Arquitectura

Polideportivo en el arroyo Solís Chico: cuando la arquitectura se funde con el paisaje fluvial uruguayo

Entre la ruta Interbalnearia y el arroyo Solís Chico, en la costa uruguaya, el agua es mucho más que un telón de fondo: es el argumento central de una propuesta arquitectónica que reivindica la relación entre el deporte y el paisaje. Este polideportivo, diseñado en el marco de la materia Proyecto Edilicio Básico 2025 de la cátedra Taller Sur de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-Udelar), bajo la supervisión del docente Enrique Castro, se presenta como una experiencia continua de relación interior-exterior.\n\nLos estudiantes Alex Camargo y Tatiana Díaz han concebido una nave central de 60 x 60 metros como núcleo neurálgico del conjunto. La organización de los elementos se proyecta considerando la necesidad de libertad espacial que exige un polideportivo de gran escala. Para ello, la estructura se resuelve con cuatro muros portantes laterales en los frentes norte y sur, que concentran servicios y circulaciones, liberando el interior por completo. Esta decisión proyectual permite que el gimnasio, la cantina y los talleres se organicen en distintos niveles, siempre en relación visual con las canchas y el agua, que operan como horizonte permanente desde cualquier punto del edificio.\n\nEl diseño responde a una topografía privilegiada: el arroyo Solís Chico, que desemboca en el Río de la Plata, ha sido históricamente un punto de encuentro para actividades náuticas y recreativas en la costa de Canelones. La propuesta se inscribe en un contexto donde Uruguay ha priorizado la inversión en infraestructura deportiva con miras a la masificación del deporte comunitario. Según datos del Ministerio de Deportes uruguayo, entre 2020 y 2025 se inauguraron más de 15 polideportivos en todo el país, principalmente en zonas costeras y periurbanas, con el objetivo de descentralizar la oferta deportiva de Montevideo. El proyecto de Camargo y Díaz se alinea con esa tendencia, pero agrega una capa de sofisticación arquitectónica al integrar el agua como un elemento activo.\n\nEntre el interior y el arroyo se despliega una gran explanada-muelle, pensada no solo para los deportes acuáticos que se practican en el lugar, sino también como espacio de reunión para la comunidad. La explanada opera como umbral entre la gran escala del edificio y el arroyo: un espacio intermedio donde el programa se diluye en el paisaje y el límite entre lo construido y la naturaleza se vuelve difuso. Esta decisión recuerda a intervenciones previas en la costa uruguaya, como el Parque Lineal de la Costa de Oro o el Puerto de Punta del Este, donde la arquitectura baja y permeable busca no interrumpir la visual del horizonte fluvial.\n\nEl hormigón armado define el lenguaje y la identidad material del proyecto. Grandes pilares en las fachadas este y oeste soportan una cubierta casetonada que permite salvar mayores luces con vigas de menor altura. Cada módulo incorpora una claraboya que filtra luz cenital, construyendo desde la quinta fachada una atmósfera difusa y uniforme. Los ingresos se resuelven con un ventanal de piso a techo que garantiza continuidad visual en todos los niveles y hace legible la trama estructural desde el exterior. En la fachada oeste, parasoles de madera de lapacho a 45 grados controlan el asoleamiento sin clausurar la relación con el paisaje, completando un sistema de cerramiento que responde de manera específica a cada orientación del edificio.\n\nEsta propuesta no surge en el vacío. En los últimos años, Uruguay ha debatido intensamente sobre el equilibrio entre desarrollo costero y conservación ambiental. El arroyo Solís Chico, junto con el arroyo Pando, son áreas protegidas por su biodiversidad de humedales y su rol como corredores biológicos. Organizaciones ambientalistas como la Red Uruguaya de Humedales y el colectivo Costas Limpias han advertido sobre la presión inmobiliaria en la zona. No obstante, el proyecto presentado en la FADU no propone una ocupación masiva, sino una intervención puntual que busca la integración ecológica, utilizando la topografía natural y la vegetación ribereña como parte del programa. Según fuentes de la Intendencia de Canelones, la planificación territorial de la microrregión de Solís Chico prevé la creación de espacios públicos vinculados al agua, aunque aún no se ha anunciado una obra de esta envergadura.\n\nEl resultado es un espacio donde la luz cenital, la transparencia y el horizonte fluvial construyen una atmósfera que convierte al deporte y la comunidad en parte del paisaje. Más allá de ser un ejercicio académico, el polideportivo de Camargo y Díaz ofrece una reflexión sobre cómo la arquitectura pública puede reconciliarse con el entorno natural sin renunciar a la monumentalidad que exige un equipamiento deportivo. En un contexto uruguayo donde el turismo y la preservación costera son temas centrales, esta propuesta marca un precedente en la discusión sobre qué tipo de desarrollo queremos para la costa del Río de la Plata.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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