La literatura, a diferencia del cine, rara vez deja ver la respiración de sus personajes. La novela ‘Call Me by Your Name’ (2007), del escritor André Aciman, construyó su prestigio precisamente sobre lo que no se dice: las pausas, las miradas no correspondidas y ese monólogo interior que convierte la atracción en un laberinto de dudas. Ahora, casi veinte años después de su publicación original, esa arquitectura de la vacilación se enfrenta a un desafío formal inédito: su traducción al lenguaje de la novela gráfica. Con fecha de lanzamiento internacional prevista para agosto de 2026 —y arribo al mercado hispanohablante en septiembre de ese mismo año bajo el sello VR Europa—, ‘Llámame por tu nombre (VR) la novela gráfica’ llega ilustrada por la artista texana radicada en Londres Sarah Maxwell y traducida por Melisa Corbetto.
El proyecto no es un simple encargo comercial. La publicación de la novela en 2007, distribuida por Farrar, Straus and Giroux, ya había obtenido el Premio Literario Lambda de Ficción Gay, un reconocimiento que la consolidó dentro del canon de la literatura queer contemporánea. Sin embargo, su verdadera onda expansiva llegó diez años después, en 2017, cuando Luca Guadagnino dirigió la adaptación cinematográfica protagonizada por Timothée Chalamet y Armie Hammer. La película obtuvo cuatro nominaciones al Óscar y le entregó la estatuilla a James Ivory por el guion adaptado, generando un fenómeno editorial inverso: miles de espectadores salieron a buscar la novela original, revitalizando un texto que llevaba una década en circulación.
Aciman, nacido en Alejandría en 1951 en el seno de una familia judía sefardí de origen turco, ha sido un observador privilegiado de ese tránsito. Lejos de la figura del autor celoso de su obra, el escritor abrazó la adaptación fílmica de inmediato. En declaraciones recientes, confesó: “Adoré la película. Soy uno de los pocos autores que no se sienten estafados por una adaptación”. Para él, ver las actuaciones fue una revelación sobre los alcances de la gramática visual frente a la literaria. Ese aprendizaje parece haber facilitado su apertura a la versión gráfica.
El equipo creativo detrás de la novela gráfica incluye a Sarah Maxwell-McNicol —cuyo nombre aparece asociado en registros editoriales como Faber & Faber y Rizzoli Bookstore— y cuenta con la participación de Solomon Brager en la adaptación, según la información de preventa difundida por librerías internacionales. La edición en inglés tendrá 256 páginas en formato tapa dura, mientras que la versión en español, publicada por VR Europa-Editorial Entremares, se posiciona como una de las novedades más esperadas del catálogo LGBTQ+ de septiembre de 2026.
El núcleo del desafío artístico reside en cómo traducir el flujo de conciencia de Aciman al ritmo de los encuadres, el juego de sombras y el color de las viñetas. En la novela gráfica, el lector se convierte en observador externo del lenguaje corporal de Elio, pero continúa habitando el laberinto de su mente. Aciman lo describe con precisión: “La fuerza de la novela gráfica radica precisamente en su capacidad para mostrar a Elio al mismo tiempo que intenta capturar lo que piensa y observa. Ves cómo mira al mundo exterior pero también sigues viendo cómo su visión del mundo es interna”.
El autor ofrece un ejemplo concreto de esa doble mirada: “Cuando entra a hurtadillas en la habitación de Oliver y se quita la ropa, lo ves desnudo, pero sigues viendo lo que pasa por su mente”. Esa frase condensa la tensión central de la adaptación. Donde la prosa de Aciman construía la intimidad mediante la acumulación de pensamientos contradictorios, la novela gráfica debe lograr el mismo efecto mediante la composición visual: la posición de los cuerpos, la distancia entre los planos, el uso del silencio gráfico como equivalente del silencio narrativo.
El contexto geográfico y emocional de la historia no es casual. Aciman describió la villa italiana donde transcurre el romance como una versión idealizada de la casa que su familia dejó atrás en Egipto tras el exilio. Escribir la novela fue, según sus propias palabras, una manera de reconstruir una adolescencia segura, libre de las tensiones que marcaron su juventud en Alejandría. Esa dimensión autobiográfica añade una capa de complejidad a cualquier adaptación: no se trata solo de ilustrar una historia de amor, sino de representar un espacio mental construido como refugio.
La secuela literaria, ‘Encuéntrame’ (Find Me), publicada en 2019 por Farrar, Straus and Giroux, continuó la vida de Samuel ‘Sami’ Perlman, Elio y Oliver, demostrando que el universo narrativo de Aciman sigue expandiéndose. El audiolibro de esa secuela fue narrado por Michael Stuhlbarg, el actor que interpretó al padre de Elio en la película, un gesto que refuerza los puentes entre los distintos soportes de la historia.
En términos de mercado, la apuesta por la novela gráfica se inserta en una tendencia global sostenida. Según datos de la industria, el mercado de novelas gráficas alcanzó un valor estimado de 18.100 millones de dólares en 2026, con proyecciones de crecimiento hasta los 45.160 millones para 2035. En España, el segmento ‘Cómic y Novela Gráfica’ mantiene una cuota estable del 7% de la facturación total del sector editorial, lo que confirma su relevancia como formato capaz de atraer tanto a lectores habituales como a nuevos públicos.
Sin embargo, el reto de ‘Llámame por tu nombre (VR)’ no es solo comercial. La novela original construyó su reputación sobre una prosa que privilegia la vacilación, la vergüenza subterránea y el anhelo de una intimidad absoluta. Trasladar esa textura emocional al lenguaje de las viñetas exige decisiones artísticas que no siempre encuentran equivalentes obvios. La elección de Sarah Maxwell, una ilustradora formada entre Texas y Londres, sugiere una búsqueda de un trazo capaz de equilibrar la calidez del verano italiano con la introspección de un adolescente que aún no sabe nombrar lo que siente.
La publicación de esta novela gráfica en 2026 no solo amplía el ciclo de vida de una obra que ya atravesó la literatura, el cine y el audiolibro. También plantea una pregunta de fondo sobre los límites de la adaptación: ¿puede una imagen capturar la vacilación? Aciman parece creer que sí. Su defensa del formato gráfico no se basa en la fidelidad literal, sino en la capacidad de la imagen para sostener dos capas simultáneas de significado: lo que Elio ve y lo que Elio piensa sobre lo que ve. Esa doble exposición, según el autor, es precisamente lo que la novela gráfica puede hacer mejor que cualquier otro medio.
El lanzamiento internacional está previsto para agosto de 2026, mientras que la edición en español llegará en septiembre de ese año. Para los lectores que descubrieron la historia a través de la película y luego volvieron a la novela, esta versión gráfica representa una tercera puerta de entrada al mismo verano de 1983. Para Aciman, representa la confirmación de que la vacilación, ese territorio ambiguo donde el deseo aún no se atreve a nombrarse, sigue siendo el corazón de una historia que se niega a envejecer.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
