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Crisis en la FIFA: la Conmebol celebra la marcha atrás de Infantino y marca distancia de la postura de la UEFA

La crisis institucional que atraviesa la FIFA desde mediados de 2026 parece lejos de resolverse. Mientras la UEFA ratifica su postura de boicotear las competiciones organizadas por el máximo organismo del fútbol mundial y sostiene que perdió la confianza en la conducción de Gianni Infantino, la Conmebol optó por un camino diferente: celebrar la marcha atrás de la FIFA respecto al cuestionado proyecto para comercializar parte de los derechos de sus principales torneos y llamar al diálogo.

El organismo sudamericano, presidido por Alejandro Domínguez, difundió este jueves un comunicado titulado «El fútbol está primero», en el que expresa su respaldo a la decisión de la FIFA de retirar la propuesta, al tiempo que remarca «su preocupación por las reiteradas acciones unilaterales adoptadas sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos para el tratamiento de este tipo de situaciones».

## Contexto: el proyecto que desató la tormenta

La crisis se originó a principios de agosto de 2026, cuando la FIFA presentó un plan para comercializar de forma centralizada los derechos de transmisión y patrocinio de sus principales competiciones, incluidos los Mundiales de 2030 y 2034. La iniciativa, que buscaba concentrar en la entidad con sede en Zúrich la negociación de estos acuerdos, fue interpretada por varias confederaciones y asociaciones nacionales como una intromisión en sus facultades tradicionales y un riesgo para la autonomía de los organismos regionales.

La UEFA fue la primera en reaccionar con dureza. En un comunicado emitido el 4 de agosto, la confederación europea anunció que evaluaba la posibilidad de boicotear las competiciones de la FIFA si no se retiraba el proyecto. «La confianza en la conducción de la FIFA está seriamente dañada», afirmó en aquel momento el presidente del organismo europeo. La amenaza fue ratificada en las horas posteriores, cuando la UEFA confirmó que mantendría el boicot a pesar de la retirada del proyecto, exigiendo además la renuncia de Infantino.

## La postura de la Conmebol: diálogo y consenso

El comunicado de la Conmebol, difundido el 6 de agosto, marca un tono sensiblemente distinto al adoptado por la UEFA. En lugar de sumarse al pedido de renuncia o a la amenaza de boicot, el organismo sudamericano valoró positivamente la decisión de la FIFA de dar marcha atrás con la iniciativa y la consideró «una oportunidad para retomar el camino del diálogo» y «construir consensos».

«La decisión adoptada por la FIFA de retirar la propuesta abre una oportunidad para retomar el camino del diálogo y construir consensos», señala el texto, que además enfatiza que «el fútbol debe estar siempre por encima de cualquier interés económico o político».

En su párrafo más duro, la Conmebol expresa «su preocupación por las reiteradas acciones unilaterales adoptadas sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos para el tratamiento de este tipo de situaciones». Esta frase, aunque moderada en comparación con el lenguaje utilizado por la UEFA, deja entrever una crítica velada al estilo de gestión de Infantino.

El comunicado también describe el escenario de crisis que atraviesa la FIFA: «En cuestión de días el fútbol pasó de ocupar el centro de la atención mundial por la realización de un extraordinario evento deportivo a concentrar el debate público en asuntos vinculados con su gobernanza». Esta referencia al reciente Mundial de 2026, celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, contrasta la alegría deportiva con la turbulencia institucional.

## Implicancias: una fractura que se profundiza

La diferencia de posturas entre la UEFA y la Conmebol evidencia una fractura dentro del ecosistema del fútbol mundial. Mientras la confederación europea, que agrupa a 55 asociaciones y representa el mayor mercado económico del deporte, adopta una actitud confrontativa hacia Infantino, la sudamericana, con 10 asociaciones, opta por una estrategia de mantenimiento del orden institucional y búsqueda de consensos.

Esta división no es menor. La UEFA controla una parte significativa de los ingresos del fútbol mundial, tanto por sus propias competiciones como por la Champions League, la Europa League y la nueva Supercopa. Un boicot de sus selecciones y clubes a los torneos de la FIFA tendría un impacto económico considerable en los próximos Mundiales y en las ventanas internacionales de partidos.

Por su parte, la Conmebol, aunque menos poderosa en términos financieros, tiene un peso simbólico importante: es la cuna del fútbol más exitoso del planeta, con selecciones como Brasil y Argentina, y cuenta con una influencia clave en la organización de los Mundiales de 2030, que se disputarán en España, Portugal y Marruecos, con un partido inaugural en Buenos Aires.

El posicionamiento de la Conmebol también responde a la necesidad de proteger sus propios intereses. La confederación sudamericana tiene un acuerdo de cooperación con la UEFA que se remonta a 2022, que incluye intercambios de jugadores y la organización conjunta de eventos. Sin embargo, al mantenerse al margen del boicot, busca no quedar atrapada en el fuego cruzado entre la FIFA y la UEFA.

## La reacción de la AFA y los dirigentes

El presidente de la AFA, Claudio Tapia, con plena influencia en las decisiones de la Conmebol, fue uno de los dirigentes que reposteó el mensaje del organismo sudamericano. Este gesto público refuerza la postura oficial y anticipa que la asociación argentina se alineará con la línea conciliadora de Domínguez, al menos por ahora.

La actitud de Tapia contrasta con la de otros dirigentes sudamericanos, como el presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, Ednaldo Rodrigues, quien en los últimos días había expresado su preocupación por la deriva de la FIFA. Sin embargo, la unidad mostrada por la Conmebol en su comunicado sugiere que, al menos en esta etapa, se buscará una solución institucional.

## Conclusión informativa

A pocas horas de la retirada del proyecto comercial por parte de la FIFA, el tablero del fútbol mundial presenta dos estrategias claramente diferenciadas: la de la UEFA, que mantiene su amenaza de boicot y exige la renuncia de Infantino, y la de la Conmebol, que celebra la marcha atrás como una oportunidad para recomponer el diálogo.

La FIFA, por ahora, no ha hecho declaraciones públicas sobre la crisis más allá del anuncio de la retirada del proyecto. Gianni Infantino, que asumió en 2016 y fue reelecto en 2023, enfrenta uno de los mayores desafíos a su liderazgo desde el escándalo de corrupción que sacudió a la entidad en 2015.

La próxima reunión del Consejo de la FIFA, prevista para octubre, será un test clave para evaluar si las aguas se calman o si la crisis se profundiza. Mientras tanto, la Conmebol intenta posicionarse como un actor moderador, un rol que podría resultarle útil en las negociaciones futuras sobre el calendario internacional y la repartición de los ingresos del Mundial 2030.

La pelota, ahora, está en el tejado de los dirigentes europeos y de la cúpula de la FIFA. La institucionalidad del fútbol mundial, tal como la conocemos, está en juego.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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