El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, ha planteado la necesidad de que los gobernadores provinciales acuerden una estrategia conjunta para definir un candidato presidencial de consenso. En declaraciones recientes, el mandatario salteño argumentó que la atomización de postulantes observada en el ciclo electoral anterior, ejemplificada por la experiencia de la llamada Liga de Gobernadores, resultó contraproducente para las aspiraciones opositoras. Sáenz, quien se posiciona como un articulador del interior productivo, sugiere que la selección debe realizarse de manera orgánica y con la participación activa de los líderes distritales, evitando la proliferación de nombres que, en su opinión, diluyó el apoyo electoral.
Durante una entrevista concedida a un medio de alcance nacional, Sáenz fue consultado directamente sobre el legado de aquel frente informal de mandatarios provinciales que buscó incidir en las elecciones presidenciales de 2023. El gobernador respondió con una distinción tajante: «Nosotros no formamos parte de eso». Acto seguido, diagnosticó el error de aquella iniciativa como un exceso de ambición anticipada. «Todos querían ser presidentes y así empezaron las peleas entre ellos con mucho tiempo de anticipación», explicó, contrastando aquella situación con su propuesta actual de encontrar «uno o dos» postulantes serios, en lugar de la decena de aspirantes que compitieron en ese entonces. Para sintetizar su postura, recurrió a una máxima local: «Hay que desensillar hasta que aclare», denotando una expectativa prudente sobre los movimientos de los liderazgos nacionales.
En cuanto al perfil del candidato ideal, Sáenz descartó la posibilidad de que figure un outsider sin experiencia política. «Tiene que ser un político con sentido común», afirmó con énfasis, al tiempo que subrayó la necesidad de criterio y la inutilidad del fundamentalismo ideológico. «A veces hay que tomar decisiones que van en contra de lo que pensamos pero que en definitiva le hacen bien a la gente», señaló, delineando un pragmatismo que considera indispensable para gobernar en un contexto de crisis. Esta visión contrasta con la existencia de un electorado que, según encuestas recientes, podría estar receptivo a una tercera opción disruptiva. No obstante, Sáenz minimizó ese supuesto espacio electoral, argumentando que la ciudadanía no busca la «famosa avenida del medio», sino liderazgos que demuestren empatía y humildad, incluyendo la capacidad de reconocer errores. «Me equivoqué, soy un ser humano, cometo errores», ejemplificó como la actitud esperable.
El gobernador salteño enfatizó que el protagonismo en esta definición debe recaer en los gobernadores, quienes poseen una legitimidad territorial que otros actores no tienen. «Los gobernadores son los que pueden determinar en su momento quién de ellos los representa mejor», sostuvo, descartando la presencia de personalismos en la gestión. Sin embargo, al ser consultado sobre la viabilidad práctica de alcanzar un consenso, Sáenz admitió que el proceso podría canalizarse a través de una interna partidaria, abierta a la participación popular, o mediante la conformación de una alianza política. En ese sentido, reconoció la crisis de los partidos tradicionales: «Los partidos políticos desaparecieron y hoy la gente busca personas y vota a las personas», reflexionó, atribuyendo el fenómeno a un cambio en la conducta del electorado.
Sáenz también analizó la volatilidad del apoyo ciudadano, utilizando el ejemplo del surgimiento de fuerzas políticas que capitalizaron el descontento social. «Antes les resultaba simpático votar a alguien que les decía de todo a la casta. Después, cuando vieron que no era tan así, ya no les resultó simpático», aseveró, vinculando la pérdida de popularidad de esos movimientos a la persistencia de problemas económicos cotidianos: «No llegar a fin de mes, no poder pagar la luz, no poder pagar el colegio de los chicos, tener que renunciar a la obra social». Para Sáenz, este contexto de desesperanza y hartazgo convierte en un error estratégico dar por asegurados los votos de cualquier sector.
Finalmente, abordó una dimensión clave de su agenda administrativa: la infraestructura provincial y su vínculo con el Gobierno nacional. Sáenz destacó el proyecto del corredor bioceánico, una iniciativa que busca conectar las costas del Pacífico y del Atlántico, facilitando la salida de la producción salteña hacia los dos océanos. Esto, explicó, evitaría la dependencia del traslado de fletes hasta la localidad de Rosario, en Santa Fe, lo que reduciría costos logísticos y optimizaría la competitividad de la región. Según el gobernador, ya existen gestiones conjuntas con el Ejecutivo nacional para avanzar en esta obra y en la recuperación de ramales ferroviarios que complementen el sistema de transporte, priorizando la integración territorial como un eje central de su gestión.
Las declaraciones de Sáenz se inscriben en un momento de reconfiguración del mapa político, donde los gobernadores buscan consolidarse como actores determinantes en la selección de candidaturas presidenciales. El desafío, según se desprende de sus dichos, será traducir la necesidad de unidad en un mecanismo institucional creíble que evite las disputas internas que históricamente han fragmentado a la oposición. La propuesta de una interna abierta o de una alianza pragmática se perfila como las vías más viables para materializar un acuerdo que, por ahora, permanece en el terreno de las expectativas condicionadas a la evolución de las negociaciones políticas nacionales.
La administración de Sáenz, que ha basado gran parte de su gestión en la promoción de obras de infraestructura y en el diálogo con el gobierno central, parece dispuesta a jugar un rol de articulación. No obstante, el gobernador mantiene un margen de cautela, señalando que la definición final dependerá de la capacidad de los dirigentes para superar sus diferencias individuales. En un escenario de alta incertidumbre económica y social, la apuesta por un candidato de consenso no solo representa una alternativa táctica, sino también un intento de restaurar la confianza en la gestión pública, una moneda que escasea en el contexto actual. Queda por verse si esta convocatoria encontrará eco en sus pares provinciales o si, como en 2023, la falta de coordinación volverá a ser el factor determinante de la contienda electoral.
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