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Sportivo Ameliano impuso un código de vestimenta para la prensa y desató una crisis institucional en Paraguay

La previa del encuentro entre Sportivo Ameliano y Olimpia, correspondiente a la fecha del campeonato de Primera División de Paraguay, se vio alterada por una decisión administrativa que trascendió el ámbito deportivo y generó un conflicto de alcance nacional. El club con sede en Asunción difundió un comunicado en el que establecía un código de vestimenta obligatorio para los profesionales de prensa acreditados para cubrir el partido. La medida, que imponía un estilo ‘sport elegante’ y restricciones específicas según el género, desencadenó un rechazo inmediato por parte de los trabajadores de medios de comunicación y derivó en una crisis institucional que obligó al presidente de la entidad, Héctor Melgarejo, a salir a aclarar la situación y a pedir disculpas públicas.

El comunicado, difundido en los días previos al partido, establecía que los fotógrafos y periodistas debían cumplir con un código de indumentaria que, según la institución, tenía como objetivo ‘mantener un ambiente profesional, respetuoso y acorde a la imagen institucional del club’. El documento incluía una imagen ilustrativa con ejemplos de prendas permitidas y prohibidas. Para los hombres, la restricción principal era el uso de shorts. Para las mujeres, las exigencias eran más amplias e incluían la prohibición de escotes pronunciados, ombligos descubiertos y calzas que no fueran de color negro o azul oscuro. El club argumentó que se trataba de ‘un club de familia con valores’ y que en todos los partidos de local asisten los niños de la escuela de fútbol con sus padres a las gradas.

La reglamentación surgió a raíz de la viralización en redes sociales de una imagen de la reportera gráfica Adriana Caballero durante una cobertura del equipo. En la fotografía, la profesional vestía ropa deportiva ajustada. Según trascendió, una persona vinculada al club advirtió a un medio de comunicación sobre la vestimenta de la fotógrafa, lo que derivó en la elaboración del código. ‘Sí, cuando leí este comunicado te voy a ser muy sincera, sí me chocó. Pero dije bueno, ya está, tarde o temprano iba a pasar, ¿verdad? No dimensioné que iba a llegar hasta este punto porque de una u otra manera le puede perjudicar a mis colegas’, explicó Caballero al referirse al episodio.

La difusión del comunicado generó un enojo generalizado entre los trabajadores de prensa. Gremios y periodistas de distintos medios repudiaron la medida por considerarla discriminatoria y por establecer criterios diferenciados por género. La presión pública fue tal que el presidente de Sportivo Ameliano, Héctor Melgarejo, tuvo que salir a aclarar lo sucedido en una entrevista con el programa Cardinal Deportivo. El dirigente calificó la medida como ‘una locura’ y explicó que la misma no contó con su aprobación. ‘Pasé un malestar. Es una locura. Publicaron sin autorización. No es lo que pregonamos en el Sportivo Ameliano. Pido disculpas’, expresó Melgarejo. Además, destacó el trabajo de los profesionales de prensa: ‘Nosotros con los periodistas, camarógrafos, fotógrafos que siempre nos acompañan valoramos mucho el trabajo que realizan’. Finalmente, el dirigente invalidó por completo el código de vestimenta y confirmó que los profesionales podrán asistir al partido ‘como van normalmente’.

El episodio expone una tensión recurrente entre las instituciones deportivas y los medios de comunicación en el ámbito del fútbol sudamericano. La imposición de códigos de vestimenta para la prensa no es una práctica habitual en los estadios de la región, donde los periodistas suelen trabajar con indumentaria cómoda y adecuada a las condiciones de las canchas. La medida de Sportivo Ameliano, además, establecía diferencias de género que fueron interpretadas como discriminatorias. En ese sentido, la reacción del club refleja la sensibilidad creciente en torno a las normas que afectan la labor periodística y la igualdad de trato.

El contexto del partido ante Olimpia, líder del campeonato, agregaba relevancia al encuentro. Sportivo Ameliano, un club de menor trayectoria en la primera división, buscaba mantener su imagen institucional en un escenario de alta exposición mediática. Sin embargo, la decisión de imponer un código de vestimenta generó el efecto contrario: una crisis de reputación que obligó a la máxima autoridad del club a desautorizar públicamente la medida. La rápida rectificación de Melgarejo, no obstante, permitió desactivar el conflicto antes de que escalara a instancias mayores, como un boicot de la prensa o una intervención de los organismos rectores del fútbol paraguayo.

El caso deja entrever las dificultades de las instituciones deportivas para gestionar su imagen en la era de las redes sociales, donde una fotografía puede viralizarse y desencadenar decisiones apresuradas. La elaboración de un código de vestimenta sin la aprobación de la presidencia sugiere fallas en los procedimientos internos del club. Asimismo, la respuesta de los periodistas y la cobertura mediática del episodio evidencian que la libertad de prensa y las condiciones laborales de los comunicadores son temas sensibles que pueden generar un rechazo inmediato cuando se perciben como restrictivos o discriminatorios.

La conclusión del episodio, con la invalidación del código y las disculpas del presidente, restablece la normalidad para la cobertura del partido. No obstante, el incidente deja una serie de interrogantes sobre los criterios que deben regir la relación entre los clubes y la prensa. La experiencia de Sportivo Ameliano constituye un precedente sobre los límites de las normas internas cuando afectan derechos de terceros y sobre la necesidad de que las decisiones institucionales cuenten con el respaldo de las autoridades correspondientes. El club, por su parte, deberá afrontar las consecuencias de una medida que, aunque rectificada, dañó temporalmente su imagen y generó un debate sobre el trato a los profesionales de la comunicación en el ámbito deportivo.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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