El escenario político de la Ciudad de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo de confrontación entre dos figuras clave del PRO. El exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, criticó este martes a su sucesor, Jorge Macri, por la implementación de un cobro de entrada al Ecoparque de Palermo para todas aquellas personas que no acrediten residencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). La medida, anunciada a través de las redes sociales del actual mandatario, establece que los residentes porteños podrán ingresar gratuitamente presentando su Documento Nacional de Identidad (DNI), mientras que los visitantes de otras jurisdicciones deberán abonar un arancel aún no especificado en detalle.
La reacción de Rodríguez Larreta no se hizo esperar. En una publicación en su cuenta oficial de X (antes Twitter), el exjefe de Gobierno calificó la decisión como «una locura» y argumentó que «un buen número de los que te cuidan, te curan y te educan tienen que pagar». Esta declaración pone el foco en el impacto potencial sobre trabajadores esenciales que, residiendo en el conurbano bonaerense o en otras provincias, se desempeñan diariamente en la Ciudad. El Ecoparque, ubicado en el barrio de Palermo, es un espacio verde y recreativo que tradicionalmente ha sido de acceso gratuito, reconvertido en un centro de conservación de fauna y educación ambiental tras el cierre del antiguo zoológico en 2016.
La controversia se inscribe en un contexto de creciente tirantez política entre ambas figuras del PRO. Horacio Rodríguez Larreta, quien gobernó la Ciudad entre 2015 y 2023, ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de competir nuevamente por la jefatura de Gobierno porteña en las elecciones de 2027. Esta pulseada interna se agudizó desde que el exalcalde asumió una banca en la Legislatura porteña tras la campaña de 2025. La crítica al cobro en el Ecoparque se suma a un historial de reproches mutuos, que incluye declaraciones de Larreta sobre el estado de la Ciudad, como sus menciones recurrentes al «olor a pis» en las calles, un latiguillo que revitalizó este martes al compartir un video de marzo de 2025.
En el aspecto técnico, la medida representa un cambio en la política de acceso a los espacios públicos de la Capital Federal. El Ecoparque, que recibe un promedio de 500.000 visitantes anuales según datos del gobierno porteño, pasaría a discriminar entre residentes y no residentes, un modelo ya aplicado en otros puntos turísticos de la Ciudad, como ciertos museos o el Jardín Botánico. La justificación oficial, aún no detallada por el ejecutivo de Jorge Macri, apuntaría a priorizar el disfrute de los contribuyentes porteños. Sin embargo, la decisión ha generado un debate sobre la vocación inclusiva de los espacios verdes en una metrópolis que alberga diariamente a millones de trabajadores y visitantes de otras jurisdicciones.
Las implicancias de esta disputa trascienden la mera gestión del Ecoparque. Rodríguez Larreta, en su estrategia para recuperar el poder en la Ciudad, ha delineado un mapa de alianzas que excluye explícitamente al macrismo si este mantiene un acuerdo con La Libertad Avanza (LLA), el partido del presidente Javier Milei, así como rechaza cualquier vínculo con el kirchnerismo. En su búsqueda de un frente opositor amplio, el exjefe de Gobierno ha abierto canales de diálogo con el radicalismo, la Coalición Cívica y sectores del peronismo porteño no alineados con Cristina Fernández de Kirchner. La disputa por la entrada al Ecoparque se convierte así en una plataforma para marcar diferencias ideológicas y de gestión, donde Larreta intenta posicionarse como un defensor de la accesibilidad y la cohesión social metropolitana frente a lo que considera políticas excluyentes de Jorge Macri.
Desde una perspectiva económica, la recaudación potencial por el cobro de entradas al Ecoparque es un factor a considerar. Si se estima que un 40% de los visitantes son no residentes, con una tarifa sugerida de 500 a 1.000 pesos, el ingreso anual podría oscilar entre 100 y 200 millones de pesos, una cifra modesta frente al presupuesto total de la Ciudad, que supera los 10 billones de pesos para 2026. Sin embargo, el valor simbólico de la medida es elevado, ya que define una línea de gestión que prioriza a los residentes por sobre una visión integradora del área metropolitana.
En conclusión, el cruce entre Larreta y Macri por el cobro en el Ecoparque refleja las tensiones preelectorales en la Ciudad de Buenos Aires, donde las decisiones de gestión se entrelazan con estrategias políticas de cara a 2027. La medida, centrada en un espacio de conservación ambiental, ha destapado un debate sobre el modelo de ciudad y la relación entre la administración porteña y los trabajadores y visitantes del conurbano. Más allá de la coyuntura, la controversia subraya la fragmentación del PRO y la búsqueda de nuevos realineamientos en el espectro político local, con implicancias que exceden el ámbito del Ecoparque para tocar la estructura misma de la gobernanza metropolitana.
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