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Racing Club: el abrupto final del ciclo Vojvoda tras la eliminación ante Boca y la estrategia de Milito para reencauzar al plantel

La eliminación de Racing Club en la Copa Argentina a manos de Boca Juniors, con un marcador adverso de 3-2 tras haber estado 2-0 en ventaja, precipitó la destitución de Juan Pablo Vojvoda como director técnico. La decisión, comunicada este lunes por la mañana en la sede del Cilindro, fue adoptada por el presidente Diego Milito y el secretario técnico Sebastián Saja, quienes consideraron que el ciclo había llegado a su fin no solo por el resultado, sino por las formas en que se produjo la remontada: tres goles de cabeza en un lapso de quince minutos evidenciaron fallas estructurales en la defensa y en la lectura táctica del partido. Vojvoda, de 51 años, había asumido el cargo con la expectativa de consolidar un proyecto deportivo, pero su paso se limitó a trece encuentros oficiales, con un saldo de cuatro victorias, dos empates y siete derrotas, cuatro de ellas en los últimos cinco partidos. El equipo solo mantuvo su arco en cero en dos ocasiones, lo que subraya las deficiencias en la organización defensiva.

El contexto de la eliminación agravó la situación institucional, ya que la Copa Argentina representaba la única vía de acceso a la Copa Libertadores 2027. La caída ante Boca, además, expuso una serie de decisiones controvertidas por parte del cuerpo técnico. Vojvoda había optado por modificar el esquema hacia una línea de tres defensores, una apuesta que repitió frente al conjunto xeneize pero que no fue acompañada por ajustes efectivos durante el desarrollo del encuentro. Los ingresos de Ezequiel Cannavo, quien no se encontraba en plenitud física, y las salidas de Gastón Lodico y Ulises Ortegoza para dar lugar a Toto Fernández y Matías Kranevitter, generaron interrogantes en el análisis post-partido. La defensa no logró contener los centros laterales que derivaron en los goles de Enner Valencia, lo que confirmó la incapacidad de reaccionar ante la presión rival.

Tras la derrota, Vojvoda evitó declaraciones y se trasladó a Rosario, mientras que los jugadores fueron licenciados hasta el martes. Su salida se produce después de que el plantel lo respaldara públicamente antes del partido contra Sarmiento, pero la seguidilla de resultados negativos tornó insostenible su continuidad. El entrenador había manifestado en reiteradas ocasiones su intención de no renunciar, como lo expresó tras la caída ante Huracán en Parque Patricios: “Yo no veo un equipo que esté entregado, no veo un equipo que se desparrame en el campo de juego y que no tenga una idea o que no sepa jugar”. Incluso después de la victoria sobre los juninenses, habló de “alivio” al modificar el sistema, pero la repetición de errores ante Boca selló su destino.

En el plano contractual, Vojvoda tenía un vínculo con Racing hasta junio de 2027. El tesorero Diego Cifarelli iniciará conversaciones con Christian Bragarnik, representante del entrenador, para definir los términos de la rescisión. La dirigencia esperaba una dimisión que nunca llegó, por lo que deberá negociar una indemnización, tal como ocurrió con Gustavo Costas, quien tras su desvinculación acordó una compensación por seis meses para un contrato de tres años. Este tipo de arreglos refleja la complejidad financiera que enfrenta el club al momento de finalizar anticipadamente los vínculos con sus cuerpos técnicos.

La conducción interina del equipo recaerá en Sebastián Romero, quien dirigirá el próximo domingo frente a Estudiantes de Río Cuarto en Córdoba. La dirigencia deberá decidir si Romero continúa hasta fin de año o si su rol se limita a este compromiso. La búsqueda de un reemplazante definitivo presenta obstáculos significativos: los tres candidatos con experiencia en el club y actualmente libres —Eduardo Coudet, Sebastián Beccacece y Luis Zubeldía— no muestran interés en dirigir en el ámbito local. Esta situación obliga a evaluar alternativas como Nicolás Diez, con quien ya se negoció antes de la llegada de Vojvoda, pero cuyo vínculo con Argentinos Juniors fue respetado en su momento, o Guillermo Barros Schelotto, cuyo contrato con Vélez expira el 31 de diciembre.

Las implicancias de esta destitución trascienden lo deportivo. Racing Club enfrenta un escenario de incertidumbre institucional que afecta la planificación a mediano plazo. La falta de un proyecto consolidado y la rotación constante de entrenadores en los últimos años —Vojvoda es el tercer técnico despedido en menos de dos años— generan un desgaste en la credibilidad de la gestión. Además, la imposibilidad de acceder a la Libertadores reduce los ingresos por competición internacional y limita el atractivo para futuros refuerzos. En el aspecto económico, la indemnización que deberá afrontar el club representa una carga financiera en un contexto de austeridad. Socialmente, la hinchada manifestó su descontento con el rendimiento del equipo, y la dirigencia busca calmar las aguas con decisiones rápidas y la promesa de una búsqueda exhaustiva de un nuevo cuerpo técnico.

La conclusión del ciclo Vojvoda deja al descubierto las dificultades de Racing para sostener un proceso deportivo exitoso. La eliminación ante Boca no solo significó la pérdida de una oportunidad deportiva, sino que aceleró una crisis que venía gestándose. Mientras Milito y Saja trabajan en la reestructuración, el club deberá resolver la salida del entrenador, designar un interino y definir el rumbo para lo que resta de la temporada. La prioridad inmediata es estabilizar al plantel y recuperar la competitividad, aunque los desafíos estructurales persisten. La próxima fecha ante Estudiantes de Río Cuarto será el primer paso en esa dirección, con Romero a cargo y la mirada puesta en un futuro que exige decisiones acertadas para revertir el panorama actual.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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