Politica

Cerimedo y los Milei: la historia de un vínculo cercano del que ahora nadie quiere hacerse cargo

La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, acusado de intento de asesinato contra su expareja Nadie Beller, ha desatado una ola de revisiones dentro del universo libertario argentino. El consultor, conocido por su trabajo en medios digitales y por su rol en la campaña que llevó a Javier Milei a la presidencia en 2023, se ha convertido ahora en una figura incómoda. Sectores del oficialismo, que antes celebraban su cercanía con los hermanos Milei, intentan desligarse de un vínculo que consideran una mancha venenosa.

La historia de esta relación se remonta a los meses previos a las elecciones presidenciales. Según un integrante del equipo que trabajó en la campaña libertaria, Cerimedo ofreció ponerle un “SWAT” a Javier Milei para darle protección en el último tramo de la contienda electoral. Este “SWAT”, descrito como una especie de fuerza de seguridad especial, tenía como objetivo cuidar de manera permanente al entonces candidato. La propuesta, que hoy se recuerda con tono crítico, fue uno de los primeros indicios de las excentricidades que caracterizarían al consultor.

Las fuentes consultadas, dependiendo del sector del entramado oficialista al que se les pregunte, ofrecen distintas versiones sobre cómo Cerimedo llegó a la cercanía de Javier y, sobre todo, de Karina Milei. La versión más extendida apunta a que el ex asesor de la familia Bolsonaro fue presentado a los hermanos por dirigentes que colaboraban con Santiago Caputo en la estrategia de comunicación. Cerimedo, siempre vinculado a las “granjas de trolls” y a la difusión de contenido en redes, habría encontrado en ese equipo un espacio propicio para desarrollar su influencia.

El vínculo de Cerimedo con el mundo libertario no se limitaba a su relación con los Milei. Uno de sus ex socios en el sitio de noticias La Derecha Diario, Juan Carreira —conocido como Juan Doe en la plataforma X—, sigue desempeñándose en la Dirección de Comunicación Digital de Presidencia. Otro cofundador del portal, Ezequiel Acuña, recaló a principios de año en Nucleoeléctrica, una empresa estatal clave para el sector energético. Ambos funcionarios, en la interna oficial, hoy se referencian en el espacio conocido como “Las Fuerzas del Cielo”. Además, en los antiguos streamings de Cerimedo aparecían columnistas que actualmente participan en el programa oficialista “Carajo”, donde el “Gordo Dan” tiene un rol protagónico.

La Derecha Diario, fundado por Cerimedo, se ha consolidado como un sitio informativo que difunde noticias libertarias y que está metido de lleno en lo que el Gobierno denomina “la batalla cultural”. Sin embargo, cuando Cerimedo se peleó con los Milei, vendió gran parte del negocio al español Javier Negre, otro personaje del ecosistema libertario envuelto en polémicas. Esta operación marcó un punto de inflexión en la relación entre el consultor y el círculo más cercano al presidente.

Desde el entorno de Santiago Caputo, el asesor presidencial, se atribuye al ex armador Carlos Kikuchi el rol de haber facilitado el ingreso de Cerimedo al espacio. No obstante, en el equipo del actual senador provincial, que rompió con los hermanos Milei en una trifulca en el Hotel Libertador, aseguran que Kikuchi nunca tuvo responsabilidad en la comunicación y las redes del espacio. Según esta versión, cuando Kikuchi llegó al espacio a comienzos de 2022, el consultor ya formaba parte del equipo de campaña. De hecho, tanto el “Chino” como su colaborador Julio Serna habrían recomendado a “El Jefe” que desistiera de los servicios de Cerimedo, alertando sobre sus “delirios”, como la citada “task force” para cuidar a los hermanos Milei o las versiones de que supuestamente tenía vínculos con la CIA.

A pesar de las advertencias, Karina Milei continuó confiando en “Jony” y “Pablo” para encargarse de la seguridad de ella y de su hermano. Cerimedo sí proveyó parte de la logística para el “Tour de la Libertad”, una gira que en 2023 emprendió el economista por varias provincias. En el paso por Entre Ríos, según algunos testigos, ese tramo de la campaña registró algunos sinsabores que despertaron el malhumor de la actual jefa de La Libertad Avanza. Estos incidentes no fueron suficientes para romper el vínculo, pero quedaron en la memoria de quienes participaron en la organización.

La detención de Cerimedo en Bolivia ha reavivado estas historias y ha puesto en evidencia la fragilidad de los lazos que unieron al consultor con el oficialismo. La estrategia de distanciamiento, aunque coordinada, no logra ocultar el hecho de que Cerimedo fue parte activa del entramado que llevó a Milei al poder. La exposición mediática del caso, sumada a las acusaciones graves que enfrenta, obliga a los actores involucrados a rendir cuentas sobre cómo se gestó esta relación y qué sabían de las prácticas del consultor.

El caso también plantea interrogantes sobre la naturaleza de las alianzas políticas en el entorno libertario. La figura de Cerimedo, con su perfil de operador digital y su historial de controversias, ilustra las tensiones entre los sectores más pragmáticos y los más radicales del movimiento. Mientras algunos buscan presentarlo como un accidente, otros reconocen que su influencia fue clave en la construcción de la narrativa de campaña. La falta de una respuesta unificada por parte del oficialismo refleja la incomodidad que genera el tema y las dificultades para gestionar las consecuencias de un vínculo que, hasta hace poco, era exhibido con orgullo.

Desde una perspectiva económica y política, el impacto de este caso no se limita al ámbito judicial. La exposición pública de las conexiones entre Cerimedo, funcionarios actuales del Gobierno y empresas estatales como Nucleoeléctrica podría derivar en un mayor escrutinio sobre los procesos de selección de personal y sobre los criterios utilizados para ocupar cargos estratégicos. Asimismo, la crisis interna que este episodio podría desencadenar en el espacio libertario, en un contexto de reconfiguración de alianzas y de debate sobre los límites de la “batalla cultural”, es un factor que los analistas políticos seguirán con atención.

En conclusión, el caso Cerimedo evidencia cómo una relación que comenzó como una apuesta estratégica en el marco de una campaña electoral se ha convertido en un pasivo político complejo. Los esfuerzos de los distintos sectores del oficialismo por desligarse de su figura, presentándolo como un operador externo o como resultado de malas recomendaciones, contrastan con los hechos documentados que muestran su participación activa en áreas sensibles como la seguridad y la logística de campaña. La resolución de este entuerto dependerá tanto de la evolución del proceso judicial en Bolivia como de la capacidad del Gobierno para gestionar las implicancias de un vínculo que hoy nadie quiere reivindicar pero que, como se ha reconstruido en esta nota, existió y fue profundo.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *