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Atentado a la AMIA: Casación revisa las condenas a Galeano, fiscales y acusados por el desvío de la investigación

El atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado el 18 de julio de 1994 en la sede de la mutual en el barrio porteño de Once, constituye el mayor ataque terrorista en la historia de Argentina. Una camioneta bomba detonó frente al edificio y causó la muerte de 85 personas y dejó más de 150 heridas. Treinta y dos años después, el sistema de justicia continúa procesando las derivaciones de una investigación que fue calificada como gravemente desviada. En este contexto, la Cámara Federal de Casación Penal revisará las condenas impuestas al ex juez federal Juan José Galeano, a los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, y a otros acusados por las irregularidades cometidas durante la pesquisa.

La audiencia oral fue fijada para el próximo 25 de noviembre de 2026. Será encabezada por los jueces Javier Carbajo, Daniel Petrone y Mariano Llorens, quienes escucharán las posturas de las partes antes de resolver. Así lo confirmaron fuentes judiciales a Clarín. El tribunal oral que dictó las condenas en febrero de 2019 fue el Tribunal Oral Federal 2 de Comodoro Py. En esa sentencia, Galeano recibió seis años de prisión; el ex titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) Hugo Anzorreguy, cuatro años; los ex fiscales Mullen y Barbaccia, dos años cada uno; y el reducidor de autos Carlos Telleldín, tres años y medio, entre otros. En tanto, el ex presidente Carlos Menem fue absuelto por el desvío de la llamada «pista siria», que apuntaba al empresario Alberto Kanoore Edul, amigo del entonces jefe de Estado.

La causa que ahora revisa Casación se originó en la maniobra que concluyó que la investigación del atentado fue desviada para acusar falsamente como «conexión local» a oficiales de la policía bonaerense. Según quedó acreditado, el reducidor de autos Carlos Telleldín acusó falsamente a esos efectivos, encabezados por Juan José Ribelli, a cambio de 400.000 dólares pagados por la SIDE con el aval del juez Galeano. Esa maniobra quedó registrada en un video en el despacho del magistrado y fue descubierta durante el primer juicio oral por el atentado, que fue declarado nulo, lo que dio inicio a la causa por las irregularidades en la investigación.

El fallo del tribunal oral fue confirmado en abril de 2024 por Casación en cuanto a las responsabilidades de los condenados, pero se modificaron otros aspectos. Entre ellos, la reducción a cuatro años de la condena a Galeano y la modificación del delito atribuido a los ex fiscales. Además, se condenó al ex agente de inteligencia Patricio Finnen a dos años de prisión en suspenso. Dado que Casación modificó partes de la sentencia, ahora otra sala del mismo tribunal analizará esas modificaciones, y para ello los jueces Carbajo, Petrone y Llorens convocaron a la audiencia.

El atentado a la AMIA ha tenido tres juicios orales. El primero concluyó en 2004 con la nulidad del caso por las irregularidades detectadas. El segundo fue por el desvío de la investigación, que concluyó con las condenas a Galeano y los fiscales, y que ahora revisa Casación. El tercero fue contra Telleldín por haber vendido la camioneta que se usó en el atentado sabiendo que iba a tener ese fin. Telleldín estuvo preso 10 años y en el juicio oral que concluyó en 2020 fue absuelto. No se pudo comprobar que conocía el destino homicida del vehículo. Su absolución fue confirmada posteriormente.

La investigación del atentado a la AMIA estuvo marcada desde sus inicios por irregularidades y controversias. Juan José Galeano, primer juez a cargo del caso, fue apartado en 2003 y dos años después destituido mediante juicio político. Su condena original de seis años fue reducida a cuatro por Casación en 2024. Los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, que actuaron en la pesquisa, también fueron condenados y luego beneficiados con una recalificación de delitos. Hugo Anzorreguy, ex titular de la SIDE, fue condenado a cuatro años por su rol en el pago de los 400.000 dólares a Telleldín. Carlos Telleldín, quien vendió la camioneta utilizada en el ataque, recibió tres años y medio de prisión en el marco de esta causa, aunque luego fue absuelto en el juicio específico por la venta del vehículo.

El impacto del atentado trasciende lo judicial. La AMIA, fundada en 1894, es una de las instituciones de la colectividad judía argentina más importantes. El ataque de 1994 fue el segundo atentado terrorista contra intereses judíos en Argentina, tras el atentado a la embajada de Israel en 1992, que dejó 29 muertos. Ambos casos permanecen en gran medida impunes. La comunidad judía argentina, que representa la más numerosa de América Latina, ha reclamado justicia durante décadas. La investigación desviada no solo retrasó el esclarecimiento, sino que también generó una profunda desconfianza en el sistema judicial.

Las consecuencias económicas y sociales del atentado fueron significativas. Además de las pérdidas humanas, el ataque destruyó parcialmente la sede de la AMIA y afectó gravemente la vida institucional de la comunidad. La reconstrucción demandó años y esfuerzos. En términos geopolíticos, el caso AMIA tensó las relaciones diplomáticas con Irán, país señalado por la justicia argentina como responsable intelectual del ataque, aunque Teherán siempre negó su participación. La causa también tuvo derivaciones internacionales, con pedidos de captura de altos funcionarios iraníes y una larga tramitación en foros internacionales.

La revisión de las condenas por parte de Casación se produce en un contexto de creciente demanda de esclarecimiento. Organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas han insistido en la necesidad de que se determine la verdad completa. La audiencia del 25 de noviembre será una instancia clave para evaluar si las condenas impuestas se mantienen o se modifican. Los jueces Carbajo, Petrone y Llorens deberán analizar los argumentos de las defensas y de la querella, que representa a la AMIA y a los familiares de las víctimas.

El desvío de la investigación consistió en la fabricación de pruebas y la coacción de testigos para incriminar a los policías bonaerenses como autores materiales del atentado. El pago de 400.000 dólares a Telleldín fue el mecanismo central de esa maniobra. La SIDE, bajo la órbita del Poder Ejecutivo, financió el operativo. La condena a Anzorreguy apunta a su responsabilidad en ese pago. La reducción de la pena a Galeano y la recalificación de los delitos de los fiscales Mullen y Barbaccia podrían responder a una revisión de los grados de participación y de las figuras penales aplicables.

La causa por irregularidades en la investigación no es la única arista judicial del atentado. El tercer juicio oral, contra Telleldín por la venta de la camioneta, concluyó con su absolución en 2020. La justicia consideró que no se probó que conociera el destino homicida del vehículo. Esa decisión fue confirmada y Telleldín quedó en libertad tras haber estado preso diez años. Su rol en la causa por el desvío, sin embargo, sigue siendo central, ya que fue quien recibió el pago y realizó las acusaciones falsas.

La Cámara Federal de Casación Penal es el máximo tribunal penal del país antes de la Corte Suprema. Su decisión en este caso puede tener un impacto significativo en la percepción de la justicia argentina. La audiencia oral permitirá a las partes exponer sus argumentos sobre las modificaciones introducidas en 2024. No se espera una resolución inmediata, sino que los jueces tomarán su tiempo para analizar los planteos. La causa lleva más de tres décadas y ha atravesado múltiples instancias, con resultados controvertidos.

La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de este caso, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la impunidad en atentados terroristas. La AMIA y otras organizaciones han realizado campañas para mantener viva la memoria de las víctimas y exigir justicia. El atentado de 1994 no solo dejó una herida profunda en la sociedad argentina, sino que también puso de manifiesto las deficiencias del sistema judicial y de los organismos de inteligencia.

La audiencia del 25 de noviembre de 2026 será un nuevo capítulo en esta larga historia judicial. Los jueces Carbajo, Petrone y Llorens escucharán los alegatos y luego resolverán si confirman, modifican o revocan las condenas. Cualquiera sea el resultado, el caso AMIA continuará siendo un tema central en la agenda de derechos humanos de Argentina. La búsqueda de verdad y justicia sigue vigente, y la revisión de las condenas es un paso más en ese proceso.

El atentado a la AMIA ocurrió a las 9:53 de la mañana del 18 de julio de 1994. Una camioneta Renault Trafic cargada con explosivos detonó frente a la sede de la mutual, en la calle Pasteur 633. La onda expansiva destruyó el edificio y causó daños en construcciones cercanas. Los servicios de emergencia trabajaron durante días en la remoción de escombros. La identificación de las víctimas fue un proceso doloroso y prolongado. La mayoría de los fallecidos eran empleados de la AMIA y personas que se encontraban en el lugar en ese momento.

Treinta y dos años después, la causa sigue abierta. La revisión de las condenas por parte de Casación es un recordatorio de que la justicia puede ser lenta y compleja, pero también de que la sociedad argentina no ha renunciado a conocer la verdad. La audiencia del 25 de noviembre será una oportunidad para que las partes presenten sus argumentos y para que el tribunal evalúe los cambios introducidos en la sentencia. El resultado de esta revisión podría tener implicaciones importantes para el futuro de la investigación y para la confianza en el sistema judicial.

El caso AMIA ha generado numerosos libros, documentales y estudios académicos. La figura de Galeano, el juez que desvió la investigación, ha sido objeto de análisis y críticas. Su destitución en 2005 marcó un hito en la historia judicial argentina. La condena a los fiscales Mullen y Barbaccia también sentó un precedente sobre la responsabilidad de los funcionarios judiciales en casos de graves irregularidades. La reducción de sus penas y la recalificación de los delitos ha generado debate entre los especialistas.

La causa por el desvío de la investigación concluyó que se fabricaron pruebas para incriminar a los policías bonaerenses. El video en el que Galeano y Telleldín aparecen coordinando el pago fue una prueba clave. Ese material fue descubierto durante el primer juicio oral y provocó la nulidad del caso. A partir de allí, se inició una nueva investigación que llevó a las condenas de 2019. La confirmación parcial de 2024 y la posterior revisión por otra sala de Casación muestran la complejidad del proceso.

La audiencia del 25 de noviembre se realizará en la sede de la Cámara Federal de Casación Penal, en Comodoro Py. Los jueces Carbajo, Petrone y Llorens tienen experiencia en causas de alta complejidad. Se espera que las partes presenten sus alegatos en una jornada que podría extenderse durante varias horas. La querella, representada por la AMIA y los familiares de las víctimas, pedirá que se mantengan las condenas en sus términos originales o se agraven. Las defensas, por su parte, buscarán revertir o reducir las penas.

El atentado a la AMIA fue un golpe devastador para la sociedad argentina. La impunidad que rodea el caso ha sido motivo de frustración y dolor para las víctimas y sus familias. La revisión de las condenas es una nueva oportunidad para que la justicia demuestre que puede corregir sus errores y avanzar hacia la verdad. La comunidad judía argentina y las organizaciones de derechos humanos seguirán de cerca el desarrollo de la audiencia y la posterior resolución.

En conclusión, la Cámara Federal de Casación Penal revisará el 25 de noviembre de 2026 las condenas impuestas por el desvío de la investigación del atentado a la AMIA. La audiencia oral, encabezada por los jueces Carbajo, Petrone y Llorens, escuchará los argumentos de las partes antes de resolver. Las condenas originales de 2019 fueron confirmadas con modificaciones en 2024, y ahora otra sala analizará esos cambios. El caso sigue siendo un símbolo de la lucha contra la impunidad y un recordatorio de las graves irregularidades que marcaron la investigación. La decisión de Casación podría tener un impacto significativo en la búsqueda de justicia para las 85 víctimas y sus familias.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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