Arquitectura

Piñeyro: un conjunto de viviendas con pasaje público que redefine la vida barrial en Avellaneda

En la localidad de Piñeyro, partido de Avellaneda, un proyecto arquitectónico desarrollado en el Taller de Proyecto Arquitectónico VI de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) propone un conjunto de viviendas atravesado por un pasaje público que conecta el barrio con el interior de la manzana. La iniciativa, elaborada por los alumnos Jhessica Pinto y Miguel Galeano bajo la cátedra del Taller D’Andrea, busca integrar la vivienda a la trama urbana existente y añadir a la función residencial una dimensión pública, a través de un eje central que estructura la circulación y articula los distintos sectores del terreno.

El diseño se organiza a partir de un pasaje principal del que se desprenden ramales secundarios y espacios verdes. Este eje no solo ordena el ingreso a las viviendas, sino que también ofrece lugares de descanso y encuentro, graduando la transición entre lo público y lo privado. Las viviendas de planta baja cuentan con patios propios vinculados a sectores de encuentro más tranquilos y reservados, mientras que las de planta alta se resuelven en tipologías dúplex conectadas a esos mismos espacios compartidos. Las tipologías se repiten y varían a lo largo de las tiras edificadas, evitando la monotonía y otorgando identidad a cada fachada.

El programa incluye usos comunitarios y comerciales que refuerzan el vínculo con el entorno urbano. Sobre una de las esquinas se ubica una plaza pública vinculada al jardín ya existente y al espacio verde del frente, que funciona como principal punto de encuentro barrial. En planta baja se distribuyen locales comerciales, un restaurante orientado hacia la plaza y espacios de uso común como SUM, expansión exterior, sector de parrillas, sector de juegos y áreas recreativas. El eje central se convierte así en un nuevo espacio social que conecta las viviendas con los sectores recreativos y de permanencia del conjunto. A lo largo de sus tramos aparecen nuevos espacios verdes y lugares de descanso que acompañan el acceso a cada unidad. Las viviendas que ingresan desde la calle se retiran de la línea municipal para ganar privacidad y mejorar la relación entre el interior doméstico y el espacio público. Con esa operación, el proyecto se inserta en la trama urbana existente y hace de sus áreas comunes parte activa de la vida cotidiana de todo el barrio.

## Antecedentes históricos: la vivienda colectiva en el conurbano

La propuesta se inscribe en una extensa tradición de intervenciones urbanas en el sur del conurbano bonaerense. Durante la primera mitad del siglo XX, el crecimiento de Avellaneda estuvo ligado a la actividad industrial, especialmente frigorífica y textil, que atrajo a trabajadores migrantes y generó la necesidad de vivienda obrera. En ese contexto surgieron los conventillos y las primeras cooperativas de vivienda, que buscaban resolver el déficit habitacional con criterios de solidaridad y autogestión.

Hacia mediados del siglo XX, el Estado nacional impulsó grandes conjuntos habitacionales a través del Banco Hipotecario Nacional y, más tarde, de la Comisión Nacional de la Vivienda. Ejemplos emblemáticos como los barrios de monoblocks en Dock Sud, Villa Corina y Villa Dominico, todos en Avellaneda, marcaron una etapa de producción masiva de vivienda social, aunque con críticas por la falta de espacios comunitarios y la escasa integración con el tejido existente.

En las décadas siguientes, la crisis del modelo industrial y las políticas neoliberales de los años noventa profundizaron la fragmentación socioespacial. La vivienda informal se expandió en villas y asentamientos, mientras que los barrios cerrados y countries surgieron como respuesta privatista para los sectores medios y altos. En contraste, desde los años 2000 se recuperaron políticas habitacionales con enfoque de derechos, como el Programa Federal de Construcción de Viviendas y el plan PRO.CRE.AR, que volvieron a poner el acento en la integración urbana y la mixtura de usos.

## El pasaje como dispositivo de integración

El proyecto de Piñeyro retoma elementos de esa historia y los actualiza. El pasaje público no es un recurso novedoso: ya estaba presente en las ciudades coloniales y en los primeros barrios obreros, donde los pasajes comerciales y los corredores servían como articuladores entre la calle y el interior de las manzanas. Sin embargo, en este caso se lo resignifica como un espacio de encuentro y circulación que permite acceder a las viviendas sin renunciar a la privacidad, y que a la vez funciona como un nuevo espacio público para el barrio.

La decisión de retirar las viviendas de la línea municipal para ganar privacidad y mejorar la relación con el espacio público dialoga con experiencias recientes de vivienda colectiva en América Latina, como los conjuntos de vivienda en altura con espacios intermedios y patios comunitarios en Chile, Colombia y Brasil. Estos proyectos buscan superar la dicotomía entre vivienda masiva y calidad de vida, incorporando áreas comunes que fomentan la convivencia y la seguridad sin necesidad de rejas ni barreras físicas.

## Implicancias sociales y económicas

La inserción de locales comerciales, un restaurante y espacios de uso común como SUM, parrillas y juegos no solo mejora la calidad de vida de los residentes, sino que también dinamiza la economía local. La proximidad de estos servicios atrae a vecinos de otras áreas y genera empleo, además de incrementar la actividad en la vía pública. En un contexto económico como el argentino, donde el acceso a la vivienda propia se ha vuelto crítico, este tipo de propuestas académicas cobran relevancia al explorar alternativas de densidad media que podrían replicarse en otros barrios del conurbano.

Según datos del Censo 2022, el partido de Avellaneda cuenta con una población de aproximadamente 370.000 habitantes, y enfrenta un déficit habitacional que ronda las 20.000 viviendas, según estimaciones de la Dirección de Estadística local. La demanda de soluciones habitacionales se combina con la necesidad de revitalizar áreas urbanas consolidadas pero degradadas, como ocurre en algunos sectores de Piñeyro. El proyecto, aunque académico, aporta una visión de cómo intervenir en esas áreas sin recurrir a la expulsión de los residentes ni a la especulación inmobiliaria.

La plaza pública en la esquina, vinculada al jardín existente, representa un aporte al espacio verde del barrio. En Avellaneda, el índice de espacios verdes por habitante es inferior al recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere un mínimo de 10 m² por persona. La incorporación de nuevas áreas verdes, aunque sea en el marco de un proyecto educativo, contribuye a visibilizar la necesidad de políticas públicas que prioricen la creación de espacios de recreación y encuentro.

## Conclusión

El conjunto de viviendas con pasaje público en Piñeyro, desarrollado por estudiantes de la UNDAV, sintetiza una serie de preocupaciones urbanas contemporáneas: la integración de la vivienda a la ciudad, la transición entre lo público y lo privado, la mixtura de usos y la creación de espacios comunitarios. No se trata de una tabula rasa, sino de una intervención que reconoce el tejido existente y se inserta en él para potenciarlo. Aunque se trata de un ejercicio académico, su enfoque dialoga con debates actuales sobre el derecho a la ciudad y la producción social del hábitat, y ofrece pistas sobre cómo pensar el crecimiento urbano en el sur del conurbano bonaerense. La historia de la vivienda en Avellaneda muestra ciclos de expansión, crisis y recuperación; este proyecto se ubica en ese último registro, apostando por una densidad equilibrada y por la convivencia como valor central.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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