Arquitectura

Renovación del mural de Messi en Rosario: un guiño a la cuarta estrella antes de la final del Mundial 2026

Mientras la Selección Argentina avanzaba en la fase final de la Copa del Mundo 2026, un grupo de artistas rosarinos enfrentaba su propio desafío a contrarreloj. Colgados en un balancín sobre la medianera de Avenida Libertad al 300, trabajaron para renovar el mural “De otra galaxia y de mi ciudad”, la imponente obra de 534 metros cuadrados que domina la costanera de Rosario. El objetivo era claro: llegar al domingo de la final con los colores encendidos, las tres estrellas consolidadas y un mensaje directo para Lionel Messi.

El mural, parte del Circuito Messi, nació de manera autogestiva en 2021 bajo la dirección de Lisandro “Lichi” Urteaga y Marlene Zuriaga. En aquel entonces, la obra se realizó en un contexto donde la Selección recién comenzaba a construir su ciclo exitoso, y las restricciones institucionales obligaron a los artistas a evitar referencias explícitas a marcas o símbolos comerciales. La celeste y blanca se insinuaba de forma abstracta, sin los detalles del diseño vigente. Sin embargo, la conquista de la Copa del Mundo en Qatar 2022 cambió el horizonte: tres estrellas brillan ahora en el pecho del retrato, y la presión de la historia reciente se materializó en esta renovación.

Para esta nueva etapa, convocados por la Municipalidad de Rosario y con el soporte tecnológico de Alba Pinturas a través de su programa “Vení al Color”, el dúo original abrió la experiencia a otros artistas locales: Betina Rían, Marcos Pascual y Edu Barrios. Juntos asumieron el desafío logístico de intervenir una superficie expuesta a la intemperie y a los vientos del Paraná. Aplicaron recubrimientos de alta calidad para optimizar la resistencia cromática, un aspecto técnico crucial para preservar la obra en condiciones climáticas adversas, similar a lo que se hizo en otros murales urbanos de la ciudad, como los del barrio Pichincha.

La gran apuesta de esta renovación radicó en incorporar las demandas de la historia reciente sin romper la armonía original. En la zona superior, el sol actúa como coprotagonista de fondo, replicando el fuego que late en el pecho de Leo, justo debajo de la mano apoyada en su corazón. Desde allí, un rayo lumínico que emerge detrás de su cabeza proyecta los colores que terminan por dar forma a las tres estrellas. Sin embargo, con la expectativa del domingo a flor de piel, los autores plantaron un componente evolutivo: “Hay como un desmembramiento de partículas de color que formarían la cuarta o todas las que deseamos. Hay una intención de la venida de las próximas”, reveló Urteaga al diario La Capital. Esas posibles estrellas titilan en la galaxia del fondo, un guiño visual a la posibilidad de un cuarto título mundial.

Además del ajuste conceptual, la puesta a punto significó una victoria física sobre la arquitectura del edificio. El permiso original de 2021 había dejado el remate trunco al llegar al sector del tanque de agua. “Hoy con el envión de la copa ganada se nos dio el OK para abordar la parte superior. El mural pasó de tener una altura máxima de 70 metros a alcanzar los 76 metros actuales”, explicó Marlene Zuriaga. En esa nueva franja ganada a las alturas, extendiendo el fondo celeste y blanco, los realizadores estamparon un “gracias” monumental en letras mayúsculas, un mensaje que trasciende lo deportivo y se instala en el agradecimiento colectivo.

Esta renovación se inscribe en un contexto de efervescencia mundialista. A diferencia de 2022, cuando la final se jugaba en Qatar con un clima de incertidumbre, en 2026 la Selección llega con un bagaje de experiencia y logros recientes. La decisión de incluir las estrellas y el mensaje agradecido no es casual: refleja una madurez en la relación entre el pueblo argentino y su ídolo máximo, al mismo tiempo que capitaliza el apoyo de la ciudad para posicionar a Rosario como un destino turístico vinculado al fútbol.

La obra, que ya forma parte del paisaje rosarino, no solo rinde homenaje a Messi, sino que también funciona como un termómetro de las aspiraciones colectivas. La inclusión de las cuatro estrellas implícitas y la ampliación del espacio físico son una declaración de intenciones en medio de una competencia que podría definir el legado deportivo de una generación.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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