Politica

Mendoza 2027: La puja Cornejo-Petri y el laberinto estratégico de los Milei

La política mendocina atraviesa un periodo de incertidumbre estructural de cara al ciclo electoral 2027. La combinación de una sucesión radical interna, la proyección nacional de un funcionario de origen radical y la estrategia de consolidación del oficialismo libertario ha generado un escenario de alta complejidad. El gobernador Alfredo Cornejo, imposibilitado constitucionalmente para renovar su mandato, enfrenta el desafío de garantizar la continuidad de su proyecto político frente a la figura ascendente de Luis Petri, exministro de Defensa y hombre de estrecha confianza del presidente Javier Milei.

El eje del conflicto no es meramente provincial. La prioridad declarada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, es la reelección de su hermano. Esta directriz implica una lógica de acuerdos pragmáticos con gobernadores afines, donde el apoyo al «Operativo Reelección» se intercambia por la no injerencia en los proyectos provinciales. Sin embargo, en Mendoza, este esquema teórico se topa con una realidad de fuego cruzado. La premisa de que Petri no será candidato y que La Libertad Avanza (LLA) dejará el camino libre a un delfín de Cornejo no se sostiene en la práctica, generando una tensión que involucra a las máximas esferas del poder nacional.

La interna radical se manifiesta en dos frentes. Por un lado, el cornejismo sostiene que cualquiera de sus discípulos —Ulpiano Suárez, Tadeo García Zalazar o Natalio Mema— posee la capacidad y la intención de voto para suceder al gobernador. La estrategia del mandatario se basa en la continuidad de un equipo técnico y político que ha gestionado la provincia durante más de una década. En contraposición, el petrismo argumenta que las encuestas de intención de voto a gobernador favorecen al diputado nacional, sustentado en un alto nivel de conocimiento público. Esta ventaja, según fuentes del entorno de Petri, es el principal activo frente a lo que describen como dirigentes sin volumen político propio, que dependerían de la estructura de Cornejo si llegaran a la gobernación.

La disputa por la candidatura se entrelaza con la interna libertaria. Cornejo ha manifestado en privado que no tendría inconvenientes en que los postulantes de su fuerza compitan en unas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) con Petri. No obstante, introduce una variable crítica: duda de que el exministro sea el candidato de LLA en una primaria, dado que el presidente del partido violeta en Mendoza, Facundo Correa Llano, no mantiene una buena relación con él. Desde el espacio libertario admiten esta tensión, pero subrayan que cualquier definición sobre la candidatura de Petri se resolverá en el más alto nivel, es decir, entre Javier y Karina Milei.

Este punto es neurálgico para entender la dinámica del poder. La estructura formal del partido en la provincia se subordina a la decisión estratégica de la cúpula nacional. La relación personal entre Petri y el presidente Milei es el activo principal del diputado, quien confía en que esta cercanía se traducirá en el respaldo para su candidatura. Sin embargo, la prioridad de Karina Milei de asegurar la reelección presidencial podría llevar a privilegiar un acuerdo con Cornejo, quien controla el aparato radical mendocino, a cambio de evitar un conflicto que desestabilice el frente oficialista en una provincia clave.

El factor PASO introduce una variable adicional. Cornejo ha dejado trascender que, si las primarias se suspenden a nivel nacional, ocurriría lo mismo en Mendoza. Esta postura sugiere una lectura política de que el mecanismo de primarias obligatorias podría ser utilizado por el petrismo para dirimir la candidatura, pero también podría ser una herramienta de negociación. Si las PASO se mantienen, la provincia las llevará a cabo, lo que abriría un escenario de competencia directa entre los delfines de Cornejo y Petri. La suspensión de las PASO, por el contrario, trasladaría la definición a las cúpulas partidarias, un terreno donde Cornejo podría tener mayor control a través de la estructura radical.

El análisis del escenario requiere considerar el contexto histórico y político de Mendoza. La provincia ha sido un bastión radical desde la recuperación democrática en 1983, con una interrupción en 2003 cuando el justicialista Julio Cobos ganó la gobernación. La hegemonía radical se ha sustentado en una maquinaria electoral eficiente y en la percepción de una gestión ordenada y previsible. La irrupción de LLA a nivel nacional en 2023 modificó el mapa político, pero en Mendoza el radicalismo logró retener el gobierno con Cornejo, quien ya había sido gobernador entre 2015 y 2019.

La figura de Petri es particular. Nacido en Mendoza, pero con una carrera política desarrollada principalmente en Buenos Aires, supo tejer una relación de confianza con Javier Milei que lo llevó a ocupar el Ministerio de Defensa. Su origen radical le permite apelar a una tradición política provincial, pero su identificación con el gobierno libertario lo posiciona en un espacio diferente al de Cornejo. Esta doble pertenencia es tanto su fortaleza como su debilidad. Por un lado, le permite captar votos de radicales desencantados y de libertarios; por otro, genera recelos en la estructura partidaria tradicional que ve en él a un outsider.

Las encuestas, aunque variables, han mostrado consistentemente que Petri tiene un alto nivel de conocimiento entre los mendocinos. Su gestión en Defensa y su exposición mediática nacional le han dado una visibilidad que sus competidores internos no poseen. Los delfines de Cornejo, en cambio, tienen una trayectoria más acotada a la gestión provincial o municipal. Ulpiano Suárez es el actual intendente de la Ciudad de Mendoza y ha sido señalado como el favorito del gobernador. Tadeo García Zalazar, senador nacional, y Natalio Mema, ministro de Gobierno, son los otros nombres en danza. Ninguno de ellos, sin embargo, ha tenido una proyección mediática significativa fuera de la provincia.

La estrategia de Cornejo apunta a instalar la idea de que la continuidad de su proyecto no depende de una persona en particular, sino de un equipo. En ese sentido, la competencia en unas PASO podría ser beneficiosa para el radicalismo, ya que le permitiría dirimir la interna sin fracturarse. Pero el gobernador también sabe que una primaria con Petri podría ser riesgosa, porque el diputado libertario tiene un piso de votos importante y podría capitalizar el descontento con la gestión provincial.

Del lado de Petri, la apuesta es forzar una definición que lo posicione como el candidato natural de LLA en Mendoza. Para ello, necesita el respaldo de Karina y Javier Milei. La secretaria general ha sido clara en que la prioridad es la reelección presidencial, lo que implica no generar conflictos innecesarios con gobernadores aliados. Cornejo ha sido un aliado en temas de gobernabilidad, pero no es un socio incondicional. Su postura autonomista y su pertenencia radical lo llevan a marcar distancia en algunos temas.

El factor Facundo Correa Llano no es menor. Como presidente de LLA en Mendoza, su postura contraria a Petri podría complicar la interna libertaria. Si bien la decisión final se tomará en Buenos Aires, la estructura provincial del partido es la que finalmente ejecuta la campaña. Un candidato sin el apoyo del partido provincial enfrentaría serias dificultades logísticas. Por eso, desde el entorno de Petri se trabaja para limar asperezas con Correa Llano, aunque las diferencias personales parecen profundas.

El escenario se complica aún más si se considera la posibilidad de que otros actores políticos intervengan. El peronismo mendocino, aunque debilitado a nivel nacional, sigue teniendo una estructura importante en la provincia. Figuras como el exgobernador Francisco Pérez o el senador Anabel Fernández Sagasti podrían jugar un rol en un escenario de fragmentación. Asimismo, la posible candidatura de otros referentes libertarios o de espacios provinciales no puede descartarse.

La implicancia económica de esta disputa es significativa. Mendoza es una provincia con un peso económico relevante, basado en la vitivinicultura, el turismo y la industria. La definición de su próximo gobernador tendrá impacto en políticas clave como la promoción industrial, la gestión del agua y la relación con el gobierno nacional en materia de coparticipación y obras públicas. Un gobernador alineado con el gobierno nacional podría facilitar la llegada de inversiones y la ejecución de proyectos de infraestructura. Uno más autonomista, en cambio, podría priorizar los intereses provinciales por sobre la sintonía política con la Casa Rosada.

En el plano social, la interna radical y la intromisión libertaria podrían generar un desgaste en la imagen de la clase política. La ciudadanía mendocina, tradicionalmente movilizada y con alta participación electoral, observa con atención el desarrollo de esta puja. La percepción de que la definición se resuelve en Buenos Aires, ya sea por la interna radical nacional o por la decisión de los Milei, podría alimentar un sentimiento de desafección hacia la política provincial.

El desenlace de esta disputa dependerá de múltiples factores. En primer lugar, la evolución de las encuestas y la imagen de los precandidatos. En segundo lugar, la estrategia nacional de LLA: si Karina Milei decide que la prioridad es evitar conflictos con Cornejo, Petri podría quedar relegado; si, por el contrario, se apuesta a consolidar el espacio libertario en Mendoza con un candidato propio, Petri tendría luz verde. En tercer lugar, la decisión sobre las PASO: su suspensión o mantenimiento definirá el mecanismo de selección. Y, por último, la capacidad de Cornejo para mantener la unidad del radicalismo y evitar una fractura que favorezca a Petri.

La historia política de Mendoza muestra que las internas radicales suelen resolverse con acuerdos de cúpula, pero también que cuando se dirimen en primarias abiertas, la participación ciudadana puede dar sorpresas. En 2015, Cornejo ganó la interna radical a Ernesto Sanz y luego se impuso en la general. En 2019, la interna fue menos conflictiva. Ahora, la irrupción del factor libertario añade una complejidad inédita.

El rol de los Milei es clave. Karina Milei ha demostrado ser una operadora política astuta, capaz de tejer alianzas pragmáticas. Javier Milei, por su parte, mantiene una relación personal con Petri que data de antes de su llegada a la presidencia. Esa relación es un capital político que Petri busca capitalizar. Pero la política no es solo relaciones personales; es también cálculo electoral y territorial. En ese cálculo, Cornejo tiene ventaja en Mendoza, donde su estructura partidaria es la más aceitada.

La tensión entre Cornejo y Petri no es nueva. Ya en 2023, cuando Petri se sumó al gobierno de Milei, algunos sectores del radicalismo mendocino lo vieron como una amenaza. Su decisión de aceptar el Ministerio de Defensa fue interpretada como un alejamiento de la provincia y una apuesta a una carrera nacional. Pero su regreso al ruedo provincial, con la intención de competir por la gobernación, ha reactivado las alarmas en el cornejismo.

El gobernador, por su parte, ha sido cuidadoso en sus declaraciones públicas. No ha atacado directamente a Petri, pero ha dejado claro que su prioridad es la continuidad de su proyecto. En privado, según fuentes consultadas, es más enfático: no quiere a Petri como candidato. Las razones son tanto políticas como personales. Políticamente, considera que Petri representa un riesgo de fractura del radicalismo y una intromisión del gobierno nacional en la provincia. Personalmente, la relación entre ambos nunca fue fluida.

En el entorno de Petri, en cambio, se destaca que el diputado ha mantenido una presencia constante en la provincia, visitando los departamentos y reuniéndose con intendentes y referentes locales. Reconocen que no tiene el aparato partidario, pero confían en que su imagen positiva y el respaldo presidencial compensen esa carencia. Además, apuestan a que una PASO con los candidatos de Cornejo sería el escenario ideal para dirimir la interna, ya que allí se mediría la verdadera intención de voto.

El problema es que Cornejo no parece dispuesto a facilitar esa PASO. Si él controla el partido, puede inclinar la balanza hacia un candidato propio y evitar la competencia. Pero si las PASO se suspenden a nivel nacional, la decisión quedaría en manos de las cúpulas, donde Cornejo tiene más poder. Por eso, la posición de Cornejo sobre las PASO es ambigua: dice que no tiene problemas con que se hagan, pero condiciona su realización a lo que ocurra a nivel nacional.

Esta ambigüedad es una estrategia de negociación. Cornejo sabe que si las PASO se realizan, Petri podría ganarlas o, al menos, obtener una votación significativa que lo legitime. Si no se realizan, él puede manejar la sucesión a través de su control del partido. Por eso, su apuesta es a que las PASO no se hagan, o a que, si se hacen, sean con reglas que favorezcan a sus candidatos.

Del otro lado, Petri presiona para que se definan los mecanismos. Ha declarado públicamente que está dispuesto a competir en una PASO si es necesario. Sabe que su principal activo es la calle y las encuestas, no la estructura. Por eso, su estrategia es instalar la idea de que cualquier intento de evitar la primaria es un acto de debilidad.

El rol de los Milei en esta disputa es el de árbitro final. Karina Milei ha sido clara en que la prioridad es la reelección. Eso implica no abrir frentes innecesarios. Si el conflicto en Mendoza escala y pone en riesgo la gobernabilidad o la alianza con el radicalismo, podría intervenir para forzar un acuerdo. Pero si considera que Petri es un activo para la reelección, podría respaldarlo abiertamente.

La relación entre Javier Milei y Petri es de confianza mutua. Petri fue uno de los primeros dirigentes radicales en apoyar a Milei en 2023, cuando la mayoría del radicalismo se alineaba con Juntos por el Cambio. Esa lealtad es valorada por el presidente. Pero la política es dinámica y las lealtades se ponen a prueba en cada elección.

El escenario electoral de 2027 en Mendoza, por lo tanto, está lejos de definirse. La disputa entre Cornejo y Petri, con los Milei como árbitros, mantiene en vilo a la provincia. Los próximos meses serán clave para ver cómo se resuelve esta interna. Lo que está en juego no es solo la gobernación, sino también el alineamiento de Mendoza con el proyecto nacional y la continuidad de un estilo de gestión que ha marcado la política provincial durante más de una década.

En conclusión, la política mendocina se encuentra en un punto de inflexión. La sucesión de Cornejo, la ambición de Petri y la estrategia de los Milei configuran un triángulo de tensiones que tendrá un impacto directo en la configuración del poder provincial. La definición de las candidaturas, el mecanismo de selección y el rol de los actores nacionales serán los factores determinantes. Cualquiera sea el resultado, el proceso dejará huellas en el sistema político mendocino y en la relación entre la provincia y el gobierno central. La moneda está en el aire, y su caída definirá el futuro inmediato de Mendoza.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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