Este sábado 3 de octubre, entre las 15 y las 22 horas, el barrio porteño de Flores volverá a convertirse en el epicentro de la edición independiente y la cultura autogestiva de Buenos Aires. La Feria del Libro de Flores, que este año se realiza bajo la consigna ‘Use el martillo’, reunirá a más de 200 editoriales de todos los géneros, junto a charlas con referentes del pensamiento y el arte, talleres de oficios, muestras serigráficas, espectáculos musicales y espacios para las infancias. Encabezan las presentaciones la antropóloga y pensadora Rita Segato, la cineasta Lucrecia Martel, la ensayista Sylvia Saítta, la investigadora Francesca Lessa, el ilustrador Sebastián Santana, la actriz e integrante de Piel de Lava Elisa Carricajo y el escritor brasileño Wilson Alves-Bezerra.
La feria, que nació en 2021 en el tramo final de la pandemia, se ha consolidado como un espacio de reencuentro en el espacio público y de resistencia frente a lo que sus organizadores describen como ‘el aislamiento y la precariedad’. La consigna de este año, ‘Use el martillo’, propone una herramienta de intervención colectiva que convoca a la alerta, la resistencia y la reconstrucción comunitaria. El evento es gratuito y accesible, y se desarrolla en la calle, una característica que sus participantes destacan como fundamental.
La elección de Flores como sede no es azarosa. Sylvia Saítta, una de las mayores especialistas en la obra de Roberto Arlt, señala: ‘El modo en que está pensada la Feria del Libro de Flores es una de las mejores maneras de recorrer el ámbito en el que Roberto Arlt pensó El juguete rabioso: una feria que se realiza en la calle. Es una justicia poética. La calle es precisamente lo que la literatura de Arlt incorpora como gran protagonista de la novela urbana moderna, introduciendo una lengua plebeya en la que se cruzan la voz de la calle y el lunfardo’. Saítta participará de la jornada, aportando una perspectiva que vincula la tradición literaria argentina con las prácticas culturales contemporáneas.
La programación incluye actividades que abarcan desde el pensamiento crítico hasta los oficios y las artes visuales. Elisa Carricajo, actriz, dramaturga y gestora cultural, estará al frente de ‘El tarot también es del barrio’, una actividad que combina su práctica menos conocida, el tarot, con reflexiones sobre la espiritualidad y anécdotas personales, plasmadas en su libro ‘Esto también es tarot’. Carricajo sostiene: ‘En este momento hay muchos factores que tienden a recluirnos, a aislarnos y a comunicarnos a través de pantallas; por eso un evento presencial, público, gratuito y accesible cobra un valor especial’. La artista codirige el espacio Planta Inclán y representa una generación de creadores que integran la gestión territorial con la producción artística.
Junto a las figuras mencionadas, participarán analistas y ensayistas como Agustín Valle, Ignacio Gago, Ezequiel Gatto, Danú Gontijo, Melina Alexia Varnavoglou, Inés Hopenhayn, Juan Felipe Salguero y José Amore, junto con el Coro Nacional de Niños y agrupaciones territoriales de Argentina, Brasil y Chile. Esta composición internacional y multidisciplinaria completa lo que los organizadores describen como ‘un mapa colectivo de ideas para perforar la anestesia del presente’.
La historia de la feria se remonta a 2021, cuando un grupo de organizaciones barriales y editoriales independientes decidió ocupar el espacio público en un contexto de restricciones sanitarias. El Centro de Formación Profesional 24 (CFP 24), una escuela pública de oficios que funciona en el barrio desde el año 2000 en Morón 2538, junto con la editorial Tinta Limón Ediciones, La Periférica Distribuidora, Divagario, Distrito Comix y la Feria de Artigas, impulsaron la iniciativa. Lo que comenzó como un reencuentro en el espacio público no tardó en consolidarse como un fenómeno cultural de escala metropolitana.
El impacto de la feria trasciende lo literario. En un contexto de crisis económica y ajuste en el sector cultural, la autogestión y el arraigo territorial se presentan como alternativas frente a la precariedad. La presencia de más de 200 editoriales independientes refleja la vitalidad de un sector que, pese a las dificultades, sostiene la producción de libros y la circulación de ideas. La feria funciona como una plataforma para editoriales que no acceden a los grandes circuitos comerciales y como un espacio de encuentro entre lectores, autores y trabajadores de la cultura.
La consigna ‘Use el martillo’ puede interpretarse como un llamado a la acción colectiva y a la construcción de alternativas desde lo comunitario. En un barrio con una identidad obrera y migrante fuertemente marcada, la feria recupera la calle como ámbito de disputa simbólica y de producción de sentido. La articulación entre una escuela de oficios, editoriales independientes, distribuidoras y espacios culturales barriales configura un ecosistema que excede la lógica del mercado y propone formas de organización basadas en la cooperación y la solidaridad.
La jornada del sábado incluirá también talleres de oficios, muestras serigráficas y espectáculos musicales, lo que refuerza la dimensión multidisciplinaria del evento. La presencia de espacios para las infancias indica una apuesta por la construcción de públicos desde edades tempranas y por la transmisión de saberes en un entorno comunitario. La combinación de pensamiento crítico, arte, oficios y música configura una propuesta que busca interpelar a públicos diversos y generar instancias de encuentro presencial en un contexto de creciente virtualización de las relaciones sociales.
En términos geopolíticos y culturales, la Feria del Libro de Flores se inscribe en una tradición de ferias y espacios autogestionados que proliferaron en América Latina en las últimas décadas. La participación de agrupaciones de Brasil y Chile sugiere una dimensión regional que vincula experiencias locales con procesos más amplios de resistencia cultural. La circulación de ideas y la cooperación entre colectivos de distintos países configuran un entramado que trasciende las fronteras nacionales y propone una mirada latinoamericana sobre la producción editorial y la gestión cultural.
La consolidación de la feria a lo largo de cinco ediciones consecutivas demuestra la sostenibilidad de un modelo basado en la autogestión y el arraigo territorial. En un contexto de políticas culturales fluctuantes y de retracción del financiamiento estatal, la capacidad de organización de estas redes barriales se presenta como un factor clave para la continuidad de proyectos independientes. La feria no solo vende libros: produce un espacio de sociabilidad, de debate y de construcción de identidad colectiva.
El sábado 3 de octubre, Flores será escenario de una jornada que combina la celebración de la palabra con la intervención política y cultural. Las voces de Rita Segato, Lucrecia Martel, Sylvia Saítta, Elisa Carricajo y Wilson Alves-Bezerra, junto a las de más de 200 editoriales y decenas de colectivos, configurarán un mapa de ideas y prácticas que apuesta por la presencialidad, la calle y lo comunitario como formas de resistencia frente a la anestesia y el aislamiento. La feria se presenta, así, como un dispositivo de construcción de sentido que excede lo estrictamente literario y se proyecta hacia el campo de lo social y lo político.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
