En el marco del Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), celebrado en Barcelona el 30 de junio, la arquitecta y urbanista Itziar González Virós (Barcelona, 1967) ofreció una conferencia que incomodó a más de un gestor público. Su intervención, previa a la participación del danés Jan Gehl, se centró en desmontar el concepto convencional de espacio público, al que calificó como «una mentira» y «un espacio administrativo».\n\nGonzález Virós, que ha transitado tanto los despachos del poder político como los márgenes del sistema, sostiene que la gestión pública ha delegado la toma de decisiones sobre el espacio urbano a administraciones que actúan sin consultar a los vecinos. «Lo hemos delegado a administraciones que lo gestionan y deciden llenar, por ejemplo, una plaza de terrazas comerciales sin consultar al vecindario. No hay decisiones conjuntas», afirmó en diálogo exclusivo con ARQ. Frente a esta realidad, propone un concepto alternativo: el espacio comunitario, un «umbral» donde lo privado y lo colectivo se encuentran para tejer relaciones y compromisos cotidianos.\n\nLa trayectoria de González Virós está marcada por su activismo y coherencia. Desde joven, en el Barrio Gótico de Barcelona, trabajó en la rehabilitación de edificios y asistió a mujeres solas, una experiencia que la llevó a hacer un juramento al recibirse: jamás construir obra nueva, solo rehabilitar. Esta ética profesional la acompañó durante su paso por la gestión pública entre 2007 y 2010, cuando fue concejala independiente de Ciutat Vella.\n\nUno de los episodios más difíciles de su carrera ocurrió cuando intentó frenar la turistificación descontrolada en su distrito. Su plan de usos, que buscaba limitar la proliferación de hoteles y locales comerciales, le valió amenazas de muerte y destrozos en su vivienda. La presión llegó al punto más crítico con el caso del Palacio de la Música, donde el Ayuntamiento recalificó parcelas destinadas a una escuela para construir un hotel de lujo. «Me negué y lo denuncié», recuerda. «Llevaba tres años trabajando con escoltas, pero yo era arquitecta y urbanista. Si acababa imputada, mi vida y mi credibilidad profesional se terminaban. Le dije al alcalde: hasta aquí hemos llegado. Y dimití».\n\nLa dimisión la sumió en un período de desamparo, pero con el tiempo su denuncia encontró respaldo. En 2021, la justicia condenó al Ayuntamiento de Barcelona por la recalificación del Palacio de la Música, un fallo que dio la razón a la arquitecta y evidenció las irregularidades cometidas durante la gestión del entonces alcalde Joan Clos. Este caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la especulación urbanística en Cataluña.\n\nEl contexto actual de crisis de vivienda y turistificación en ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia otorga especial relevancia a las ideas de González Virós. En Argentina, por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires ha enfrentado debates similares por la proliferación de alquileres temporarios y su impacto en el mercado inmobiliario local. Medios locales como La Nación e Infobae reportaron el año pasado una reducción del 65% en la oferta de alquileres tradicionales en el centro porteño, un fenómeno que los especialistas vinculan con la expansión de plataformas como Airbnb.\n\nGonzález Virós no es una figura solitaria en este campo. Junto a Jan Gehl, el reconocido urbanista danés, comparte la visión de una ciudad diseñada para las personas y no para los automóviles. Sin embargo, su crítica más profunda es hacia el estado de la participación ciudadana. «El silencio administrativo es una forma de violencia», ha declarado en otras ocasiones. Esta postura la ha convertido en una figura incómoda para los gobiernos locales, que a menudo priorizan los intereses económicos sobre las necesidades vecinales.\n\nSu propuesta de «espacio comunitario» implica repensar la ciudad desde las escalas barriales. En su trabajo junto a la Generalitat de Catalunya, impulsó la reconversión de locales comerciales en desuso, insistiendo en que las plantas bajas no pueden quedar exclusivamente en manos del negocio privado. «Es el zócalo de la ciudad, el lugar donde lo privado se encuentra con lo colectivo y se mezcla», explica. «Lo que no se dibuja no existe», agrega, en referencia a la necesidad de una planificación urbana consciente y participativa.\n\nLa carrera de esta urbanista es un testimonio de que la coherencia puede tener un alto costo personal, pero también una gran recompensa social. Hoy, González Virós continúa su activismo desde el ámbito independiente, asesorando a comunidades y gobiernos en la gestión de espacios urbanos con una perspectiva que prioriza el bienestar humano sobre el lucro inmobiliario. Su voz, pausada pero firme, se ha convertido en una referencia obligatoria en los debates sobre el futuro de las ciudades, tanto en España como en América Latina, donde la especulación y la falta de participación son problemas recurrentes.\n\nEl Congreso de la UIA, que reunió a arquitectos de más de 50 países, fue el escenario perfecto para que González Virós presentara sus ideas ante una audiencia global. Pero su mensaje no se limita al ámbito académico: es una llamada a la acción para que los ciudadanos se apropien de sus espacios y no deleguen la vida urbana a las administraciones. Como ella misma resume, «el espacio público es una ficción si no es un espacio comunitario». La pregunta que queda flotando es si las ciudades del mundo están preparadas para aceptar este desafío.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
