Cultura

Plan Cóndor: el ensayo visual que reconstruye la maquinaria de terror transnacional del Cono Sur

La memoria de los crímenes de Estado en América del Sur encuentra un nuevo formato para su transmisión. «Plan Cóndor. Viejos secretos y nuevos hallazgos», de la investigadora italiana Francesca Lessa y el artista visual uruguayo-argentino Sebastián Santana, editado por LOM Ediciones, se inscribe en una tradición documental que busca evitar la saturación narrativa mediante la experimentación con lenguajes mixtos. La obra, originalmente publicada en 2023 y ahora ampliada y actualizada, propone un ensayo donde el texto académico y la ilustración gráfica convergen para reconstruir uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente del continente.

El libro se estructura como un recorrido punteado por dos colores: blanco y negro. La elección no es estética sino funcional: las ilustraciones de Santana concentran la atención sobre trazos precisos, personajes y geografías que evocan la sobriedad del expediente judicial y el archivo desclasificado. A lo largo de sus páginas, la figura del cóndor —ave rapaz que habita las alturas de la Cordillera de los Andes— aparece de manera explícita o sugerida como símbolo de un engranaje represivo que operó sin fronteras.

El Plan Cóndor, también denominado Operación Cóndor, fue una red secreta de inteligencia y coordinación represiva instituida por las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay a mediados de los años setenta. Su objetivo fue secuestrar, torturar y asesinar a opositores políticos a lo largo de Sudamérica, eliminando las barreras geográficas que hasta entonces habían permitido a los exiliados buscar refugio en países vecinos. La red tuvo su origen en cooperaciones informales y bilaterales entre las fuerzas armadas y de seguridad de Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay desde por lo menos 1972, y se formalizó en una reunión secreta celebrada en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975, organizada por la Dirección Nacional de Inteligencia chilena.

El libro de Lessa y Santana comienza por el final. El 27 de mayo de 2016, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de la Capital Federal de Argentina dictó una sentencia histórica: condenó a quince de los diecisiete acusados por los crímenes cometidos bajo el ala del Plan Cóndor. Entre los condenados se encontraban el exdictador Reynaldo Bignone, sentenciado a veinte años de prisión, y Santiago Omar Riveros, condenado a veinticinco años. El fallo, que requirió tres años, dos meses y veintidós días de juicio, rubricó que estas operaciones fueron el resultado de una «asociación ilícita sin fronteras que favoreció la violación de derechos humanos de los opositores políticos que se habían exiliado en América del Sur, Estados Unidos y Europa».

El veredicto argentino constituyó la primera condena penal en el mundo por crímenes transnacionales del Plan Cóndor. Según la investigación de Francesca Lessa, quien es profesora asociada de Relaciones Internacionales de América en University College London y autora de «The Condor Trials: Transnational Repression and Human Rights in South America» (Yale University Press, 2022), hasta la fecha se han identificado al menos 805 víctimas entre agosto de 1969 y febrero de 1981. De ellas, 247 víctimas han sido judicializadas por tribunales de la región, mientras que la gran mayoría permanece aún bajo investigación. En total, más de cien oficiales civiles y militares sudamericanos han sido condenados a prisión en cuarenta juicios con sentencias condenatorias.

A vuelo de pájaro, los autores repasan el contexto geopolítico de la Guerra Fría y el compromiso de los gobiernos estadounidenses para colaborar con los regímenes sudamericanos en el combate contra el comunismo, tanto con métodos legales como ilegales. También se documenta el rol que cumplieron militares franceses con el mismo objetivo, en un entramado de transferencia de doctrinas contrainsurgentes que encontró en el Cono Sur un laboratorio para su aplicación más extrema.

En paralelo, la obra señala la irrupción de las guerrillas en el tablero político y los intentos de algunas de ellas por articularse regionalmente. La Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), creada oficialmente en febrero de 1974 en Buenos Aires, fue una organización internacionalista que buscó coordinar la lucha armada del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) de Argentina, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia. Producto de la implementación del Plan Cóndor, la JCR fue desarticulada hacia mediados de 1976, en una demostración de que la coordinación represiva estatal prevaleció sobre la coordinación insurgente.

El libro propone fichas de los principales actores y escenas de la represión, con sus correspondientes ilustraciones. Aparecen así el boliviano Hugo Banzer Suárez, dictador de Bolivia entre 1971 y 1978, quien colaboró activamente en el rastreo y captura de disidentes, y el paraguayo Alfredo Stroessner, que gobernó con mano de hierro entre 1954 y 1989, convirtiendo a Paraguay en un eslabón clave del engranaje represivo. La obra también documenta centros clandestinos de detención —cerca de doscientos han sido georreferenciados—, los vuelos de la muerte y los mecanismos de desaparición forzada que constituyeron la firma del Plan Cóndor.

Las implicancias de esta obra trascienden el plano editorial. En un contexto donde las nuevas generaciones no tienen memoria directa de las dictaduras, el ensayo visual funciona como un puente cognitivo entre el archivo histórico y la sensibilidad contemporánea. La combinación de rigor académico y lenguaje gráfico permite acceder a un tema denso sin sacrificar profundidad analítica. Además, el libro se inscribe en un movimiento más amplio de justicia transicional que incluye la creación de plataformas digitales como plancondor.org, donde se alojan mapas interactivos de víctimas, líneas de tiempo, sentencias penales y documentos desclasificados.

La colaboración entre Lessa y Santana no surgió de manera espontánea. En 2020, Lessa había visto el audiovisual «En esta casa», desarrollado por la productora Pozodeagua con ilustraciones de Santana, que relataba la presencia de niños en el centro clandestino de detención y tortura del Servicio de Información de Defensa en Montevideo. Esa pieza llevó a Lessa a invitar a Santana a sumarse al proyecto de plancondor.org, que inicialmente contemplaba dos piezas audiovisuales y terminó produciendo tres: «Juicio al Cóndor 1: Memoria», sobre el contexto histórico; «Juicio al Cóndor 2: Justicia», sobre los avances en la búsqueda de verdad; y una tercera centrada en las víctimas.

A cincuenta años de la primera reunión que instaló el Plan Cóndor, la pregunta por la memoria y la justicia sigue abierta. El libro no ofrece respuestas concluyentes ni incurre en juicios de valor: su mérito reside en la organización sistemática de información dispersa, en la traducción de datos judiciales a un formato visual comprensible y en la recuperación de nombres y rostros que la burocracia del terror intentó borrar. La obra de Lessa y Santana demuestra que la investigación histórica y la creación artística pueden converger para producir un relato más completo sobre uno de los capítulos más sombríos de la historia sudamericana.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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