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Por qué Milei es el mejor heredero de Perón: entre la geopolítica, el imperativo social y la actualización tecnológica

En el análisis de las corrientes políticas que moldean el devenir argentino, la figura de Juan Domingo Perón ha sido una bisagra ineludible, a menudo comparada con líderes de distinto signo. Sin embargo, el vínculo que emerge entre el peronismo histórico y el proyecto del presidente Javier Milei trasciende las antinomias tradicionales. Las tecnologías, las modas y los contextos cambian, pero la naturaleza humana y las corrientes ideológicas centrales —izquierda y derecha— persisten como pilares que iluminan u oscurecen el curso de los acontecimientos. En la actualidad, la administración de Milei se presenta, desde una perspectiva técnica y desapasionada, como la heredera más fiel de ciertos ejes estructurales del peronismo fundacional, particularmente en geopolítica, política social y apropiación tecnológica.\n\n**Posicionamiento geopolítico: del tercerismo al alineamiento pragmático**\n\nAl finalizar la década de 1940, el mundo se sumergió en la Guerra Fría, y la mayoría de los países latinoamericanos adoptaron un “tercerismo” para extraer ventajas de los dos grandes contendientes: Estados Unidos y la Unión Soviética. El adelantado fue Perón, quien en 1945 formuló su “Tercera Posición”, que décadas después, en 1962, Mao conocería como “Tercer Mundo”. Perón, en una carta a John William Cooke, ironizó: “ese chinito pícaro que me roba las ideas”. Sin embargo, para 1973, cuando asumió su tercera presidencia, Perón dio un giro violento hacia la derecha y expulsó a la izquierda montonerista. Su primera decisión en octubre de ese año fue designar embajador en Estados Unidos a Alejandro Orfila, hombre con sólidos vínculos en Washington, otorgándole “total autonomía presupuestaria” para “arreglar todos los asuntos pendientes con los EEUU” y “lograr una sintonía absoluta con Washington en materia hemisférica y de cuestiones globales, comenzando con la absoluta identificación en la lucha contra el comunismo”, según una carta personal de Perón a Orfila con los lineamientos generales del 22 de octubre de 1973. Este alineamiento no impidió que, en mayo del mismo año, enviara a Isabel Perón —quien en septiembre sería elegida vicepresidenta— y a José López Rega a visitar Beijing en su representación. El actual gobierno de Milei replica este patrón: un alineamiento prioritario con Washington y sus aliados occidentales, mientras se cultiva a China como el mayor socio comercial, en una suerte de “cuerda separada” que maximiza los beneficios económicos sin comprometer la identidad ideológica. Este pragmatismo geopolítico, lejos de ser una novedad, actualiza la estrategia peronista de vincularse con el hegemón global sin descuidar las relaciones comerciales con potencias emergentes.\n\n**Imperativo social: asistencia sin clientelismo**\n\nNadie puede negar la fuerte seña de identidad entre la Doctrina Justicialista y la defensa de la Justicia Social —jornada de 8 horas, aguinaldo, vacaciones, jubilaciones, entre otros derechos—. La retórica actual no es la misma, pero en la práctica, la mayor asignación presupuestaria del gobierno de Milei corresponde a la ministra Sandra Pettovello, quien, del 1 al 5 de cada mes, firma entre 6 y 7 millones de cheques de subsidios sociales individuales y familiares. Este es el único gasto actualizado por inflación, y de él dependen para su subsistencia más de 20 millones de argentinos. Es de destacar que, a diferencia del kirchnerismo, esta asistencia social se ha desprendido del clientelismo, la corrupción y los punteros políticos. Es decir, cumple con el rol del Estado de asistir a los más necesitados y excluidos del mercado laboral formal e informal, al menos por el momento. Este enfoque, que prioriza la transferencia directa de recursos sin intermediarios, refleja una actualización del imperativo social peronista, pero despojado de las distorsiones que generaron las redes de dependencia política. La magnitud de la asistencia —que cubre a más de un tercio de la población— constituye un hecho técnicamente comparable a las políticas sociales del peronismo clásico, aunque con un mecanismo de implementación radicalmente distinto.\n\n**Actualización tecnológica: de la radio a la era digital**\n\nEn las décadas de 1940 y 1950, la “modernidad” peronista se manifestó en el laborismo, la sustitución de importaciones, el voto femenino, la incorporación de la mujer a la cadena productiva, la utilización de la radio y luego la televisión como medios de comunicación de masas, la generalización de la telefonía fija, las grandes redes ferroviarias y las obras públicas hidroeléctricas. Perón entendió que el poder político requería apropiarse de las herramientas tecnológicas de su tiempo para consolidar el vínculo con las masas. Milei, por su parte, ha llevado esta actualización a la era digital: su comunicación se centra en redes sociales como X (antes Twitter), streaming en plataformas como YouTube y Twitch, y un discurso acelerado que replica la inmediatez de los memes y los algoritmos. Lejos de la retórica del “Estado presente”, su gobierno promueve la digitalización de trámites, la reducción de la burocracia y la adopción de criptomonedas como el bitcoin, en sintonía con una economía desregulada. Así como Perón supo usar la radio para llegar a los trabajadores, Milei utiliza los canales digitales para conectar con una nueva generación que busca respuestas rápidas y horizontales, manteniendo una esencia similar: la actualización de la herramienta comunicacional como vehículo de hegemonía política.\n\n**Implicancias y conclusiones**\n\nEl análisis de estas convergencias revela que la herencia peronista no se limita a un partido o a una doctrina cerrada, sino que incluye estrategias de supervivencia política y adaptación a los ciclos históricos. El alineamiento geopolítico pragmático de Perón en 1973 encuentra su correlato en el vínculo de Milei con Washington y Beijing; el imperativo social, aunque con mecanismos diferentes, mantiene su centralidad presupuestaria; y la actualización tecnológica se traslada de la radio al ecosistema digital. Estas coincidencias estructurales sugieren que, más allá de las diferencias ideológicas superficiales, el mileísmo ha logrado capturar y resignificar núcleos duros del peronismo clásico, convirtiéndose, desde una perspectiva técnica, en su heredero más efectivo en el siglo XXI. La conclusión, basada estrictamente en los hechos expuestos, es que la administración de Milei representa una síntesis actualizada de elementos peronistas clave, aunque despojados de su historicidad partidaria, en un contexto global radicalmente distinto.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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