Arquitectura

Arquitectura transespecie: el diseño de edificios que integran humanos, insectos y microorganismos reconfigura la disciplina

La arquitectura tradicional ha concebido los edificios como contenedores diseñados exclusivamente para el habitar humano. Sin embargo, una corriente emergente, liderada por figuras como el arquitecto español Andrés Jaque Ovejero, propone un giro radical: los espacios construidos deben ser concebidos como ecosistemas que integren activamente a aves, insectos, microorganismos y otros seres no humanos. Esta visión, conocida como «arquitectura transespecie», cuestiona los fundamentos mismos de la disciplina y promete transformar la manera en que entendemos el diseño urbano.

Andrés Jaque Ovejero, doctor arquitecto, curador y decano de la prestigiosa Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (GSAPP) de la Universidad de Columbia en Nueva York, será uno de los conferencistas internacionales en la XX Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, prevista para principios de octubre. En una entrevista exclusiva con Clarín, Jaque Ovejero detalla los principios de su práctica, que trasciende la mera edificación para abrazar la innovación política.

La trayectoria de Jaque Ovejero está marcada por hitos que ilustran esta filosofía. En 2014, obtuvo el León de Plata en la Bienal de Venecia por su proyecto de investigación «Sales Oddity», un análisis pionero sobre cómo el urbanismo de veraneo en la costa mediterránea española transformó el territorio y las relaciones ecológicas. De sus obras construidas, destaca el Colegio Reggio en Madrid, un edificio que ejemplifica su concepto de arquitectura transespecie, diseñado no solo para los alumnos y docentes humanos, sino también para proporcionar hábitats para aves, polinizadores y comunidades microbianas en el suelo y las fachadas.

Junto a un equipo multidisciplinario que incluye arquitectos, diseñadores, periodistas, sociólogos y economistas, Jaque Ovejero fundó la Oficina de Innovación Política (OFFPOLINN), con sedes en Madrid y Nueva York. El nombre de la firma no es casual. «¿Por qué innovación política y no innovación arquitectónica? Porque la política no está en el parlamento. Está en la plomería. Una cerradura decide quién entra. Un caño de agua organiza quién vive y quién no puede vivir en un territorio», explica el arquitecto. Para Jaque Ovejero, la política es la interacción permanente, caótica y nunca resuelta entre humanos, instituciones, materiales, microorganismos, territorios, ideas, tecnologías, tuberías e infraestructuras.

Desde OFFPOLINN, la arquitectura se redefine como la generación misma del tejido social, no como un mero contenedor. «El espacio me resulta un concepto bastante inútil. Es una abstracción que vacía la arquitectura de todo lo que la hace interesante y políticamente relevante: vida humana, vida más que humana, geologías, instituciones, tecnologías. La arquitectura no contiene esa diversidad ni la resuelve. La celebra y le da un marco político. Esa es exactamente su función. Y su potencia», afirma.

El trabajo transatlántico de la oficina refleja esta filosofía. «Una oficina no es un lugar. Es un ensamblaje. No trabajamos desde dos ciudades. Trabajamos desde dos ecologías de relaciones completamente distintas que se fertilizan mutuamente», detalla Jaque Ovejero. Madrid conecta el estudio con una cultura material específica, con suelos artesanos y procesos constructivos con historia y fricción propias. Nueva York lo sitúa en el debate académico, cultural y científico. «Pero lo más importante no ocurre en ninguna de las dos ciudades. Ocurre en la red: entre un análisis de cadenas de suministro en América Latina, una conversación con biólogos sobre comportamiento microbiano en suelos urbanos, una decisión sobre cómo una superficie gestiona el agua de lluvia. Ese trayecto transescalar –de la mina al barrio, del laboratorio a la calle– es el corazón de nuestro trabajo.»

El concepto de arquitectura transespecie tiene implicancias profundas para el diseño urbano contemporáneo. En ciudades como Buenos Aires, donde la densidad poblacional y la impermeabilización del suelo generan problemas de drenaje y pérdida de biodiversidad, la integración de microorganismos y sistemas biológicos en los edificios podría ofrecer soluciones. Por ejemplo, el diseño de fachadas verdes, jardines de lluvia y suelos vivos que filtren el agua y alberguen comunidades de insectos polinizadores no solo mejora la resiliencia climática, sino que también restaura ciclos ecológicos urbanos. Aunque la arquitectura transespecie aún se encuentra en una etapa experimental, con proyectos como el Colegio Reggio como casos de estudio, la propuesta de Jaque Ovejero desafía a arquitectos y urbanistas a repensar los límites de su disciplina. La XX Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, que contará con su participación, será un escenario clave para debatir estas ideas y su viabilidad en el contexto local.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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