La 34.ª edición de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires abrirá sus puertas el sábado 11 de julio de 2026 en el Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC), ubicado en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón. El regreso a ese predio, que albergó las primeras ediciones de la muestra, constituye un movimiento logístico y simbólico de relevancia: la Feria vuelve al punto geográfico donde fue concebida, en el barrio de Recoleta, tras haber transitado por distintas sedes en los últimos años. La entrada será libre y gratuita durante toda la duración del evento, que se extenderá hasta el 2 de agosto.
Organizada por la Fundación El Libro —la misma entidad civil sin fines de lucro que desde 1974 gestiona la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires—, la edición 2026 duplica la superficie disponible respecto de años anteriores. Con más de 3.000 metros cuadrados de exposición, albergará a más de 70 stands de editoriales, librerías y espacios institucionales. Además, contará con dos plazas destinadas a espectáculos permanentes y una programación que roza las 300 actividades entre talleres, narraciones orales, presentaciones de libros y propuestas interactivas.
El cronograma de visitas está segmentado en dos etapas. Durante la primera semana —del 13 al 17 de julio— la Feria recibirá contingentes escolares con inscripción previa, antes del inicio formal del receso invernal. A partir del sábado 18 y hasta el cierre, los horarios se ampliarán para el público general: los fines de semana de 14 a 20 horas, y de lunes a viernes de 9 a 17 horas. Esta organización permite descomprimir el flujo de visitantes y garantizar que tanto las delegaciones educativas como las familias puedan acceder a las actividades sin saturación de espacios.
La apertura oficial se realizará el viernes 17 de julio a las 17 horas con un discurso a cargo de Isol, nombre artístico de Marisol Misenta. La ilustradora y escritora nacida en Buenos Aires en 1972 asumirá la responsabilidad de inaugurar la muestra tras haber declinado convocatorias anteriores. «Me habían convocado otras veces y no sentía que fuera el momento. Ahora sí. Hay muchas cosas para decir», declaró la artista en exclusiva a Clarín. En esa misma línea, Isol expresó: «Espero que sea una oportunidad para compartir con la comunidad del libro y los lectores algunas reflexiones y experiencias de mi camino como autora en este campo, evocando algo de lo que nos inspira a seguir inventando historias y a disfrutar la riqueza de la actividad lectora (desde la infancia y para toda la vida)».
La trayectoria de Isol la sitúa en una posición singular dentro del ecosistema literario argentino y global. En 2013 recibió el Premio Memorial Astrid Lindgren (ALMA), otorgado por el Consejo de las Artes de Suecia y considerado el galardón más importante del mundo en literatura infantil y juvenil, dotado con cinco millones de coronas suecas. Ese reconocimiento la colocó en la misma liga que autores como Maurice Sendak, Philip Pullman, Shaun Tan y Wolf Erlbruch, todos laureados con el mismo premio. Isol también fue finalista del Premio Hans Christian Andersen en 2006 y 2008, y su libro «Petit, el monstruo» fue distinguido como el mejor libro álbum de 2012 por el Banco del Libro de Venezuela. Su obra «La costura» integró la selectiva lista The BRAW Amazing Bookshelf 2022 de la Feria de Bolonia.
Con una formación que combina la docencia en artes plásticas —estudió en la Escuela Nacional Rogelio Yrurtia y cursó la Licenciatura en Artes en la Universidad de Buenos Aires— y una producción que abarca desde libros álbum como «Vida de perros» (1997), «Cosas que pasan», «El menino», «Abecedario a mano» e «Imposible», hasta la ilustración de textos de Graciela Montes, Jorge Luján, Julio Cortázar, Federico García Lorca y Paul Auster, Isol encarna una figura poliédrica que trasciende el campo de la literatura infantil. También desarrolla una carrera musical como cantante de pop con la banda Entre Ríos y como intérprete de música barroca de cámara, lo que añade una capa adicional a su perfil creativo.
El acto inaugural de la Feria del Libro Infantil tiene una carga simbólica que excede lo protocolar. La lista de oradores que precedieron a Isol incluye a figuras de alto calibre como la escritora y comunicadora Canela (2023), el ilustrador Pablo Bernasconi (2024) y la narradora María Teresa Andruetto (2025). La intervención de Andruetto el año pasado generó una controversia pública cuando el entonces secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, se retiró del acto por no coincidir con el contenido del discurso, a pesar de ser el anfitrión de la muestra en el Palacio Libertad (ex CCK). Ese antecedente coloca bajo una lupa distinta la participación de Isol, quien no solo deberá cumplir con el rito de apertura, sino también sortear las expectativas políticas y culturales que un evento de esta magnitud genera.
El contexto económico y sectorial tampoco es menor. La industria editorial argentina atraviesa un período de contracción en el mercado interno —con caídas en las ventas de libros y aumentos en los costos de insumos gráficos— que hace que eventos como la Feria del Libro Infantil adquieran un rol estratégico como plataforma de visibilización y comercialización directa. La gratuidad de la entrada, sostenida por los patrocinantes entre los que figuran Clarín, GENIOS, Banco Provincia, Suzano, Jupiter y Panalab, busca eliminar la barrera económica de acceso y garantizar una concurrencia masiva que reactive el circuito comercial del libro.
A nivel urbano, la elección del CEC Buenos Aires como sede no es un dato menor. El predio, que perteneció al Centro de Exposiciones de la Ciudad, fue reconvertido y reinaugurado con una capacidad para albergar hasta 4.600 personas distribuidas en salas divisibles con panelería acústica. Su ubicación estratégica —a 2,4 kilómetros del Obelisco, 6,5 kilómetros del Aeroparque Jorge Newbery y rodeado de polos culturales como el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Centro Cultural Recoleta y la Facultad de Derecho— lo convierte en un nodo de alta circulación peatonal y vehicular. Las líneas de subte y los corredores de colectivos que confluyen en la zona permiten una accesibilidad que será puesta a prueba durante las semanas de mayor afluencia.
La Feria del Libro Infantil y Juvenil fue creada en 1992 por la Fundación El Libro con el objetivo específico de promover la lectura entre niños y jóvenes en un formato lúdico y participativo, diferenciándose del perfil más comercial y profesional de la gran Feria Internacional de abril y mayo en La Rural. Desde sus inicios, la muestra ocupó el predio de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, hasta que la remodelación del espacio —originalmente llamado Centro de Exposiciones de la Ciudad— obligó a trasladar la Feria a otras locaciones, entre ellas el predio de la Rural y el Palacio Libertad. El regreso al CEC representa, por lo tanto, un cierre de ciclo y una reivindicación del lugar fundacional.
Los organizadores han previsto una logística de circulación interna con dos plazas de espectáculos que funcionarán de manera simultánea para evitar la concentración de público en un solo punto. Las mascotas oficiales —Lolo, Lina y Lili, diseñadas por el ilustrador Nehuén Costa, ganador de un concurso de creadores— estarán inspiradas en la fauna autóctona argentina y funcionarán como elementos de identidad visual y anclaje lúdico para los asistentes más pequeños.
A una semana de la apertura, la Feria del Libro Infantil se perfila como el termómetro de la temporada invernal para el sector editorial, como un banco de pruebas para la logística del nuevo CEC y como el escenario donde una de las artistas visuales más premiadas de la Argentina contemporánea tomará la palabra en un contexto que, por su propia admisión, «finalmente sintió que era el momento».
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
