Cultura

Arte, materia y naturaleza: ‘Trama Invisible’ reúne a tres artistas argentinas en la recuperada sala Clorindo Testa

El Fondo Nacional de las Artes presenta hasta el 28 de agosto ‘Trama Invisible: Cielo, Tierra y Corazón’, una exposición colectiva curada por Mariana Gioiosa que se despliega en la renovada sala Arquitecto Clorindo Testa de la sede Alsina 673, en pleno microcentro porteño. La muestra reúne el trabajo de Josefina Laratro (CABA, 1973), Luciana Targise (Tres Arroyos, 1979) y Lucrecia Literas (Luján, Buenos Aires, 1978), tres artistas contemporáneas que, desde enfoques materiales disímiles, convergen en una misma pregunta: cómo lo orgánico, lo simbólico y lo perceptivo se entrelazan bajo toda estructura cultural.

El título de la exhibición no es casual. Alude a una trama invisible que, como sostiene el texto curatorial, existe como una compleja red de filamentos microscópicos que conecta árboles, raíces, hongos y microorganismos: el entramado subterráneo conocido como micelio. Sobre esa base conceptual, las obras de Targise, Laratro y Literas exploran aquello que conecta, transforma y da sentido a la experiencia humana. La curaduría propone que, bajo todo constructo cultural, permanecen activos los ciclos profundos de la vida, recordando que la naturaleza nunca desaparece: continúa operando silenciosamente como fuerza de origen, memoria y renovación.

El recorrido se organiza en tres núcleos espaciales, uno por artista, conectados por zonas de transición donde las piezas establecen puntos de contacto formales, materiales o conceptuales. El primero corresponde a Josefina Laratro, cuyo núcleo evoca al tiempo como ritual. Sus instalaciones textiles y piezas cerámicas se despliegan como vestigios sensibles de la memoria afectiva. En particular, ‘Inventario de flores de encaje’ parte de una colección de bordados heredados por manos femeninas de su familia, que la artista se propuso deconstruir: recortó cada flor de los encajes, las colocó en una mesa baja y las distribuyó por colores a lo largo de seis metros. La instalación se remata con una secuencia de restos de vasijas, cuencos y tinajas que penden del techo en ‘Motivo oscilante para pañuelo de encaje’, dirigiendo la mirada hacia el plano de contención de las flores. El uso de distintas arcillas y la cocción de las piezas a altas temperaturas rompen la utilidad original de los objetos y orientan la obra hacia la exploración escultórica. Dos obras instalativas más, colgadas a diferentes alturas, permiten un movimiento oscilatorio que produce sonidos sugerentes, desdoblando dos ideas: las tramas que unen círculos en los textiles y la secuencia de hilo tejido en cadenas de un bordado clásico.

El segundo núcleo corresponde a Luciana Targise, artista formada en pintura en la Escuela de Bellas Artes Santa Ana y con posgrado en la Escuela Superior de Bellas Artes E. Cárcova. Su trayectoria incluye exposiciones en el Centro Cultural Recoleta, dentro de la colectiva junto al Grupo Joven Arte y Desacato, y su individual ‘Dimensión Intermedia’ en la Casa Nacional del Bicentenario en 2024. Para esta muestra, Targise presenta ‘Site specific. Dimensión Intermedia II’, una obra que utiliza tanza, madera y esferas monocromáticas para construir geometrías en expansión que marcan ritmos y tensiones espaciales. La instalación evoca la espiral divina derivada de las secuencias matemáticas del matemático italiano del siglo XIII Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, cuyas proporciones aparecen en el crecimiento de pétalos y semillas de los girasoles, en las caracolas marinas y en la forma de los huracanes y las galaxias. El trabajo de gran sutileza logra una apariencia liviana que proyecta, mediante un cuidado juego de luces, series de sombras con pequeñas variaciones de tono sobre la caja de dos paredes que la contiene. Se conecta con otras dos obras, ‘Entremedio (Dibujo textil)’ y ‘Cubo’, que emplean el mismo sistema en menor escala. La artista, de linaje textil, opera en un universo de elementos acotados: boyas de río convertidas en puntos, tanzas de pescador como líneas de opacidades variables, y sombras que redibujan y expanden cartografías geométricas sobre el muro.

El tercer núcleo es de Lucrecia Literas, artista cuyo lenguaje visual parte de la exploración escultórica y que aquí propone una articulación particular entre lo industrial del cemento y una organicidad que remeda crecimientos de algas o formaciones microscópicas. Curiosas formas crecen desde el piso o desde los ángulos de las paredes en la secuencia ‘Contacto’, piezas en cerámica de paletas cromáticas restringidas asociadas a peluches negros que parecen insinuar algo que aún sigue vivo. En cierto modo inquietantes por esa unión, las obras evocan procesos de transformación tensados, como en ‘Bloque vivo’, que fluctúa entre lo rígido y lo racional. Se trata de un tótem de 150 centímetros de alto que remata en un soporte rectangular conteniendo un círculo de formas que crecen, se expanden y dejan entrever pequeños rastros de pelos. Otra variante es ‘Biotopo angular’, un gran trabajo de modelado en cemento que descansa y, de algún modo, se agarra de un ángulo de madera pintado de negro. Las piezas se disponen como si la naturaleza estuviera abriéndose paso desde el interior de la forma.

El contexto espacial aporta una capa adicional de significado. La sala que alberga la muestra fue inaugurada el 27 de abril de 1995, bajo la presidencia de Amalia Lacroze de Fortabat, sobre un proyecto arquitectónico donado por Clorindo Testa, entonces director de Arquitectura del Fondo Nacional de las Artes, junto con Francisco Bullrich. Durante años, la sala albergó casi un centenar de muestras individuales y colectivas antes de caer en desuso: fue convertida en biblioteca, mesa de entradas y hall de acceso, con sus vidrios tapados con vinilo y su interior oscurecido. La gestión actual, encabezada por Tulio Andreussi, impulsó su recuperación y puesta en valor, reabriéndola tras más de una década de cierre. La remodelación dejó a la vista la escalera roja característica del diseño de Testa y devolvió la vidriera de más de once metros de amplitud, desde la cual se puede observar, desde el exterior, la presentación individual de cada obra en un gran espacio blanco que modula el espacio de manera singular, sello del arquitecto.

La muestra cuenta con la colaboración de la Dirección Nacional de Integración Federal y Cooperación Internacional Cultural de la Secretaría de Cultura de la Nación, y se podrá visitar de lunes a viernes de 10 a 16 horas con entrada libre y gratuita. El cierre estará marcado por la activación ‘Cinco elementos’ de la artista visual y bailarina Norma Bianco, el viernes 28 de agosto a las 18.

En términos de implicancias, la exhibición se inscribe en un movimiento más amplio dentro del arte contemporáneo argentino que revaloriza los saberes ancestrales, las técnicas textiles y los procesos manuales frente a la lógica industrial-productiva. Las tres artistas, desde disciplinas diferenciadas, plantean un cruce entre tradición y tecnología, entre lo doméstico y lo monumental, entre lo científico (Fibonacci) y lo intuitivo. La recuperación del espacio de la sala Clorindo Testa, por su parte, devuelve al circuito porteño un punto de encuentro histórico para la experimentación artística, ampliando la red institucional de exhibición pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Trama Invisible: Cielo, Tierra y Corazón, con curaduría de Mariana Gioiosa, se presenta en la sala Arquitecto Clorindo Testa del Fondo Nacional de las Artes (Alsina 673, CABA), de lunes a viernes de 10 a 16, con entrada libre y gratuita, hasta el 28 de agosto.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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