Arquitectura

Malba: la ampliación subterránea que duplicará sus salas y redefinirá el museo

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) se prepara para una transformación sin precedentes. Según se anunció el 21 de septiembre de 2026, la institución ampliará su edificio con un proyecto que se desarrollará debajo de la Plaza Perú y que duplicará la superficie destinada a salas de exhibición. La obra, aún en etapa proyectual, estará a cargo del Taller Frida Escobedo, estudio de arquitectura con oficinas en Nueva York y México, y su inauguración está prevista para fines de 2029 o comienzos de 2030.

La propuesta no se limita a sumar metros cuadrados: plantea una transformación integral de la relación entre los distintos espacios y programas del museo. \»El proyecto no apunta simplemente a ampliar el espacio disponible, sino a transformar el museo en su conjunto, creando nuevas relaciones entre los programas que volvieron a Malba lo que es hoy\», explicó la arquitecta Frida Escobedo al presentar el proyecto preliminar.

La intervención incorporará nuevas salas de exposiciones temporales, un auditorio, espacios multiuso, talleres, áreas de guardado y oficinas. También contempla una plaza-patio exterior y espacios concebidos específicamente para actividades vinculadas con el cine, la literatura, la educación y los programas públicos. De este modo, la ampliación busca extender las posibilidades de uso del museo más allá de las salas de exposición.

Los nuevos auditorios y espacios multiuso estarán diseñados para integrarse al recorrido general del Malba o funcionar de manera independiente. Esta configuración permitirá realizar simultáneamente proyecciones, conversaciones, actividades educativas y eventos, incluso fuera del horario habitual de apertura. La ampliación apunta así a incrementar la presencia cotidiana de la institución en la vida cultural de Buenos Aires.

La relación entre el museo y el espacio público será uno de los ejes de la intervención. El nuevo edificio se desarrollará por debajo de la Plaza Perú, de modo que la incorporación de superficie al Malba no implique ocupar la plaza en su nivel actual. \»Malba gana el espacio que necesita para crecer mientras la plaza conserva su carácter de espacio abierto y público\», señaló Escobedo.

Para comprender la magnitud de este proyecto, es necesario remontarse a los orígenes de la institución. Malba fue inaugurado en 2001, en el edificio que fuera la sede del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y desde entonces se convirtió en un referente del arte latinoamericano. Su colección permanente, iniciada por Eduardo Costantini, incluye obras emblemáticas como \»Abaporú\» de Tarsila do Amaral y \»La mañana verde\» de Diego Rivera.

La expansión del Malba comenzó a imaginarse en 2011, cuando el museo cumplió su primera década. Entonces se presentó ante la Legislatura porteña una solicitud para incorporar cerca de 3.840 metros cuadrados a los 7.455 metros cuadrados existentes. A fines de 2012 se otorgó un permiso para iniciar la obra durante los siguientes treinta años, sobre la base de un proyecto del arquitecto uruguayo Carlos Ott. Sin embargo, ese plan nunca se concretó.

En 2017, el Estudio Herreros de Madrid realizó la única intervención arquitectónica importante en el edificio actual, con la reforma integral de la planta baja; el mismo estudio diseñó la sede de Malba Puertos en Escobar. Esta reforma permitió mejorar la circulación y habilitar nuevos espacios para actividades educativas y sociales, pero resultó insuficiente para las necesidades de crecimiento del museo.

El nuevo proyecto de Frida Escobedo representa un cambio de paradigma. Escobedo, nacida en Ciudad de México en 1979, fundó su taller en 2006 y abrió una oficina en Nueva York en 2022. Su obra se caracteriza por una sensibilidad hacia el contexto urbano y el uso de materiales locales. Entre sus proyectos más destacados se encuentran la ampliación del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el pabellón de la Serpentine Gallery en Londres en 2018. Su enfoque combina la arquitectura con el paisaje y la memoria del lugar, lo que resulta especialmente relevante para intervenir un espacio público como la Plaza Perú.

La Plaza Perú, ubicada en el barrio de Palermo, es un espacio verde de 1.200 metros cuadrados que limita con el Malba y con el Museo de Arte Decorativo. Fue diseñada por el paisajista Carlos Thays a principios del siglo XX y es un pulmón verde en una zona de alta densidad urbana. La posibilidad de construir debajo de ella generó debates sobre el uso del espacio público y la preservación del patrimonio. Según fuentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el proyecto deberá someterse a una audiencia pública y a la aprobación de la Legislatura, trámite que ya se inició en 2025.

El financiamiento de la obra, estimado en 50 millones de dólares, provendrá de aportes privados y de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según confirmó la Fundación Malba. La institución informó que ya se iniciaron los contactos con el BID y que se espera la aprobación del directorio para fines de 2026. Asimismo, se prevé que la obra genere 300 puestos de trabajo directos durante su construcción.

En el contexto económico actual, con una inflación acumulada del 85% en 2026 y un tipo de cambio volátil, la concreción de un proyecto de esta envergadura depende de la estabilidad macroeconómica. El sector de la construcción ha mostrado signos de recuperación en los últimos meses, impulsado por el blanqueo de capitales y el crédito hipotecario, pero los costos en dólares siguen siendo elevados. La Fundación Malba, presidida por Eduardo Costantini, ha manifestado su confianza en que el proyecto se ejecutará en los plazos previstos, aunque analistas privados advierten sobre posibles retrasos.

La ampliación del Malba se inscribe en una tendencia global de museos que buscan expandirse hacia el subsuelo para preservar el espacio público. Ejemplos recientes incluyen la ampliación del Museo del Prado en Madrid, que ganó 2.500 metros cuadrados bajo la Plaza de los Jerónimos, y el Museo de Arte Moderno de París, que proyecta una extensión subterránea bajo el Jardín de las Tullerías. En América Latina, el Museo de Arte de Lima (MALI) también anunció una ampliación subterránea en 2024.

En Argentina, el proyecto del Malba podría sentar un precedente para otras instituciones culturales que enfrentan limitaciones de espacio. El Museo Nacional de Bellas Artes, por ejemplo, ha evaluado alternativas similares, aunque sin avances concretos. La Ciudad de Buenos Aires, con una densidad de 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado, enfrenta una creciente presión sobre el suelo urbano, lo que hace de las soluciones subterráneas una opción cada vez más viable.

La transformación del Malba no solo duplicará sus salas de exhibición, sino que ampliará su capacidad para albergar programas públicos, educación y cine. Esto podría aumentar el número de visitantes anuales, que en 2025 fue de 800.000, según datos del museo. La institución espera alcanzar 1,2 millones de visitantes para 2031, con la nueva infraestructura. Además, la incorporación de espacios multiuso permitirá generar ingresos adicionales por alquiler de auditorios y salas para eventos corporativos, diversificando las fuentes de financiamiento.

El impacto urbano también es significativo. La construcción bajo la Plaza Perú requerirá técnicas de ingeniería de vanguardia para no afectar los árboles centenarios ni el nivel freático. El estudio de Escobedo trabajará junto con ingenieros locales para garantizar la estabilidad del terreno. Se prevé la utilización de micropilotes y losas de hormigón armado, similares a las empleadas en la ampliación del Malba Puertos.

En cuanto a la preservación del patrimonio, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos emitió un dictamen favorable condicionado a que se mantenga la visual de la plaza y no se modifique el trazado original de Thays. El proyecto contempla la restauración de los canteros y la plantación de nuevas especies nativas.

La comunidad artística ha recibido la noticia con expectativa. Artistas y curadores consultados por medios locales destacaron la proyección internacional que dará a Malba la firma de Escobedo. \»Es una oportunidad para repensar el rol del museo en la ciudad\», afirmó una fuente del sector. Sin embargo, algunos vecinos de Palermo expresaron preocupación por el tránsito y el posible impacto durante la construcción, que se extenderá por al menos tres años.

La Legislatura porteña deberá tratar el proyecto en los próximos meses. Si se aprueba, la obra comenzará en 2027 y finalizará en 2030, en coincidencia con el bicentenario del nacimiento de la Argentina moderna. El Malba se convertirá así en el primer museo de América Latina con una ampliación subterránea de esta escala, marcando un hito en la arquitectura cultural de la región.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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