En el corazón de Barracas, un ícono de la historia industrial argentina comienza a escribir un nuevo capítulo. La antigua fábrica de Alpargatas, ubicada en el perímetro de las avenidas Regimiento de Patricios, Lamadrid, Olavarría y Azara, se transformará en Palacio Molina, un ambicioso complejo residencial y de usos mixtos. La noticia, difundida en el marco de la inauguración de una nueva edición de Casa FOA, la tradicional muestra de arquitectura, diseño y paisajismo que estará abierta hasta el 1° de noviembre, pone el foco en la reconversión de espacios industriales en la Zona Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
El proyecto, desarrollado por GES Desarrollos y comercializado por Achaval Cornejo, demandará una inversión de 100 millones de dólares y busca consolidar una nueva centralidad urbana en Barracas. Implantado sobre un lote de 12.765 metros cuadrados, Palacio Molina tendrá una superficie total proyectada de 58.116 metros cuadrados. El diseño arquitectónico, a cargo del estudio Dujovne-Hirsch, respetará la estructura original de hormigón armado con módulos de 5,50 x 6,00 metros y alturas interiores superiores a los cuatro metros, preservando así la identidad industrial del conjunto.
La historia de la fábrica de Alpargatas se remonta a 1883, cuando Juan Echegaray y Enrique Piñeyro fundaron la empresa en Buenos Aires. La planta de Barracas se convirtió en un símbolo de la producción nacional de calzado, especialmente de las icónicas alpargatas que vistieron a generaciones de argentinos. Durante décadas, la fábrica fue un motor de empleo y desarrollo para el barrio, atrayendo a trabajadores de toda la zona sur. Sin embargo, hacia finales del siglo XX, el proceso de desindustrialización y la apertura económica impactaron fuertemente en el sector manufacturero. La producción se trasladó a plantas más modernas y la vieja fábrica quedó en desuso, convirtiéndose en un testimonio del pasado industrial.
La reconversión de estos espacios no es un fenómeno nuevo en Buenos Aires. En las últimas décadas, antiguas fábricas, depósitos y galpones han sido reciclados para nuevos usos, principalmente residenciales y comerciales. Barracas, junto con otros barrios como La Boca, San Telmo y Palermo, ha sido testigo de este proceso. La creación del Distrito de Diseño en 2012 y el impulso de polos tecnológicos y creativos han contribuido a revalorizar la zona. La llegada de Casa FOA a la ex fábrica de Alpargatas no es casual: la muestra, que se realiza desde 1985, ha intervenido en más de 30 edificios emblemáticos, muchos de ellos en proceso de reciclaje, funcionando como una vidriera para atraer inversores y compradores.
El proyecto Palacio Molina se estructura en varias tipologías. Incluirá 45 lofts que habitan la arquitectura del siglo XIX (Lofts del Palacio), 166 lofts industriales rediseñados (Distrito Molina), cinco pisos de plantas flexibles para oficinas y coworking (Molina Office), 227 residencias distribuidas en nueve niveles (Molina Home), 280 cocheras y un basamento comercial con atrio gastronómico interior. Además, contará con 7.000 metros cuadrados de amenities premium: jardines con flora autóctona, pileta tipo laguna, rooftop con parrilleros, sum para eventos, gimnasio y pileta indoor. «La expectativa es que durante el desarrollo de Casa FOA se genere un interés en este nuevo producto que se traduzca en ventas», anticipa Iván Achaval, presidente de la inmobiliaria.
La comercialización de la primera etapa, lanzada en abril de 2026, consistió en 187 lofts de 46 a 134 metros cuadrados que se cotizaron a 1.700 dólares por metro cuadrado y se vendieron en solo 50 días. «Fue un éxito por tratarse de un producto muy bien recibido en la zona», señala Achaval. El perfil del comprador es una combinación de inversor y consumidor final, en general gente de Barracas. Ahora, en el marco de Casa FOA, se lanza la segunda etapa con Molina Home: 227 residencias de uno a cuatro ambientes, todas equipadas con sistema de domótica integral, con superficies de 36 a 91 metros cuadrados y precios desde 2.300 dólares por metro cuadrado, con opciones desde 83.000 hasta 282.000 dólares. La desarrolladora ofrece un plan de financiación con un anticipo del 30% en dólares y 96 cuotas en dólares a una tasa anual del 9,8%, o bien un plan en pesos con un anticipo del 30% en dólares y el saldo en 36 cuotas actualizadas por el índice de la Cámara Argentina de la Construcción.
El impacto de este tipo de desarrollos en Barracas es múltiple. Por un lado, revitaliza una zona que durante años estuvo postergada, atrayendo inversiones y nuevos residentes. Por otro, plantea desafíos en términos de infraestructura y servicios, ya que la densidad poblacional aumentará significativamente. Además, el proyecto se suma a otros emprendimientos similares en la zona, como el Distrito Fábrica o el Paseo de las Artes, lo que sugiere una tendencia hacia la transformación integral del barrio.
Desde una perspectiva histórica, la reconversión de la ex fábrica de Alpargatas es un ejemplo de cómo el capitalismo global y los cambios en la estructura productiva han llevado a la desindustrialización de áreas centrales, seguida de una revalorización inmobiliaria. Procesos similares ocurrieron en ciudades como Londres (con los Docklands), Barcelona (con el Poblenou) o Nueva York (con el SoHo). En Buenos Aires, este fenómeno se ha acelerado en los últimos años, impulsado por políticas públicas que fomentan la inversión en determinadas áreas y por un mercado inmobiliario ávido de nuevas oportunidades.
Sin embargo, no todo es positivo. Especialistas en urbanismo advierten sobre el riesgo de gentrificación, es decir, el desplazamiento de los residentes de menores ingresos debido al aumento de los precios de la vivienda y los alquileres. En Barracas, donde aún persisten sectores con necesidades básicas insatisfechas, la llegada de proyectos de lujo podría profundizar la segmentación social. No obstante, los desarrolladores sostienen que la integración de usos y la creación de empleo local mitigan estos efectos.
El proyecto Palacio Molina también se inserta en un contexto económico más amplio. La Argentina atraviesa un periodo de estabilización macroeconómica, con una inflación en descenso y un tipo de cambio competitivo que atrae inversiones extranjeras. Según datos del INDEC, la construcción ha mostrado signos de recuperación en 2026, impulsada por la obra pública y privada. El mercado de oficinas en CABA, por su parte, muestra una vacancia en descenso y una demanda creciente por espacios flexibles y de coworking, lo que favorece la inclusión de Molina Office en el complejo.
La ubicación estratégica de Barracas, con acceso rápido a la autopista Buenos Aires-La Plata, al centro porteño y al Aeropuerto de Ezeiza, la convierte en un polo atractivo para inversores. Además, la zona cuenta con una creciente oferta gastronómica y cultural, con espacios como el Centro Metropolitano de Diseño y el Museo del Cine. La inauguración de Casa FOA en la ex fábrica no solo permite mostrar el potencial del proyecto, sino que también genera un flujo de visitantes que dinamiza la economía local.
En conclusión, la transformación de la ex fábrica de Alpargatas en Palacio Molina representa un hito en la evolución urbana de Barracas y de la Ciudad de Buenos Aires. Es el resultado de un largo proceso de desindustrialización y posterior reconversión, enmarcado en tendencias globales de reciclaje de espacios industriales y en un contexto económico que favorece la inversión inmobiliaria. El éxito del proyecto dependerá de su capacidad para integrarse armónicamente con el barrio, generar empleo y ofrecer soluciones habitacionales que equilibren la mixtura social. La historia de la fábrica, que fue símbolo de progreso y trabajo, se reinventa ahora como un espacio de convivencia y modernidad, demostrando que el pasado industrial puede ser el cimiento de un futuro vibrante.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
