Introducción
El Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba será el escenario donde la Selección Argentina de fútbol inicie formalmente una nueva etapa. Este miércoles, desde las 21:00, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni enfrentará a Bolivia en un partido correspondiente a las Eliminatorias Sudamericanas, con la particularidad de que será la primera vez en más de una década que el equipo nacional dispute un encuentro oficial sin la presencia de Lionel Messi en el campo de juego. La ausencia del capitán y máximo referente histórico del seleccionado marca un antes y un después en el ciclo, que ahora deberá reconfigurar su estructura ofensiva y su identidad de juego.
El título del partido bien podría sintetizar el cambio de paradigma: de la disyuntiva ‘Julián o Lautaro’ que durante años ocupó los debates sobre quién debía acompañar a Messi en el ataque, se pasa a la conjunción ‘Julián y Lautaro’. Julián Álvarez y Lautaro Martínez serán los dos delanteros titulares, y sobre ellos recaerá la responsabilidad de comandar la ofensiva argentina en esta nueva era. La decisión no es menor: implica un ajuste táctico y estratégico que Scaloni y su cuerpo técnico vienen madurando desde hace tiempo, pero que ahora se ve forzada por la realidad.
Desarrollo
El partido ante Bolivia, válido por la fecha de Eliminatorias, se presenta como un examen inicial para evaluar cómo responde el equipo sin su principal arma. Scaloni ha optado por mantener el esquema 4-4-2 que caracterizó a la Selección en los últimos años, pese a que algunos especulaban con un posible cambio a un 5-3-2 o 3-5-2 que aprovechara la profundidad por las bandas con dos delanteros de área. Sin embargo, el entrenador prioriza la abundancia de mediocampistas de buen pie y la idea de un equipo compacto que priorice la posesión y el pase corto.
La dupla Álvarez-Martínez representa una combinación de características complementarias. Julián Álvarez, de 26 años, aporta movilidad, presión constante y una capacidad notable para asociarse en espacios reducidos. Lautaro Martínez, de 29 años, es un delantero de área con instinto goleador y una notable capacidad para definir en el último tercio. Juntos, pueden generar una sinergia que compense la ausencia de Messi en la creación y finalización de jugadas.
El cuerpo técnico, integrado por Scaloni, Pablo Aimar, Walter Samuel y Matías Manna, entre otros, ha sido claro en su filosofía. En una carta publicada en redes sociales con motivo de la despedida de Messi, Manna escribió: ‘Un conjunto de ideas que llevan a un equipo a dominar a través de la pelota, a llenar el centro del campo para poder jugar con superioridad. Priorizar el pase corto, que muchos jugadores se acerquen a la pelota, que muchos mediocampistas potencien a los números 10. Con su identidad ‘La Nuestra’ desde el Sur Global, Argentina tiene que decir: jugamos así’. Estas palabras reflejan la intención de mantener una identidad de juego basada en la posesión y la asociación, incluso sin Messi.
Scaloni, en diálogo con Clarín durante el Mundial, había anticipado: ‘Es inútil hablar acá de transiciones rápidas o de vértigo porque nuestro juego no va por ahí. Nuestra mejor versión es la de juntar pases, la de ir todos juntos. La idea está clara y no la vamos a traicionar más allá de que nos podemos acomodar a otra clase de juego’. Esta declaración subraya la continuidad filosófica del entrenador, que no pretende revolucionar el estilo sino adaptarlo a los nuevos intérpretes.
En la práctica, el 4-4-2 con Álvarez y Martínez en punta requiere que los mediocampistas aporten creatividad y llegada. Jugadores como Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Giovani Lo Celso serán clave para conectar con los delanteros y mantener la posesión. Además, los laterales deberán sumarse al ataque para generar amplitud, aunque sin descuidar la solidez defensiva.
La ausencia de Messi también plantea un desafío en cuanto al liderazgo. El rosarino no solo era el mejor jugador, sino también el capitán y el referente anímico. Ahora, voces como las de De Paul, Martínez y Álvarez deberán asumir ese rol. Scaloni ha destacado en varias oportunidades la importancia del grupo y la responsabilidad compartida.
El partido ante Bolivia, además, tiene un componente simbólico: se juega en Córdoba, una provincia donde Messi tuvo actuaciones memorables, y ante un rival que históricamente ha sido difícil en la altura, pero que en condición de local para Argentina suele presentar menos resistencia. La expectativa está centrada en ver cómo funciona la nueva dupla y si el equipo logra mantener el nivel competitivo que lo llevó a ganar la Copa América y el Mundial.
Implicancias
La transición post-Messi tiene implicancias que trascienden lo deportivo. En el plano futbolístico, la Selección deberá demostrar que puede ser competitiva sin su máxima estrella. Esto no solo afecta a la conformación del equipo, sino también a la estrategia de juego y a la capacidad de adaptación a diferentes contextos. La dupla Álvarez-Martínez es una apuesta fuerte, pero también una oportunidad para que otros jugadores den un paso al frente.
En el aspecto emocional, la hinchada argentina deberá acostumbrarse a ver un equipo sin Messi, lo que puede generar cierta nostalgia pero también expectativas renovadas. La generación de jugadores que ganó el Mundial de Qatar 2022 tiene la madurez suficiente para asumir el desafío, y muchos de ellos ya han demostrado su valía en clubes europeos.
Económicamente, la ausencia de Messi puede impactar en la venta de entradas y en los acuerdos comerciales, aunque su legado perdura y la marca Argentina sigue siendo fuerte. A largo plazo, el desarrollo de nuevos referentes es crucial para mantener el interés del público y el apoyo de los sponsors.
En cuanto a la clasificación para el próximo Mundial, Argentina necesita sumar puntos para asegurar su presencia en el torneo. Este partido ante Bolivia es una oportunidad para consolidar el liderazgo en las Eliminatorias y probar variantes tácticas. Scaloni ha demostrado ser un entrenador flexible y estratégico, por lo que se espera que el equipo mantenga su identidad pero se adapte a las circunstancias.
La decisión de mantener el 4-4-2 también refleja la confianza en el mediocampo, que sigue siendo el sector más rico en talento. La presencia de jugadores como Enzo Fernández, Mac Allister y De Paul garantiza control y creatividad, lo que permite que los delanteros reciban balones en condiciones óptimas. La dupla Álvarez-Martínez se beneficia de esta generación de juego, y su entendimiento dentro y fuera de la cancha será clave.
Conclusión
El partido ante Bolivia marca el inicio de una nueva era para la Selección Argentina. Sin Lionel Messi, el equipo de Scaloni apuesta por la dupla Julián Álvarez-Lautaro Martínez y por la continuidad de un estilo de juego basado en la posesión y el pase corto. El desafío es mayúsculo, pero también representa una oportunidad para que nuevos líderes emerjan y para que la identidad futbolística argentina se mantenga vigente. La expectativa está puesta en el desempeño del equipo en Córdoba, en un partido que, más allá del resultado, servirá como termómetro para medir la capacidad de adaptación de la Scaloneta en su etapa post-Messi. Los ojos del mundo estarán atentos a cómo Argentina comienza a escribir su historia sin su máximo exponente.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
