La arquitectura argentina atraviesa un momento de reconfiguración institucional. El pasado martes 13 de octubre, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) consagró a Agustín Moscato como nuevo presidente para el periodo 2026-2027, en una sesión que completó el proceso electoral iniciado en septiembre. La designación no solo renueva autoridades, sino que también refleja tensiones y continuidades en el seno de una profesión que históricamente ha estado vinculada al desarrollo urbano y a las políticas públicas de vivienda.
El CPAU, creado en 1986 como entidad de derecho público no estatal, regula el ejercicio profesional de los arquitectos en la Ciudad de Buenos Aires y su área metropolitana. A lo largo de sus cuatro décadas, ha sido testigo de los vaivenes económicos del país y de las transformaciones en el mercado de la construcción. La elección de Moscato, un arquitecto con perfil técnico y docente, se produce en un contexto donde la profesión enfrenta desafíos como la digitalización, la sostenibilidad y la crisis habitacional.
La trayectoria de Moscato ofrece pistas sobre el rumbo que podría tomar la entidad. Formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejerce como profesor del Taller Sudamérica, y con docencia en la Universidad Torcuato Di Tella, el nuevo presidente es cofundador de AToT (Arquitectos Todo Terreno), un estudio que se destacó en el Premio ARQ Excelencia 2024 al obtener el tercer puesto. AToT es reconocido por su enfoque en la vivienda contemporánea, la industrialización y los sistemas prefabricados en acero (steel framing). Este perfil podría marcar una orientación hacia la innovación tecnológica y la eficiencia constructiva, en línea con las demandas de un mercado que busca reducir tiempos y costos.
El proceso electoral que llevó a Moscato a la presidencia estuvo marcado por la baja participación: solo 573 arquitectos votaron de un padrón que supera los miles de matriculados. La lista única, denominada Celeste, obtuvo 572 votos válidos, con un voto en blanco y uno impugnado. Este dato no es menor: la escasa concurrencia refleja cierto desinterés o conformidad con la conducción, pero también plantea interrogantes sobre la representatividad de las autoridades en un contexto donde las decisiones del CPAU afectan a todos los profesionales del sector.
Históricamente, el CPAU ha tenido un rol activo en la discusión de políticas urbanas. En la década de 1990, participó en debates sobre la desregulación del suelo y la expansión de la ciudad; en los 2000, acompañó el boom de la construcción en altura. Más recientemente, ha debido pronunciarse sobre temas como el desarrollo inmobiliario en áreas protegidas y la regulación de las construcciones en la vía pública. La nueva conducción hereda estos desafíos y deberá articular con un gobierno de la Ciudad que ha priorizado la obra pública y la inversión privada.
La mesa directiva que acompañará a Moscato combina experiencia y renovación. Valeria del Puerto y Silvana Parentella como vicepresidentas, Claudia Lanosa en la secretaría, Adriana Dwek como prosecretaria, Roque Frangella en tesorería y María José Leveratto como protesorera. Los consejeros titulares electos —Fabián de la Fuente, Adriana Landazuri, Lucía Mazzaglia, Marta García Falcó, Néstor Magariños, Mariana Quiroga, Ludmila Crippa, María Violeta Nuviala Antelo y Paula Gómez Ortega— y los suplentes —Alexis Schächter, Sebastián Colle, Fernando Galizia y Ricardo De Francesco— completan un cuerpo colegiado que, según el reglamento, renueva el 50% de sus miembros cada dos años con mandatos de cuatro años.
El contexto económico nacional no es ajeno a la labor del CPAU. La inflación y las restricciones cambiarias han impactado en el costo de los materiales y en la viabilidad de los proyectos. Según datos del INDEC, la construcción ha mostrado una recuperación irregular en los últimos años, con altibajos en la inversión pública y privada. En este escenario, la promoción de sistemas industrializados como el steel framing, que Moscato impulsa desde su estudio, podría ser una respuesta a la necesidad de optimizar recursos y plazos. Sin embargo, también genera debates sobre la calidad constructiva y la adaptación a las normativas locales.
Las implicancias de esta elección trascienden lo institucional. La arquitectura es una profesión que incide directamente en la configuración de las ciudades y en la calidad de vida de sus habitantes. Las decisiones del CPAU en materia de matrícula, ética profesional y regulación edilicia afectan a desarrolladores, ciudadanos y al Estado. La baja participación electoral, en tanto, podría interpretarse como una señal de alerta sobre la necesidad de revitalizar la participación gremial y de acercar la institución a los problemas cotidianos de los arquitectos, especialmente los jóvenes que enfrentan un mercado laboral precarizado.
En los últimos años, el CPAU ha impulsado programas de capacitación y ha participado en la elaboración de normativas como el Código de Edificación de la Ciudad. También ha tomado posición en temas como la ley de alquileres y la regulación de los estudios profesionales. La nueva conducción deberá definir su postura frente a la reforma del Estado, la desregulación de la actividad y la relación con los colegios de otras provincias, en un país donde cada jurisdicción tiene su propio marco regulatorio.
La asunción de Moscato se produce en un momento de transición generacional en muchas instituciones profesionales. Su perfil académico y su experiencia en el sector privado podrían facilitar un diálogo más fluido con las nuevas camadas de arquitectos, formados en un contexto de globalización y de creciente conciencia ambiental. La sostenibilidad y la eficiencia energética son temas que ya forman parte de la agenda global y que el CPAU no puede ignorar.
En síntesis, la elección de Agustín Moscato como presidente del CPAU para el periodo 2026-2027 representa un punto de continuidad en la conducción, pero también una oportunidad para imprimir un sello técnico y modernizador. La baja participación electoral y los desafíos urbanos pendientes serán los primeros exámenes que deberá afrontar la nueva mesa directiva. La historia del CPAU muestra que su rol ha sido relevante en la defensa de la profesión y en la promoción de un desarrollo urbano equilibrado. El futuro inmediato dirá si esta conducción logra traducir esa tradición en respuestas concretas para una ciudad y un país que demandan soluciones habitacionales y urbanísticas urgentes.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
