Durante la tercera semana de septiembre de 2026 se llevaron a cabo elecciones en dos instituciones clave para la arquitectura argentina: el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU UBA). Ambos comicios, aunque de naturaleza distinta, renuevan autoridades y definen orientaciones para los próximos años. En el CPAU se eligieron nuevos consejeros titulares y suplentes, mientras que en la FADU se renovó el Claustro de Profesores. Los resultados, con matices, muestran continuidades y algunos cambios en la composición de los cuerpos decisorios.
El CPAU es una entidad de derecho público no estatal que agrupa a los arquitectos con matrícula en la Ciudad de Buenos Aires. Fue creado en 1986, en el proceso de transferencia de competencias desde el ámbito nacional a la órbita local, y desde entonces regula el ejercicio profesional, administra la matrícula, ejerce el poder disciplinario y participa en la discusión de políticas urbanas. Su Consejo Directivo se renueva parcialmente cada dos años, por mitades, con mandatos de cuatro años. En esta oportunidad, se renovó el 50% de los consejeros con mandato cumplido.
La elección en el CPAU se desarrolló durante cuatro días y contó con una lista única, la Lista Celeste. Participaron 573 arquitectos y arquitectas, sobre un padrón que, según datos históricos, supera los 20.000 matriculados, lo que representa una participación en torno al 2,5%. Si bien se trata de una lista única, el voto no es obligatorio y la baja concurrencia es una constante en este tipo de comicios profesionales. Se contabilizaron 572 votos válidos, con 1 voto en blanco y 1 impugnado. Los nuevos consejeros titulares son Roque Frangella (326 votos), Silvana Parentella (286), María José Leveratto (278), Néstor Magariños (248), Mariana Quiroga (246), Ludmila Crippa (242), María Violeta Nuviala Antelo (214) y Paula Gómez Ortega (205). Como suplentes fueron elegidos Alexis Schächter (190), Sebastián Colle (186), Fernando Galizia (176) y Ricardo De Francesco (169).
Un aspecto relevante es la reelección de María José Leveratto, quien era suplente y asumió como titular en reemplazo de Carlos Sallaberry, quien renunció. Leveratto ya había tenido participación en el Consejo y su regreso aporta continuidad. Por otro lado, finalizaron su mandato Graciela Novoa, Eduardo Albanese, Cayetana Mercé, Enrique García Espil, Matías Gigli, María Hojman y Marcelo Vila. La renovación parcial es un mecanismo que busca equilibrar experiencia y renovación generacional. En la próxima reunión del Consejo, los consejeros electos y los que continúan elegirán a las nuevas autoridades (presidente, vicepresidente, secretario, etc.) para el período 2026-2028.
En paralelo, en la FADU UBA se votó para renovar el Claustro de Profesores, uno de los cuatro claustros que componen el gobierno universitario (junto con estudiantes, graduados y nodocentes). El padrón de profesores habilitados fue de 259, y votaron 248, lo que arroja una participación del 95,7%, muy superior a la del CPAU. Esta alta concurrencia refleja el interés del cuerpo docente en un contexto de discusión sobre el rumbo de la facultad.
Los resultados fueron contundentes: la Lista 10, denominada «Orgullo FADU», obtuvo el 75,81% de los votos (188 sufragios), mientras que la Lista 22 alcanzó el 22,98% (57 votos). Hubo 3 votos en blanco. De acuerdo con el sistema de representación proporcional D’Hondt, la distribución de consejeros le otorgó 6 bancas a la lista ganadora y 2 a la minoría. Los consejeros titulares por Orgullo FADU son Jorge Bernasconi, Graciela La Spina, Diego García Díaz, Anabella Rondina, Andrés Petrillo, Nicole Mosquera, Mariela Alonso Salguero y Ariel Pradelli (en ese orden, aunque solo asumirán los seis primeros como titulares y los restantes como suplentes). Los suplentes electos son Carlos Venancio, Julieta Perrotti Poggio, Mariano Caprarelli, Guillermo Gilli, Gabriela Viglino, Susana Landau, Ariel Misuraga y Marcelo Negro. Por la Lista 22, la minoría, ingresan como consejeros Claudia Lanosa y Daniel Becker.
Este resultado representa un fuerte respaldo a la actual gestión de gobierno de la FADU, encabezada por el decano en ejercicio. La lista Orgullo FADU se identifica con las políticas de gestión que se vienen desarrollando desde hace varios años, con énfasis en la extensión universitaria, la investigación aplicada y la vinculación con el medio. La Lista 22, por su parte, agrupa a sectores críticos que reclaman mayor participación en las decisiones y cambios en algunas políticas académicas.
Para comprender la magnitud de estos comicios, es útil recurrir a los antecedentes. En las elecciones de 2022 en la FADU, la participación de profesores había sido similar, en torno al 90%, y la lista oficialista también había obtenido una victoria amplia, aunque con un porcentaje algo menor (alrededor del 70%). En 2018, el escenario fue más competitivo, con dos listas que se repartieron los cargos de manera más equilibrada. La tendencia de los últimos años muestra una consolidación de la fuerza oficialista en el claustro de profesores, lo que le permite asegurar una mayoría calificada en el Consejo Directivo de la facultad.
En el caso del CPAU, la historia reciente registra elecciones con listas únicas en varias ocasiones, y con niveles de participación que oscilan entre el 2% y el 5% del padrón. La última elección con competencia real fue en 2018, cuando se presentaron dos listas. Desde entonces, la unidad de la dirigencia ha sido la tónica, lo que si bien agiliza la gestión, también plantea interrogantes sobre la representatividad y la necesidad de incentivar una mayor participación de los matriculados en la vida institucional.
Más allá de los números, estos comicios tienen implicancias para el sector. El CPAU tiene un rol central en la regulación profesional, la defensa de los intereses de los arquitectos y la promoción de políticas urbanas sostenibles. La nueva composición del Consejo deberá abordar temas pendientes como la actualización del código de edificación, la simplificación de trámites, la formación continua y la relación con los organismos públicos. Asimismo, la elección de autoridades en la próxima reunión definirá el liderazgo que llevará adelante estas agendas.
En la FADU, la renovación del Claustro de Profesores impacta directamente en el gobierno universitario, ya que este claustro tiene representación en el Consejo Directivo y participa en la elección de decano y de representantes en organismos superiores. El respaldo obtenido por la gestión actual le permitirá profundizar su proyecto académico, que incluye la actualización de planes de estudio, la incorporación de nuevas tecnologías y la vinculación con el sector productivo. La presencia de una minoría con dos consejeros garantiza el debate democrático y la pluralidad de voces.
Ambos procesos electorales, aunque distantes en escala y naturaleza, reflejan la vitalidad de las instituciones de la arquitectura argentina. La baja participación en el CPAU contrasta con la alta concurrencia en la FADU, lo que sugiere diferentes grados de movilización según el ámbito. Mientras que en la universidad el cuerpo docente se involucra activamente en la definición de sus autoridades, en el consejo profesional la participación sigue siendo un desafío pendiente. En última instancia, la legitimidad de las autoridades electas dependerá no solo del porcentaje de votos obtenidos, sino también de su capacidad para representar los intereses del conjunto y de generar políticas que fortalezcan el ejercicio profesional y la educación pública en arquitectura y diseño.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
