En un movimiento que redefine el calendario electoral argentino, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, anunció este miércoles que las elecciones provinciales de 2027 se desdoblarán de las nacionales y ratificó la realización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para abril de ese año. La decisión, comunicada en declaraciones a la prensa, contradice frontalmente la intención del presidente Javier Milei de eliminar las primarias a nivel nacional y de concentrar los comicios en una sola fecha. Santa Fe se convierte así en el distrito más poblado en tomar esta determinación, sumándose a un grupo de provincias que ya habían optado por separar sus calendarios, como Tucumán, Salta, Chubut y Neuquén, entre otras.
El anuncio de Pullaro no solo marca un hito en la política santafesina, sino que también profundiza la disputa entre el oficialismo nacional y los gobernadores por el control de los tiempos electorales. Mientras la Casa Rosada impulsa una reforma política que incluye la eliminación de las PASO y la unificación de las elecciones, varios mandatarios provinciales han resistido. La decisión de Santa Fe se basa en argumentos de autonomía provincial y en la necesidad de evitar que el debate local se vea opacado por la agenda nacional. «A nuestro criterio tiene que ser un calendario electoral que aleje las elecciones locales de las nacionales para que el debate no se termine mezclando», justificó Pullaro.
El calendario confirmado por el gobernador establece que la presentación de listas se realizará en febrero de 2027, las PASO en abril y las elecciones generales provinciales y municipales en junio. Inicialmente, se había mencionado julio como mes para los comicios generales, pero luego se precisó que serían en junio, mientras que las elecciones municipales se llevarían a cabo en julio. Los comicios nacionales están previstos para el domingo 24 de octubre de 2027, según el cronograma que maneja el gobierno nacional, aunque este aún no ha sido oficializado.
Pullaro anticipó que el decreto que formalizará el desdoblamiento aún no está firmado, pero aseguró que su contenido es inminente. «El decreto todavía no está, pero no nos vamos a hacer los misteriosos con esto, como no lo hicimos nunca», afirmó. El Ministerio de Gobierno está evaluando los fines de semana largos y feriados previstos para esos meses para evitar que la participación ciudadana se vea desalentada, como ha sucedido en otros procesos electorales. «Los meses van a ser esos», sentenció el mandatario.
En los comicios de 2027, los santafesinos elegirán gobernador y vicegobernador, senadores departamentales, diputados provinciales, intendentes y concejales. En la ciudad de Rosario, además, se votarán a los convencionales constituyentes que redactarán la primera carta orgánica de la ciudad, un proceso de especial relevancia institucional.
La oposición provincial reaccionó con críticas. Diego Giuliano, del Frente Renovador, acusó al oficialismo de «cambiar las reglas de juego con frecuencia» y pidió «diálogo democrático» para consensuar las normas electorales. Por su parte, el senador nacional Marcelo Lewandowski (Unión por la Patria) señaló que las fechas filtradas «son más o menos las que se han dado en los últimos procesos electorales; generales en junio y primarias en abril», restando novedad al anuncio.
El desdoblamiento de las elecciones en Santa Fe tiene antecedentes recientes. En 2023, la provincia ya había separado sus comicios de los nacionales, con PASO en abril y generales en junio, una estrategia que le permitió al oficialismo provincial consolidar su poder sin la interferencia de la polarización nacional. Pullaro busca repetir esa fórmula en 2027, en un contexto donde su figura ha cobrado relevancia como posible candidato presidencial de la oposición moderada.
La decisión de Santa Fe se produce en un momento de tensión entre la Nación y las provincias por el manejo de los recursos y la autonomía electoral. El gobierno de Milei ha criticado en reiteradas oportunidades la existencia de las PASO, argumentando que generan costos innecesarios y que su eliminación simplificaría el sistema. Sin embargo, para los gobernadores, las primarias son una herramienta para dirimir candidaturas y fortalecer los partidos provinciales, además de permitir un debate más profundo de las propuestas locales.
El impacto de esta medida trasciende las fronteras santafesinas. Con una población de aproximadamente 3,5 millones de habitantes y un peso económico significativo en la región centro, Santa Fe es un distrito clave en cualquier estrategia electoral nacional. Un calendario desdoblado en un año no presidencial permite a los actores locales movilizar sus estructuras sin la sombra de los candidatos nacionales, lo que puede favorecer a las fuerzas políticas con arraigo territorial y perjudicar a aquellas que dependen del arrastre presidencial.
Además, la ratificación de las PASO en Santa Fe contrasta con la intención de Milei de eliminarlas a nivel nacional. Si el gobierno nacional logra su objetivo, se produciría una asimetría: las provincias que mantengan las primarias tendrían un sistema más participativo que el nacional, lo que podría generar tensiones políticas y jurídicas. La Constitución Nacional no obliga a las provincias a alinearse con el calendario nacional, pero la coexistencia de sistemas diferentes podría complicar la logística y la comunicación de los comicios.
En términos económicos, la realización de elecciones desdobladas implica un costo adicional para las arcas provinciales, que deben financiar sus propios comicios. Sin embargo, los defensores de la medida argumentan que el gasto se compensa con la mayor calidad del debate democrático y con la posibilidad de que los ciudadanos evalúen con más atención las propuestas locales. Para las provincias, organizar elecciones separadas también les permite negociar con el gobierno nacional aspectos como el envío de fondos o la coordinación de la logística.
La decisión de Pullaro también envía una señal política a nivel nacional: Santa Fe se posiciona como un contrapeso a las políticas centralistas de la administración Milei. El gobernador, que asumió en diciembre de 2023, ha mantenido un perfil crítico pero dialoguista con la Casa Rosada, y su gesto de ratificar las PASO puede interpretarse como un intento de marcar territorio y de fortalecer su liderazgo dentro del espacio opositor.
No obstante, la oposición interna en Santa Fe podría complicar los planes del gobernador. Las críticas de Giuliano y Lewandowski reflejan que el desdoblamiento no es una medida pacífica. Algunos sectores sostienen que cambiar las reglas electorales sin consenso afecta la legitimidad del proceso. Pullaro deberá gestionar estas tensiones para evitar que el debate electoral se centre en la forma de elegir y no en los problemas de fondo que aquejan a la provincia, como la inseguridad, la inflación y la infraestructura.
A nivel nacional, la decisión de Santa Fe podría tener un efecto dominó. Otras provincias que aún no han definido su calendario podrían seguir el ejemplo y desdoblar sus elecciones, desafiando la estrategia de Milei de concentrar los comicios. Esto obligaría al gobierno nacional a replantear su reforma política y a negociar con los gobernadores, en un año en el que se juega su continuidad en el poder.
El sistema de PASO, instaurado en 2009, ha sido objeto de debate desde su creación. Sus defensores argumentan que democratizan la selección de candidaturas y fomentan la participación ciudadana; sus críticos sostienen que encarecen el sistema y que, en la práctica, no siempre dirimen internas competitivas. La postura de Milei de eliminarlas se alinea con otros líderes de la región que han criticado las primarias abiertas, como ocurrió en Chile y Perú.
Mientras tanto, en Santa Fe, la atención se centra en los detalles finales del decreto y en la reacción de los distintos actores políticos. La provincia se prepara para un año electoral intenso, que comenzará con la presentación de listas en febrero y que tendrá su primer test en las PASO de abril. El desenlace de esta pulseada entre la Nación y las provincias podría definir no solo el futuro político de Santa Fe, sino también el equilibrio de poder en la Argentina que se avecina.
La decisión de Pullaro de ratificar las PASO y desdoblar las elecciones es, en definitiva, un mensaje de autonomía provincial y una apuesta a que el debate local no sea absorbido por la polarización nacional. En un país donde los calendarios electorales han sido históricamente motivo de disputa, Santa Fe marca un precedente que podría reconfigurar el mapa electoral de 2027. Resta esperar si otras provincias siguen el camino o si el gobierno nacional logra imponer su visión centralizada. Por lo pronto, la provincia ya fijó su rumbo y desafió abiertamente la estrategia de la Casa Rosada.
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