entrada libre y gratuita en el horario de 13 a 19. La decisión logística más relevante de esta entrega es el traslado de la sede: la feria abandona la Sala Pettoruti y se instala en el hall principal y la plaza seca del edificio, un área en planta baja con acceso directo desde la vía pública y en conexión privilegiada con las plazas circundantes. Según explicaron los curadores Virginia Martin y Facundo Belén, la mudanza persigue un objetivo doble: ampliar la capacidad de programación y, sobre todo, «conectar mejor el evento con la calle y atraer a públicos nuevos».
El proyecto Plateada comenzó a gestarse en 2020 y materializó su primera acción en diciembre de 2021 con una Edición 0 que, durante tres días, propuso un recorrido por distintos espacios de arte de la ciudad de La Plata. La segunda edición, en noviembre de 2024, consolidó el formato de feria expandida y posicionó el encuentro como una política institucional centrada en las artes visuales contemporáneas, fortaleciendo el vínculo entre instituciones, mercados y coleccionismo. La tercera edición, en diciembre de 2025, reunió 24 proyectos y añadió recorridos patrimoniales a pie por la ciudad, espectáculos musicales y activaciones artísticas. En esa misma instancia, la feria se desarrolló por primera vez en simultáneo con el Salón Provincial de Artes Visuales 2025, recuperando un vínculo histórico —aunque largamente interrumpido— entre los salones oficiales y el mercado de arte.
El dato demográfico de la selección de este año refuerza la vocación descentralizadora que distingue a Plateada de otras ferias nacionales. Los proyectos provienen de localidades como San Nicolás, General Villegas, Bahía Blanca, Necochea, Trenque Lauquen, Coronel Suárez, Mercedes, Las Flores, Berisso, Martínez y Mar del Plata. A esas propuestas bonaerenses se suman galerías de Córdoba, San Juan, Chaco y Entre Ríos, así como una editorial de Santiago del Estero. La diversidad territorial, en los hechos, implica un intercambio entre escenas que operan de manera aislada respecto de los circuitos centrales de exhibición y venta.
La incorporación de la Isla Editorial constituye una de las novedades estructurales de esta edición. Reunirá once proyectos bibliográficos y editoriales independientes, entre los que se cuentan Toxicxs, Industria mínima, La disgráfica, Eloísa cartonera, Morpurgo, Ripio, Arte x Arte, Ligeia revista, Imprenta cooperativa, Editorial Cita y Biblioteca Turma. La inclusión del circuito editorial y del espacio gastronómico responde a una estrategia deliberada de captación de visitantes casuales, entendiendo a la feria no solo como un mercado, sino como un dispositivo de acceso público al arte contemporáneo.
La curaduría de la feria, a cargo por cuarta vez consecutiva de Facundo Belén y Virginia Martin —fundadores de la Galería NN, con sede en La Plata desde 2016—, pone un acento explícito en la formación y la inclusión. «El origen de la feria apunta sobre todo a la inclusión y formación de proyectos de la provincia de Buenos Aires que muchas veces son lejanos a los centros de exhibición y al mercado», señaló Belén. El argumento se apoya en una observación estructural: existen numerosos artistas en colecciones públicas que ganaron salones oficiales pero carecen de representación comercial, sin galería que los respalde ni estructura de venta, a pesar de poseer un potencial de valor significativo. Belén y Martin conocen el proceso desde dentro: buena parte del personal y de los artistas de mediana carrera de la Galería NN se formó en esa institución como talentos emergentes.
Federico Ruvituso, director del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti —institución organizadora de la feria a través del Instituto Cultural bonaerense—, contextualizó el crecimiento del encuentro durante la presentación de prensa en la Casa de la Provincia en la Ciudad de Buenos Aires: «Plateada es una feria de arte gratuita. Nos interesa avanzar en un programa público para el arte bonaerense y para el arte argentino fuera de Buenos Aires. Queremos que vengan a La Plata, que conozcan la capital de la provincia y su escena artística. La feria intenta articular las artes visuales con el mercado y con el Estado desde políticas públicas específicas».
En el plano económico, la feria exhibe una decisión de acceso deliberada: las obras se ofrecerán en un rango de precios que va desde los 100.000 hasta los 5.000.000 de pesos, contemplando perfiles de compradores heterogéneos. El sábado 29 se entregarán los premios, que incluyen el Premio Plateada a la obra destacada, bajo la curaduría de Jimena Ferreiro y Carolina Pinciroli, además de distinciones otorgadas por el Instituto Cultural, coleccionistas y galeristas participantes. La presencia de tres proyectos invitados —Creadores de Imágenes, Sahuet y Belleza y Felicidad Fiorito— amplía el espectro de la muestra hacia experiencias colectivas y editoriales históricas del circuito alternativo argentino.
La dimensión urbana de la feria se completa con un programa de recorridos y activaciones que excede los muros del Teatro Argentino. El Museo Pettoruti presentará en su vidriera sobre la calle 51 la intervención El traidor, a cargo del colectivo Pr0testa, con exhibición visible las 24 horas desde la vía pública. En el Pasaje Dardo Rocha podrán verse Reliquia de Emilia Hendreich en el Espacio E–MACLA, 40 años de vacaciones de Andrés Compagnucci en la Nave Central y Neoinformalismo zen, con curaduría de Florencia Morel, en la Sala C del Centro de Arte de la UNLP. Los itinerarios a pie por la ciudad, centrados en los museos platenses y en la reciente reapertura de la sede central del Centro Provincial de las Artes, funcionan como puerta de entrada al circuito patrimonial de la capital bonaerense.
La simultaneidad con BADA, la gran feria boutique que se realizará el mismo fin de semana en la Ciudad de Buenos Aires, convierte el cierre de agosto en un fin de semana doblemente activo para el coleccionismo argentino, aunque con perfiles marcadamente diferenciados: mientras BADA opera como punto de encuentro del mercado consolidado porteño, Plateada se posiciona como la plataforma de acceso, formación y profesionalización del arte producido fuera de los núcleos centrales.
En términos de implicancias, la cuarta edición de Plateada consolida un modelo de política pública para las artes visuales que opera en tres registros complementarios: la inclusión de escenas territorialmente periféricas, la formación de nuevos talentos en los saberes del mercado —desde la comercialización hasta la gestión de carrera— y la articulación entre el Estado provincial y el circuito comercial. El traslado a la plaza seca no es meramente logístico: convierte a la feria en un acontecimiento de espacio público, gratuito y abierto, que disputa la noción de que el arte contemporáneo es patrimonio exclusivo de los grandes centros urbanos. El resultado verificable, al menos en cifras, es elocuente: una convocatoria que casi se cuadruplicó en postulaciones, 39 proyectos seleccionados, once editoriales, tres invitados especiales y una agenda urbana que atraviesa los principales espacios culturales de La Plata.
Plateada 2026 se presenta así como un dato estructural del calendario cultural argentino: una feria que no solo vende arte, sino que construye las condiciones institucionales, formativas y comerciales para que el arte bonaerense exista, circule y sea coleccionado más allá de las fronteras de la Ciudad de Buenos Aires. La evidencia de su crecimiento sostenido entre 2021 y 2026 —de la Edición 0 a las 39 propuestas actuales— sugiere que se trata de un proyecto en fase de maduración, con una agenda explícita y recursos estatales dedicados. El desafío que queda por delante es sostener ese crecimiento en el tiempo, garantizando que la ampliación cuantitativa no diluya las cualidades curatoriales que distinguieron a las ediciones anteriores. La feria del 28 al 30 de agosto ofrecerá la primera respuesta concreta a esa ecuación.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
