La mesa política del Gobierno de Javier Milei vuelve a reunirse en Casa Rosada en un clima de tensión interna, marcado por los reproches y los pases de factura tras la media sanción del proyecto de Inviolabilidad de Propiedad Privada. La sesión en el Senado, que finalizó el viernes por la madrugada, dejó un sabor a derrota para el oficialismo, que tuvo que retirar dos capítulos centrales de la iniciativa: las modificaciones a la Ley de Tierras y a la Ley de Manejo del Fuego. En la previa del encuentro, las especulaciones giraron en torno a la presencia del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien es el padre del proyecto y uno de los más criticados puertas adentro del gabinete por el desenlace.
El fuego amigo que recibió la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, potenció los cortocircuitos internos. La ex ministra de Seguridad no se quedó callada tras ser apuntada por otros convidados con asiento permanente en la instancia política más importante del oficialismo. «En vez de asumir las cosas tiran mierda: lo hubieran sacado antes a (Manuel) Adorni», reiteraron cerca de Bullrich, con argumentos que le escucharon a la propia dirigente. Tras la sesión, Bullrich destacó que los votos para aprobar el proyecto completo existían antes de que la crisis por las causas de corrupción que envolvían al ex jefe de Gabinete llegara a su clímax. El tiro por elevación apunta principalmente a Martín Menem y a Eduardo «Lule» Menem, considerados los principales armadores políticos de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
Según pudo saber este medio, los principales delegados políticos del Presidente ya tomaron la decisión de frenar el paquete desregulador impulsado por Sturzenegger, que afectaba a inmobiliarias, farmacias y derogaba la Ley del Libro. En Diputados, mientras tanto, se debate la conveniencia de insistir con la ley de inviolabilidad o frenar su tratamiento, tras el traspié en la Cámara Alta. La hermana del Presidente dejó correr que, de ahora en más, todos los proyectos que se envíen al Congreso deben ser aprobados por la mesa política, en la que ella ejerce la máxima autoridad. La presencia de Sturzenegger en la reunión se justificaba por un nuevo mecanismo que permite que ministros que no participan habitualmente de esa instancia se sumen de manera rotativa.
El mandatario argentino defendió en sus redes sociales a Sturzenegger, quien también había quedado en el ojo de la tormenta por el decreto que desregulaba la actividad de los prácticos y que terminó con una marcha atrás del Ejecutivo, tras una medida de fuerza que clausuró la actividad en los puertos. A pesar del cimbronazo, el oficialismo insistirá en los próximos días con el proyecto Hojarasca, también ideado por Sturzenegger, que ya tuvo media sanción en Diputados, y con la reforma de la ley de sociedades. El objetivo principal, como informó este diario, es avanzar con los temas que más interesan al ministro de Economía, Luis Caputo, y al propio Milei: la carta orgánica del Banco Central y el Super RIGI. Los sectores más políticos del oficialismo no pierden la esperanza de suspender las PASO, pero el escenario luce cada vez más complicado.
En paralelo, el jefe de Gabinete partirá este miércoles a Misiones para participar de una reunión con los diez gobernadores del Norte Grande. Varios de ellos son aliados clave para el Gobierno en el Congreso, y su respaldo será esencial para destrabar las iniciativas legislativas pendientes. La reunión de la mesa política de este martes no solo abordará la estrategia legislativa para los próximos meses, sino también la forma de gestionar las internas que han quedado expuestas tras la fallida sesión en el Senado. El clima de desconfianza entre los distintos sectores del oficialismo se ha intensificado, y la decisión de Karina Milei de centralizar la aprobación de proyectos busca evitar que se repitan episodios de descoordinación como el vivido con la ley de inviolabilidad.
El contexto económico y político sigue siendo complejo, con una inflación que persiste y una oposición que busca capitalizar los errores del oficialismo. La marcha atrás en varios decretos desreguladores, como el de los prácticos, ha sido leída por algunos analistas como una señal de debilidad, aunque el Ejecutivo lo presenta como un acto de pragmatismo. La reunión de la mesa política será, en definitiva, una prueba de fuego para la cohesión interna del espacio libertario, que busca consolidar su poder legislativo de cara a los desafíos electorales de 2027. Las decisiones que se tomen en las próximas horas podrían definir el rumbo de la gestión de Milei en los meses venideros, en un escenario donde la gobernabilidad depende de alianzas frágiles y de la capacidad del oficialismo para resolver sus diferencias internas.
El proyecto de Inviolabilidad de Propiedad Privada, que originalmente incluía reformas a la Ley de Tierras y a la Ley de Manejo del Fuego, fue presentado por el Gobierno como una herramienta para proteger los derechos de los propietarios. Sin embargo, la falta de consenso en el Senado obligó a retirar los capítulos más polémicos, lo que generó críticas tanto desde la oposición como desde sectores del propio oficialismo. Patricia Bullrich, en particular, ha sido señalada por su rol en la negociación legislativa, aunque ella misma ha salido a responder con dureza, cuestionando la gestión de los armadores políticos de Karina Milei. Este cruce de acusaciones pone en evidencia las tensiones que atraviesan al espacio gobernante, que intenta mostrarse unido ante la opinión pública pero que en privado dirime disputas de poder y de estrategia.
En cuanto a Sturzenegger, su figura se ha vuelto central en la interna, ya que sus iniciativas han generado resistencia incluso dentro del gabinete. El ministro de Desregulación es visto por algunos como un tecnócrata que no comprende las dinámicas políticas del Congreso, mientras que sus defensores lo presentan como un reformista necesario para modernizar el Estado. La defensa pública que hizo Milei de Sturzenegger busca blindarlo ante las críticas, pero no ha logrado disipar el malestar que existe en sectores clave del oficialismo. La reunión de la mesa política será, por lo tanto, un escenario donde se definirán los próximos pasos y se evaluará el grado de autonomía que tendrá el ministro en el diseño de nuevas reformas.
El impacto de estos conflictos internos trasciende el ámbito partidario y tiene consecuencias directas en la agenda legislativa. La suspensión de las PASO, una de las promesas del oficialismo, aparece cada vez más lejana, y la prioridad parece centrarse en temas como la carta orgánica del Banco Central y el Super RIGI, que requieren una negociación compleja con la oposición. La reunión de gobernadores del Norte Grande, que se realizará en Misiones, será clave para medir el apoyo que el Gobierno tiene en las provincias, especialmente en aquellas donde la economía depende de la coparticipación y de los fondos que distribuye Nación. En este contexto, la capacidad del Ejecutivo para gestionar sus internas y para construir consensos será determinante para el éxito de su gestión.
En conclusión, la mesa política del Gobierno se reúne en un momento crítico, con el oficialismo dividido y con una agenda legislativa que enfrenta serios obstáculos. Los reproches entre Bullrich y los Menem, la defensa de Sturzenegger por parte del Presidente y la centralización de decisiones en manos de Karina Milei son síntomas de una administración que busca consolidar su poder pero que no logra disimular sus fisuras. La visita del jefe de Gabinete a Misiones y las negociaciones en el Congreso serán los próximos pasos a seguir para evaluar si el oficialismo logra superar esta crisis interna o si, por el contrario, las diferencias se profundizan. La gestión de Milei se juega, en gran parte, en la capacidad de sus líderes para encontrar un equilibrio entre las reformas que prometieron y las realidades políticas que enfrentan.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
