Arquitectura

Techos de zostera y círculos de madera: la sede de Dymak en Dinamarca que redefine la arquitectura sustentable

En la ciudad de Odense, la tercera más grande de Dinamarca, la nueva sede de la empresa Dymak se presenta como un volumen circular que envuelve un patio interior ajardinado. El edificio, de 2.800 metros cuadrados, fue diseñado por el estudio BIG – Bjarke Ingels Group y alcanzó las certificaciones DGNB Gold Heart y Diamond, lo que lo ha llevado a ser considerado una “obra maestra de la arquitectura sustentable”.

El estándar DGNB (Deutsche Gesellschaft für Nachhaltiges Bauen) es uno de los sistemas de certificación más exigentes del mundo para construcciones sostenibles. Evalúa los edificios de forma holística en tres pilares: medio ambiente, economía y calidad sociocultural. Dentro de su sistema, el nivel Gold representa la máxima categoría de sostenibilidad, mientras que las distinciones Diamond y Heart reconocen, respectivamente, la excelencia arquitectónica y el bienestar de los ocupantes. En Argentina, este sello es aún poco conocido en el mercado inmobiliario, aunque referentes locales como el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo han seguido de cerca su evolución en Europa.

Ubicada entre una zona industrial y el paisaje natural que rodea el lago Glisholm, la sede de Dymak combina oficinas, salas de exposición e instalaciones compartidas. El proyecto integra luz natural, el paisaje circundante y la interacción social en el centro de la vida diaria de la empresa. Según fuentes de El Cronista, la construcción demandó una inversión estimada de 45 millones de coronas danesas (aproximadamente 6,5 millones de dólares), aunque la empresa mantuvo en reserva el costo final. Clarín, por su parte, destacó que el proyecto se inscribe en una tendencia nórdica de fusionar industria con entorno natural, similar a lo que ocurre en el barrio de Nordhavn en Copenhague.

Una de las innovaciones más llamativas del edificio es el uso de zostera marina, una planta acuática que genera oxígeno, en los techos. Esta cubierta vegetal, combinada con tejas de arcilla y madera maciza, reduce la huella de carbono y crea un ambiente cálido y orgánico. La forma ondulada del techo se eleva hacia el norte, ofreciendo vistas panorámicas del bosque cercano, y desciende en cascada hacia el sur para proporcionar sombra, optimizar el clima interior y reducir la contaminación acústica. Sobre esta superficie se instalaron aproximadamente 880 paneles fotovoltaicos de diseño personalizado, que contribuyen a la producción de energía in situ.

Bjarke Ingels, fundador y director creativo de BIG, explicó que “la forma circular del edificio ofrece un entorno de trabajo bien iluminado, organizado alrededor de un patio central aislado y protegido del ruido de la autopista cercana. El techo está inclinado para optimizar la producción de energía, minimizar la ganancia de calor solar y maximizar las vistas de los humedales colindantes. La forma escultórica resultante recuerda a una cinta de Moebius que no solo tiene un aspecto único, sino que también ofrece un rendimiento excepcional”.

La fachada del edificio combina vidrio y una retícula de madera, lo que permite un control preciso de la luz y la ventilación naturales. El patio interior, con plantas acuáticas y vegetación nativa, funciona como un pulmón verde que regula la temperatura y la humedad. Un gimnasio y espacios compartidos fomentan un uso cotidiano más social y flexible, en línea con las tendencias actuales de diseño laboral post-pandemia. Infobae, en su cobertura, subrayó que este tipo de integración entre trabajo y bienestar ya se observa en proyectos argentinos como el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, aunque a una escala menor.

Las implicancias de este modelo para el mercado de la construcción local son relevantes. Mientras que en Argentina los sistemas de certificación más difundidos son el LEED y el Edge, el estándar DGNB comienza a ser analizado por estudios de arquitectura como Aisenson o B4FS. La posibilidad de combinar materiales naturales con alta eficiencia energética, como en el proyecto de Odense, podría aplicarse en desarrollos inmobiliarios en zonas como Puerto Madero o el barrio de Belgrano, donde la normativa exige cada vez mayores estándares de sustentabilidad. No obstante, los costos de implementación y la falta de mano de obra especializada siguen siendo barreras significativas en el contexto argentino.

En conclusión, la sede de Dymak en Dinamarca representa un hito en la arquitectura sustentable por su integración de materiales orgánicos, tecnología fotovoltaica y diseño bioclimático. La certificación DGNB Gold Heart y Diamond valida un enfoque que prioriza tanto el rendimiento ambiental como el bienestar humano. Para la industria argentina, el proyecto ofrece referencias concretas sobre cómo la circularidad y la vegetación acuática pueden aplicarse en climas templados, aunque la adopción masiva requerirá incentivos económicos y actualización técnica.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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