Durante décadas, la construcción con madera en Argentina estuvo asociada a viviendas unifamiliares de sistemas livianos, como el framing, o a tipologías tradicionales de regiones forestales como Misiones o el Delta. Sin embargo, en los últimos años, una nueva generación de productos de ingeniería de madera está redefiniendo ese paradigma a nivel global: el mass timber o madera masiva estructural. Esta técnica permite erigir edificios de varios pisos y estructuras de alta complejidad que hasta hace poco parecían reservados al hormigón y al acero.
El mass timber no se limita a construir «más grande» con madera. Se basa en sistemas industrializados que utilizan productos como la madera laminada encolada (glulam o GLT) y la madera contralaminada (CLT), capaces de conformar vigas, columnas, paneles y grandes elementos estructurales fabricados con precisión y ensamblados en obra. La clave está en el proceso: gran parte de los componentes se diseñan digitalmente, se producen industrialmente, se mecanizan con alta precisión y llegan al sitio listos para su montaje. Esto reduce tareas húmedas, ordena los procesos, disminuye desperdicios y acorta los tiempos de ejecución. La obra comienza a parecerse menos a una sucesión de soluciones improvisadas y más a un proceso industrial previamente diseñado.
La precisión es especialmente relevante en un contexto donde la construcción enfrenta el desafío permanente de mejorar productividad, costos, previsibilidad y eficiencia. La madera posee una elevada relación entre resistencia y peso: las estructuras son considerablemente más livianas que las de hormigón o acero, lo que puede generar ventajas en transporte, montaje y fundaciones. Pero el cambio más profundo es conceptual: la madera deja de ser pensada únicamente como revestimiento o terminación para convertirse en parte de la estructura principal del edificio.
Otro factor explica el auge internacional del mass timber: la necesidad de reducir el impacto ambiental de la construcción. Los árboles capturan dióxido de carbono durante su crecimiento y almacenan carbono en su madera. Cuando esa materia prima proviene de bosques gestionados de manera sostenible y se transforma en productos de larga vida útil, ese carbono puede permanecer almacenado durante décadas dentro de una vivienda o edificio. La posibilidad de sustituir parcialmente materiales de mayor intensidad de emisiones y al mismo tiempo almacenar carbono en los componentes constructivos explica buena parte del interés que despierta esta tecnología en ciudades que buscan disminuir la huella ambiental de sus edificios.
En Argentina, el mass timber comienza a dar sus primeros pasos. El país cuenta con recursos forestales, una industria maderera distribuida en distintas regiones y conocimiento técnico. Sin embargo, la adopción masiva aún enfrenta desafíos: la falta de normativas específicas, la necesidad de capacitación especializada, la inversión en plantas industriales para producir CLT y glulam a escala, y la competencia con materiales tradicionales subsidiados. Según datos del sector, la construcción con madera en Argentina representa menos del 5% del total, y el mass timber es aún incipiente. No obstante, hay proyectos piloto y un creciente interés por parte de desarrolladores y arquitectos.
A nivel global, el mass timber ha experimentado un crecimiento exponencial. Países como Austria, Alemania, Canadá y Estados Unidos lideran su implementación, con edificios de hasta 18 pisos, como el Mjostarnet en Noruega (85 metros). En América Latina, Chile y Brasil avanzan más rápido que Argentina, con normativas actualizadas y planes de vivienda en madera. La irrupción del mass timber se enmarca en una tendencia más amplia: la industrialización de la construcción, que busca trasladar la mayor parte del proceso a fábricas y reducir la dependencia de mano de obra intensiva en obra.
Para que esta tecnología se consolide en el país, será necesario un esfuerzo coordinado entre el sector público y privado: actualizar el Código de Edificación, fomentar la producción nacional de CLT, desarrollar normas de cálculo estructural y promover la capacitación. Algunas provincias, como Misiones y Corrientes, ya están impulsando clusters de madera con valor agregado. El mass timber no es una moda pasajera, sino una evolución inevitable hacia una construcción más eficiente y sostenible. La pregunta ya no es si Argentina adoptará esta técnica, sino cuándo y a qué velocidad.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
