En una intervención pública el sábado 15 de agosto de 2026, el expresidente de Argentina, Alberto Fernández, solicitó formalmente que se someta al actual jefe de estado, Javier Milei, a una evaluación de su condición psiquiátrica. La declaración se realizó durante su participación en el programa de streaming “Crónicas del futuro”, donde describió la situación del país como un escenario caótico y atribuyó el origen de dicha crisis a la conducción presidencial.
Según el relato de Fernández, el gobierno actual se caracteriza por decisiones desconectadas de la realidad económica local y global. En ese contexto, aseguró que se evidencia un accionar que definió como el resultado de un individuo que carece de percepción sobre el estado de los indicadores y las condiciones sociales. A su entender, las medidas implementadas contradicen los principios básicos de la racionalidad económica, y el único crecimiento sectorial se observa en ramas como la explotación de petróleo y gas no convencional en la formación Vaca Muerta, la minería, la producción agropecuaria y los servicios financieros. Fernández destacó que estos sectores representan apenas un 9% de la ocupación laboral total.
Durante su exposición, profundizó en los datos que, según indicó, demuestran la crisis: afirmó que el 87% de la actividad económica presenta un retroceso sostenido desde hace tres años. A partir de estas cifras, rechazó la hipótesis oficial que atribuye el retroceso a una herencia administrativa y planteó, en cambio, que la responsabilidad recae en una gestión que no ha logrado revertir las tendencias negativas. En este punto, apeló a calificativos contundentes para referirse al presidente en ejercicio y recomendó la revisión de su aptitud para continuar en el cargo.
El expresidente también se explayó sobre el enfoque económico que, según evaluó, tiene el mandatario. Sostuvo que Milei se encuentra encerrado en un esquema dogmático, particularmente en lo concerniente al fenómeno inflacionario. Según Fernández, el presidente parte de un supuesto teórico que vincula la inflación al aumento de la masa monetaria, un postulado que considera erróneo y que, frente a la evidencia diaria, no sería sostenido por el propio gobierno. Fernández calificó esta conducta como una renuencia a modificar la estrategia a pesar de los resultados adversos. En ese sentido, exhortó a diferenciar ámbitos: mientras que el dogmatismo puede tener un lugar en la práctica religiosa, en la política debe prevalecer la capacidad de adaptación.
Retomando su diagnóstico inicial, insistió en que la salud mental del presidente es un aspecto que no debería ser eludido por su círculo de asesores y colaboradores. A través de su intervención en el streaming, señaló que el estado de Milei requeriría atención médica específica y que la permanencia en el poder de una persona con esa condición representaría un riesgo para la estabilidad del país. Fernández no brindó pruebas diagnósticas concretas, pero centró su comentario en la percepción sobre la conducta pública y sus decisiones políticas.
En otro segmento de la misma entrevista, la conversación derivó hacia la situación judicial de la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner. El exjefe de estado expresó su convicción de que la ex presidenta es víctima de una detención que consideró injusta y que, a su juicio, se sustenta en un proceso judicial irregular. Describió el caso como un escándalo y destacó que, partiendo de un respeto por el estado de derecho, la alternativa que él preferiría no incluye, en principio, el indulto presidencial. No obstante, admitió que si no se encontraran otros mecanismos institucionales o internacionales para resolver su situación, esta figura podría ser considerada.
En ese marco, explicó que no es un defensor de los indultos en términos generales, ya que entendería que se trata de una herramienta con raíces históricas monárquicas. Aun así, contemplaría su aplicación bajo condiciones específicas: que se diera una explicación jurídica detallada de las razones que sustentan la medida y que se agotaran previamente las vías diplomáticas o judiciales a nivel internacional, como podría ser la intervención de organismos multilaterales.
Esta presentación mediática se produce en un contexto de alta tensión política y económica, donde distintos actores del arco político vienen emitiendo opiniones sobre la gestión actual. Las declaraciones adquieren relevancia por provenir de un expresidente que aún conserva un rol institucional como miembro de la vida política del país. Su pedido de un examen médico-psiquiátrico para el máximo mandatario, si bien no configura un procedimiento formal previsto en la legislación, agrega un nuevo elemento al debate público sobre las capacidades del presidente y sobre los límites de la crítica política en democracia.
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