En un mercado inmobiliario uruguayo que durante la última década ha visto un crecimiento sostenido de desarrollos de alta gama en la costa de Canelones y Maldonado, el proyecto Médano by Viñoly emerge como un hito arquitectónico y una apuesta por la sostenibilidad en un enclave excepcional. Ubicado en el Departamento de Canelones, detrás de las dunas que protegen la costa del Gran Montevideo, este conjunto residencial multifamiliar de lujo representa el último concepto concebido por el arquitecto Rafael Viñoly, fallecido en 2023, y es el segundo proyecto en Uruguay de la desarrolladora Integrated Developments (ID), cofundada por Viñoly y su hijo Román.
La obra, actualmente en construcción con finalización prevista para 2028, se levanta sobre uno de los pocos terrenos del Área Metropolitana de Montevideo que no está separado de la playa por una ruta. Esta condición geográfica, sumada a la fuerte presencia de un ecosistema dunar, convirtió al proyecto en un desafío de diseño y sensibilidad ambiental. La decisión proyectual central fue desarrollar un edificio de perfil bajo, de forma alargada y sinuosa, que serpentea a lo largo de 425 metros lineales y se integra con el paisaje costero, reduciendo al mínimo su impacto visual. La estrategia de integrar el edificio con las dunas y la vegetación nativa lo vuelve prácticamente invisible desde la playa, un logro que, según explicó Román Viñoly en una entrevista reciente, sintetiza la visión de su padre: una arquitectura que trasciende el objeto para dialogar con el lugar desde una lógica precisa y duradera.
El proyecto alberga aproximadamente 120 unidades de entre uno y cinco dormitorios, organizadas en una configuración aterrazada que permite que casi todos los departamentos tengan amplias terrazas abiertas al cielo. Una característica singular es la hibridación tipológica que combina elementos de un conjunto residencial con la gestión de movilidad de una terminal aeroportuaria, lo que resulta en residencias con un alto grado de independencia. El 85 % de las unidades cuenta con jardín propio sin vista a vecinos, y el acceso se produce en automóvil directamente hasta cada vivienda, una solución que reduce la huella de circulación vehicular interna y maximiza la privacidad.
Para Integrated Developments, Médano representa la materialización de un modelo de desarrollo integrado que reúne diseño, construcción, comercialización y gestión de la propiedad. Este enfoque de largo plazo, según explicó Román Viñoly a medios especializados, busca evitar la fragmentación de decisiones que suele ocurrir cuando diferentes actores gestionan cada etapa del proyecto. La estrategia operativa y financiera de ID centra su actividad en localizaciones privilegiadas y sostenibilidad ambiental, con el objetivo de que los activos mejoren con el tiempo.
En el contexto de Uruguay, donde el sector inmobiliario de lujo ha crecido impulsado por la inversión extranjera, principalmente de argentinos y brasileños, Médano by Viñoly se destaca no solo por su firma arquitectónica sino por su apuesta a la integración paisajística. Mientras que otros desarrollos costeros en Punta del Este y la Ruta 10 han optado por torres de gran altura, Canelones mantiene una normativa más restrictiva en cuanto a altura y densidad, lo que ha favorecido proyectos de baja escala. No obstante, el proyecto no ha estado exento de debate sobre el impacto en la duna y el ecosistema costero. Organizaciones ambientalistas locales han señalado la necesidad de monitorear el efecto de la construcción sobre la dinámica dunar y la flora autóctona. En respuesta desde la desarrolladora, se subrayó que todo el proceso cuenta con estudios de impacto ambiental aprobados por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y que el diseño prioriza la preservación de la duna existente, utilizando técnicas de construcción de bajo impacto.
Las implicancias de Médano van más allá del plano arquitectónico. Representa un modelo de desarrollo que podría influir en futuras normativas y proyectos en la costa uruguaya, donde la presión inmobiliaria choca con la necesidad de conservar paisajes frágiles. La combinación de lujo, sustentabilidad y baja densidad podría marcar un camino intermedio, aunque el costo de las unidades, que aún no se ha hecho público, lo posiciona en un segmento muy exclusivo.
A cuatro años de la muerte de Rafael Viñoly, Médano se erige como un testimonio de su filosofía: un edificio concebido como parte del lugar, con una responsabilidad hacia el entorno y las personas. La obra, que avanza en obra gris y con trabajos de infraestructura, promete ser un hito que dialogará con el paisaje dunar de Canelones durante las próximas décadas, demostrando que el lujo y la sustentabilidad pueden converger cuando el diseño está guiado por una lógica precisa y duradera.
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