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Soledad Silveyra revela su lucha contra la trocanteritis: una condición sin cura que la alejó de los escenarios

El 1 de agosto de 2026, la actriz argentina Soledad Silveyra, de 74 años, reveló en el programa ‘La noche de Mirtha’ (El Trece) que atraviesa un severo problema de salud: trocanteritis, una inflamación de los tendones de la cadera que le provoca dolor intenso y persistente. Durante la entrevista, Silveyra detalló el origen de su condición, las complicaciones derivadas y el impacto en su vida profesional, además de conectar su situación con la reciente muerte de su compañero Luis Brandoni.

La trocanteritis, también conocida como bursitis trocantérica, es una patología que afecta la bursa y los tendones que se insertan en el trocánter mayor del fémur. Esta inflamación genera molestias al caminar, subir escaleras o incluso al permanecer acostada de lado. La actriz explicó que arrastra esta dolencia desde hace seis meses, tras una caída en un spa en Punta del Este: ‘Me tropiezo con una valija. Caí de cola y me pegué un golpe que me rompí la sexta lumbar’. La fractura lumbar, según detalló, no fue detectada de inmediato, lo que la llevó a continuar con sus actividades habituales.

Silveyra relató que, tras el accidente, siguió realizando funciones de ‘¿Quién es quién?’, la obra que protagonizaba junto a Luis Brandoni desde hacía más de un año y medio. Durante 10 días, soportó un dolor creciente hasta que decidió suspender las presentaciones. ‘Como a Beto no le gustaba suspender las funciones, yo seguía’, explicó. Al día siguiente de su decisión, Brandoni sufrió una caída en su hogar, golpeándose la cabeza contra una mesa. Nueve días después, el actor falleció por complicaciones derivadas del accidente. Este hecho añade una capa de dramatismo a la situación de Silveyra, quien ironizó: ‘La alegría enorme que me queda es que la obra se levantó por Solita, no por Beto’. La actriz recordó con afecto a su colega y se disculpó por no haber asistido al homenaje póstumo en los Premios Pinti, debido a sus problemas de movilidad.

En cuanto a su tratamiento, Silveyra señaló que su médica y cuñada, la Doctora Roura, le retiró la medicación oral para proteger su estómago, recetándole en su lugar un parche analgésico. ‘El parche me alivia mucho. Si no, no sé cómo estaría’, confesó. Sin embargo, la actriz subrayó que la trocanteritis no tiene cura: ‘No hay cura. Tengo que hacer gimnasia, poner voluntad… pero es que no puedo’. Este tipo de condición crónica requiere un manejo del dolor y rehabilitación constante, pero sin expectativas de resolución definitiva, lo que impacta en la calidad de vida del paciente.

A nivel económico y social, la baja de Silveyra de los escenarios supone una pérdida significativa para el teatro argentino. La obra ‘¿Quién es quién?’ era uno de los espectáculos más convocantes de la temporada, y su cancelación prematura dejó un vacío en la cartelera. Además, la muerte de Brandoni, con quien compartía cartel, marcó un hito en el ambiente artístico. La ausencia de Silveyra en eventos como los Premios Pinti también evidenció las limitaciones físicas que enfrenta. Esta situación refleja un problema más amplio en el sector cultural: la falta de previsión para artistas mayores, quienes suelen enfrentar lesiones crónicas sin acceso a tratamientos especializados de largo plazo.

Las consecuencias de la trocanteritis no son solo físicas. Silveyra expresó su deseo de regresar a trabajar en el verano: ‘Extraño horrores a la gente’. Este anhelo choca con la realidad médica, ya que la rehabilitación exige tiempo y disciplina. La actriz mencionó que su recuperación depende de la voluntad y del ejercicio, pero reconoció que el dolor es un obstáculo difícil de superar. La comunidad artística ha manifestado su apoyo a través de redes sociales, aunque hasta el momento no se han anunciado planes concretos para una nueva producción.

Silveyra no es la única figura pública en enfrentar una enfermedad degenerativa; sin embargo, su caso visibiliza la vulnerabilidad de los profesionales del espectáculo que, por edad, son más propensos a sufrir lesiones de este tipo. La trocanteritis, si bien no pone en riesgo la vida, afecta severamente la movilidad y la independencia, lo que puede derivar en cuadros de depresión si no se acompaña adecuadamente. La actriz, no obstante, mantiene una actitud estoica, con momentos de humor y reflexión sobre su amistad con Brandoni.

En conclusión, la revelación de Soledad Silveyra sobre su trocanteritis expone las duras realidades del envejecimiento en el ámbito artístico: el dolor crónico, las limitaciones físicas y la incertidumbre laboral. Su testimonio, transmitido en horario estelar, invita a reflexionar sobre la necesidad de sistemas de apoyo más robustos para los actores y actrices de larga trayectoria. Mientras tanto, Silveyra se aferra a la esperanza de volver a las tablas, aunque su condición médica plantea un escenario incierto que deberá manejar con paciencia y tratamiento continuo.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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