Arquitectura

La plaza que perdió su alma: el proyecto que busca restaurar la memoria de Burle Marx en Palermo

La Plaza República del Perú, ubicada sobre la Avenida Figueroa Alcorta en el barrio de Palermo, es un testigo silencioso de las transformaciones urbanas de Buenos Aires. Inaugurada en 1972 con un diseño vanguardista del paisajista brasileño Roberto Burle Marx, el espacio contaba con un módulo central de hormigón en espiral, toboganes murales y una carga sensorial que integraba el arte en la vida cotidiana del barrio. Sin embargo, la historia de este lugar es también la de un paulatino desmantelamiento de su identidad original.\n\nEn 1980, la demolición del edificio lindero llevó consigo el mural que acompañaba la estructura. Quince años después, en 1995, un imaginario negativo —vinculado a la inseguridad y al deterioro— precipitó la demolición del módulo central de hormigón. La plaza quedó despojada de su carácter escultórico y lúdico, reducida a un espacio de paso sin el poder de convocatoria que alguna vez tuvo.\n\nAhora, un proyecto académico de la materia Arquitectura del Paisaje de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), bajo la cátedra del Taller D’Andrea, propone una intervención que no solo restaura físicamente el lugar, sino que reescribe su narrativa. El trabajo, realizado por las alumnas Valentina Mastrorilli, Ariana Moro, Juliana Núñez y Catalina Precona, parte de la premisa de que la plaza es un archivo vivo: «La superposición de los estratos paisajístico, cultural y funcional propone que la plaza puede ser también un archivo vivo de la ciudad, su paisaje y su memoria», explican las autoras.\n\nEl proyecto se estructura a partir de la interacción entre tres edificios del entorno inmediato: el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), el Shopping Alcorta y el Instituto San Martín de Tours. La propuesta incluye un nuevo recorrido peatonal que vincula estos equipamientos —cultural, comercial y educativo— y transforma la plaza en un nodo articulador. «Un nuevo recorrido peatonal los vincula entre sí y con la plaza, transformándola en un lugar de encuentro», detalla la ficha técnica del proyecto.\n\nLa intervención divide el espacio en dos sectores mediante una operación topográfica. Hacia la calle Salguero, se propone un área de naturaleza y contemplación, con vegetación autóctona seleccionada por su valor estético y ecológico. Hacia el MALBA, se desarrolla una zona de programa activo: un anfiteatro curvo, un área de exposiciones a cielo abierto y espejos de agua. «Retomando el espíritu del trazado planteado por Burle Marx, un desnivel curvo en torno a una escultura da forma a un anfiteatro», señala el texto.\n\nLa plaza se concibe como una extensión programática del museo: «Se piensa como un museo natural público que se integra al MALBA como extensión programática hacia el exterior, trasladando lo artístico a la vida cotidiana y convirtiendo a la plaza en un escenario activo de la vida colectiva del barrio». Esta aproximación busca revertir la pérdida de protagonismo que el espacio fue experimentando desde la demolición de su obra central.\n\nEl plan también contempla la incorporación de ferias itinerantes sobre la calle peatonal San Martín de Tours, así como espacios de permanencia con especies nativas seleccionadas no solo por su valor ornamental sino por su rol en la sustentabilidad del ecosistema urbano. El proyecto, según los registros de la UNDAV, fue presentado en 2025 y se enmarca en una línea de investigación que busca resignificar espacios públicos degradados mediante la rehabilitación de su memoria histórica y paisajística.\n\nDesde una perspectiva histórica, la plaza República del Perú es un ejemplo de cómo el abandono de infraestructuras icónicas puede fracturar la identidad barrial. La decisión de demoler el módulo de Burle Marx en 1995, bajo el argumento de su «imagen negativa», fue en su momento denunciada por organizaciones de vecinos y expertos en patrimonio, que la consideraron una pérdida irreparable para el paisaje cultural porteño. La propuesta actual, aunque académica, retoma ese debate y propone una solución que integra la memoria con las necesidades contemporáneas.\n\nEn un contexto donde la Ciudad de Buenos Aires busca posicionar a Palermo como polo cultural y de esparcimiento, esta intervención podría ser un modelo para otros espacios públicos que han perdido su esencia. La ficha técnica presentada por las alumnas no tiene fecha de ejecución, pero su difusión ha reabierto la conversación sobre la gestión de los bienes modernos en la ciudad: un recordatorio de que el espacio público, cuando se planifica con mirada multidisciplinaria, puede ser un catalizador de la vida colectiva, recuperando su función de archivo vivo de la memoria urbana.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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