Cultura

El Talmud Babilónico completo llega al español: 14 años de trabajo para derribar la barrera del idioma en una de las obras centrales del pensamiento judío

El Talmud Babilónico, una de las obras fundamentales del pensamiento religioso y jurídico judío, acaba de alcanzar un hito editorial sin precedentes: su publicación completa en español. Tras catorce años de trabajo sostenido, una edición íntegra de la colección fue presentada en Buenos Aires, abriendo la posibilidad de que millones de hispanohablantes que no dominan el hebreo ni el arameo accedan por primera vez a este corpus textual en su totalidad.

La iniciativa, impulsada por el empresario Roberto Goldfarb y su familia, en colaboración con el Instituto Hamaor, contó con la dirección y coordinación académica del rabino Daniel Bitton, residente en Jerusalén. La colección está compuesta por 36 tomos que fueron íntegramente traducidos, explicados e interpretados al español, con un enfoque pedagógico orientado a difundir uno de los corpus más complejos de la tradición judía.

El origen del proyecto se remonta a una reflexión personal de Goldfarb. Según relató durante la presentación, celebrada en el Hotel Alverar de Buenos Aires ante empresarios, rabinos y referentes comunitarios, fue su hijo menor quien le planteó la pregunta decisiva. Cuando el joven comenzó a estudiar en la Ieshivá de Agüero sin dominar el hebreo o el arameo, Goldfarb le preguntó cómo lograba avanzar. La respuesta —que le traducían los textos— lo dejó pensando durante mucho tiempo. «¿Cómo se puede estudiar algo así? Es muy difícil. Además, no podés discutir, tenés que escuchar lo que te dijeron y nada más», recordó el empresario. Esa inquietud, que lo acompañó durante más de dos décadas, derivó en la decisión de crear una versión del Talmud en castellano una vez concluido el trabajo de la nueva edición hebrea del Instituto Hamaor.

El alcance de la obra es vasto. El Talmud Babilónico es una colección de ensayos que resume la sabiduría de la Halajá —la ley judía—, escrita por los sabios del pueblo de Israel aproximadamente entre el siglo III y el siglo VI. No fue redactado de una sola vez, sino a lo largo de ese extenso período, y constituye una de las producciones intelectuales más complejas y estudiadas del judaísmo. A lo largo de la historia, su estudio se desarrolló exclusivamente en hebreo y arameo, lo que limitaba su acceso a quienes no manejaban esos idiomas.

La estructura interna de la obra combina dos grandes componentes. Por un lado, la Mishná, una compilación en hebreo de la ley oral rabínica basada en el comentario del Pentateuco, la Torá, que narra los orígenes de la humanidad, la historia de los patriarcas y la formación del pueblo de Israel. Fue redactada y ordenada por el rabino Yehudah Hanasí alrededor del año 200 de la Era Común. Por otro lado, la Guemará, la exégesis y ampliación comentada de la Mishná, elaborada durante tres siglos por los Sabios de Babilonia. La Guemará registra las discusiones legales y escolásticas que se difundieron en los distintos ámbitos rabínicos entre el siglo I y el siglo VI de la Era Común.

«El Talmud no es un libro, no es una obra, es más bien una literatura», explicó Jordán Raber, rabino de la comunidad Bet El del barrio de Belgrano. «En el ámbito de los estudios judaicos se habla de la literatura rabínica, cuya piedra basal es el Talmud, que en ese sentido no es sino un compendio de tradiciones orales o, más técnicamente, de inquisiciones legales y escolásticas». Raber subrayó además que el Talmud «es una colección de discusiones y tradiciones que se forjaron al interior del claustro rabínico» y aclaró que cuando se habla de los rabinos de ese período «hay que imaginarse gente que sabía de verdad, los maestros de la ley oral».

La particularidad de esta edición en español radica en que no se limita a la traducción literal. El rabino Daniel Bitton explicó que se tomaron las interpretaciones de todos los comentaristas clásicos, tanto los que figuran en las páginas de las ediciones tradicionales como los que no se incluyen en ellas, y se volcaron al castellano. «Está todo en castellano, el texto y la interpretación», detalló. «Uno lo abre y entiende lo que dice. Hasta haciéndolo solo se entiende. Porque normalmente el Talmud se lee de a dos, pero este Talmud se puede leer solo, porque es como una mamá que mastica la comida antes para su hijo».

El formato de la nueva colección replica la estructura de las ediciones hebreas, lo que facilita el contraste y el estudio comparado para quienes ya transitan el texto en su idioma original. Sin embargo, a diferencia de las ediciones tradicionales, el lector hispanohablante encuentra en la misma página el texto, la interpretación y las glosas de los comentaristas, todo en español.

La dimensión cultural del acontecimiento resulta considerable. El Talmud Babilónico no solo constituye la base del desarrollo de la Halajá y del derecho rabínico, sino que también moldeó durante siglos la vida intelectual, ética y comunitaria de los pueblos judíos de la diáspora. Su traducción al español, con el correspondiente trabajo interpretativo, habilita nuevas generaciones de lectores —estudiantes, académicos, docentes y público general— a aproximarse a un patrimonio que hasta ahora les resultaba inaccesible por barreras lingüísticas.

Para Goldfarb, el proyecto nació de «una convicción muy profunda en la que el conocimiento no debe estar limitado por el idioma ni por cualquier otro tipo de dificultad o impedimento». A lo largo de los años, él y los colaboradores de la publicación observaron que muchas personas «querían acercarse al Talmud pero no encontraban el camino». La intención, entonces, fue la de «abrir esa puerta sin simplificar el contenido, pero haciéndolo verdaderamente comprensible».

Los datos señalan además que el propio Bitton había colaborado previamente con Goldfarb en la edición en hebreo del Talmud del Instituto Hamaor. Fue precisamente al concluir aquella tarea que Goldfarb le solicitó emprender la versión en castellano, una petición que en su momento parecía imposible. Aun así, el equipo se puso a trabajar y tras catorce años de labor concluyó el proyecto.

La presentación pública de los 36 tomos tuvo lugar en Buenos Aires, donde la colección quedó a disposición tanto para el estudio individual como para su uso en ámbitos educativos. La edición está pensada con una estructura que facilita la lectura y el seguimiento de los contenidos, y la expectativa es que permita integrar la obra a los hogares y a las instituciones de enseñanza de lengua española en todo el mundo.

El acontecimiento se inscribe en una tendencia más amplia de democratización del conocimiento y de expansión de los cánones textuales del judaísmo a nuevas lenguas. La posibilidad de leer, estudiar y discutir el Talmud en español modifica sustancialmente el escenario educativo de las comunidades judías hispanohablantes, que hasta ahora dependían de la mediación de traductores o del dominio de idiomas antiguos para acceder a la obra.

En términos históricos, el Talmud Babilónico fue objeto de estudio permanente en la tradición judía. Su compilación se consolidó hacia el año 500 de la Era Común y continuó siendo editado y comentado en los siglos posteriores, especialmente a través de las academias gueónicas establecidas entre los ríos Tigris y Éufrates. El texto ha atravesado persecuciones, censuras y desafíos a lo largo de los siglos, y su vigencia intelectual se mantiene intacta en las academias rabínicas contemporáneas.

La nueva edición en español constituye, en este sentido, un eslabón más en esa cadena de transmisión. No se trata de una mera traducción, sino de una labor interpretativa que integra capas de comentario acumuladas durante generaciones. Para los especialistas, la obra representa la culminación de un esfuerzo editorial y académico que abre un capítulo nuevo en la historia de la recepción del Talmud en el mundo de habla hispana.

El rol de la familia Goldfarb en la financiación y el impulso del proyecto fue destacado por los referentes comunitarios presentes en la presentación. La comparación con su anterior iniciativa para hacer accesible la carne kosher al público general ilustra la coherencia de una trayectoria orientada a facilitar el acceso a bienes y conocimientos que antes resultaban restringidos.

En definitiva, la publicación del Talmud Babilónico completo en español representa un acontecimiento cultural de primer orden. Con 36 tomos que reúnen traducción, interpretación y comentarios, la obra queda ahora al alcance de toda persona interesada en recorrer esos escritos y adquirir sus enseñanzas, sin que la barrera idiomática constituya ya un obstáculo insalvable. El camino de catorce años de trabajo concluye con un resultado que trasciende el ámbito editorial: la posibilidad concreta de que el Talmud sea estudiado, discutido y comprendido en castellano por primera vez en la historia.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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